¿HACIA REDES SOCIALES POSH?

En la sociedad actual, marcada como nos repiten hasta la saciedad por las nuevas tecnologías (que por otra parte dejan de ser tan nuevas de un día para otro), a pocas empresas se les ocurre cuestionarse la importancia de las redes sociales. Todas saben que en ellas hay un mercado de negocio fundamental que tienen que cuidar y trabajar si quieren obtener beneficios y tener una buena imagen de cara al consumidor.
Sin embargo, hay unos pocos que sí se paran a reflexionar sobre la perdurabilidad de este fenómeno que se da como aceptado sin detenerse mucho a pensar en la naturaleza del mismo.
Esta tendencia por compartir en la red ya se materializó hace unos años en los blogs. Muchas empresas los utilizaban para difundir contenido acerca de sus productos o servicios y el usuario encontraba esta tendencia útil y muy positiva. Pero con el paso del tiempo la importancia de los contenidos dio paso al postear de manera frenética y fue entonces cuando los blogs “pasaron de moda” para ceder el paso a los redes sociales.
La moda de los blogs pasó pero eso no quiere decir que no haya usuarios que los sigan utilizando y que las empresas no puedan utilizar las posibilidades que éstos ofrecen. El que una herramienta “pase de moda” no anula su uso ni sus ventajas y es esto lo que las empresas deben tener en cuenta de cara a las redes sociales.
Es posible que sea una moda que en unos años se agote pero en la actualidad son los usuarios los que le dan valor y repercusión porque son ellos quienes la aceptan. Puesto que toda estrategia de marketing debe tener en cuenta las preferencias del consumidor, si ahora lo que éste demanda son las redes sociales en ellas se deberán integrar las empresas.
Pero ahora, a tenor de lo que nos avanzan algunos gurús, el concepto de redes sociales como las conocemos actualmente está alcanzando su madurez, y a la velocidad de vértigo que se producen los cambios en la actualidad, ya auguran su declive.
No, no se trata de su desaparición, simplemente de evolución. Al igual que los medios de comunicación masivos se enfrentaron con el reto de adaptarse a la multiplicación del tipo de perfiles del público, y por tanto debieron adecuar su oferta para cubrir las necesidades que cada tipo de consumidor demandaba, algo similar ocurrirá con las redes sociales.
Para cierto número de personas, el pertenecer a una red social ahora mismo está dejando de ser cool. Ya no existe el concepto de “exclusividad”, de diferenciación con el resto. Ahora cualquier persona, de cualquier lugar o clase tiene su perfil y puede interactuar con el resto. Algo desolador para los fans de lo vip.
¿Supone esto el germen de unas futuras “redes sociales posh”?, ¿la aparición de entornos exclusivos en los que se busca la afinidad entre sus miembros y el fomentar el orgullo de pertenencia como medio para su crecimiento?
Indudablemente existen numerosas marcas de productos de lujo que apoyarían este tipo de redes, puesto que harían mucho más fácil la segmentación y la consecuente implementación de sus campañas de comunicación.
Pero aunque esto suceda, como pronostican los gurús, no hay que inquietarse, la realidad es que las redes sociales han venido para quedarse, aunque se produzca su lógica evolución. Al fin y al cabo, son redes compuestas por personas, seres humanos que evolucionan a su vez. Por eso da igual si en el futuro “pasarán de moda” o no; el esfuerzo no será en vano puesto que, de un modo u otro, no perderán su valor más funcional y práctico. Un valor que las marcas deben aprovechar sin miedo al futuro, puesto que lo importante es aprender a crecer conjuntamente con los cambios en los hábitos de los consumidores, y eso es algo que se está aprendiendo aquí y ahora.
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