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La barra del Blue Parrot

Productos y Famosos

Productos y Famosos

¿Quien no ha deseado que en la convención de su compañía los periodistas y fotógrafos se aglomerasen en la puerta, dispuestos a captar la imagen de los famosos de rigor de forma que hasta la gala de los Oscar pareciese, en comparación, una fiesta de graduación?

¿Quien no ha querido contar con el Cristiano Ronaldo o el Messi de turno como maestro de ceremonias en el lanzamiento de su nuevo producto?

La empresa que lo consiguiera alcanzaría no sólo impactar de forma contundente a sus invitados, ya fuesen empleados, clientes o prescriptores, sino que además se obtendría una repercusión en los medios de comunicación que difícilmente se lograría por otros medios.

Es un hecho. Los consumidores del siglo XXI nos hemos vuelto devoradores de imagen, sentados delante de un televisor asimilamos sin atragantarnos a cuantos personajes sean capaces de acercarnos los distintos medios de comunicación. Conocemos su vida y milagros, sus andanzas, amores, aventuras y desventuras. Sabemos la ropa que visten, el perfume que utilizan o el coche que conducen.

A esto se une que cada vez hay más canales donde anunciarse, la audiencia es más selectiva y es difícil captar la atención. Por eso utilizar un rostro famoso en una campaña de comunicación puede aumentar la eficacia de la publicidad, según algunos estudios, en más de un veinticinco por ciento. Hay que lograr la diferenciación de la competencia y la única vía posible es incrementar la notoriedad del recuerdo que dejan esas campañas en el público objetivo.

¿Y que mejor que un famoso para lograrlo? Él será el gancho, la personalización de la marca, el vínculo emocional con el cliente final, una fuente generadora de noticias.

Aparentemente maravilloso, ¿verdad?

Siempre y cuando el “glamour” no nos aleje del verdadero objetivo.

La imagen de marca no es algo con lo que se pueda jugar, y el posicionamiento estratégico o de marketing tampoco.

La labor de las agencias que desarrollamos eventos debe ser siempre asesorar a nuestro cliente y ofrecerle las alternativas más efectivas, incluida la idea de unir la imagen de la compañía con la algún famoso, pero siempre bajo una concepción estratégica. Analizando los pros y los contras que puedan suponer las filias y las fobias que un famoso puede despertar. Midiendo el grado de implicación o compromiso del mismo y, en definitiva, la afinidad entre personaje y marca.

A la hora de contratar a un famoso para vincular su imagen a la de una empresa, hagámoslo profesionalmente. Con este tipo de estrategia de comunicación, utilizada correctamente, se pueden lograr grandes impactos, aunque improvisar o elegir sin un concepto claro de lo que queremos trasmitir nos puede llevar a fracasar y obtener resultados negativos si el cliente no percibe esa afinidad.

Utilicemos el “glamour”, personalicemos la marca, humanicemos la imagen de la compañía, hagámosla cordial, accesible, amena, atractiva, impactante… Aprovechemos el vínculo emocional que el famoso puede generar con los clientes, pero hagámoslo como lo que somos. Profesionales de marketing.

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