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LA ESQUINA DEL ARTE

EL SUEÑO ETERNO

EL SUEÑO ETERNO

“El sueño eterno” es una película de cine negro dirigida por Howard Hawks y basada en la novela del mismo título escrita por Raymond Chandler y publicada en el año 1939. La adaptación del guion la llevó a cabo William Faulkner con Leigh Brackett y Jules Furthman.

La película es conocida por tener una de las tramas más enrevesadas de la historia del cine.

Ficha técnica

Dirección: Howard Hawks

Producción: Jack L. Warner

Guión: William Faulkner, Leigh Brackett y Jules Furthman

Música: Max Steiner

Fotografía: Sid Hickox

 

Adaptada de un relato de Raymond Chandler, suele decirse, quizá con excesiva ligereza, que “El sueño eterno” es un film ininteligible. En realidad puede decirse que su denso argumento Howard Hawks no lo asume como tal, sino que, mediante un inteligente uso de la elipsis, lo utiliza como pretexto para articular otras cosas: una visión del mundo, unas relaciones humanas, su personal visión sobre el género negro..., algo por otro lado habitual en la obra de este genio del cine. Hawks prescinde de cualquier tipo de énfasis y, en cambio, utiliza magistralmente los sobreentendidos y los comportamientos que tienen su explicación coherente en la dinámica interna del relato.

Presenta una detallada exploración del submundo del crimen, tráfico de drogas, venganzas, juegos ilegales y extorsión, que recrea en ambientes densos, oscuros y opresivos sin limitarse a exponer al pie de la letra todo lo contenido en la maravillosa obra maestra de Chandler, sino que aporta frescura a la trama y esa estética tenebrista tan maravillosa del cine negro, y de la que tanto sabía ya a estas alturas un Humphrey Bogart que años antes había rodado a las órdenes de uno de los guionistas habituales de Hawks, John Houston, la poderosa cinta "El Halcón Maltés", dando vida precisamente al otro gran detective privado del género, el Sam Spade de las no menos maravillosas novelas de Dashiell Hammet. Sin lugar a dudas, “El sueño eterno” constituye la mejor descripción que nunca se ha hecho de Philip Marlowe, el detective por excelencia. Un detective encarnado, por cierto, por el actor que mejor ha sabido interpretar ese papel.

Tampoco se alude de manera explícita, como en la obra literaria, al mundo de la pornografía, ninfomanía, homosexualidad, juego, etc... tan sólo se esboza de manera que deja elucubrar oníricamente a las mentes del espectador.

Muestra de la genialidad de guionistas y director, la película contraviene algunos de los cánones del género: no hay una sino dos mujeres fatales, no usa flashbacks ni voz en off, el héroe no es una persona desesperada. El guión construye una historia absorbente, de diálogos abundantes, enriquecidos con la aportación de humor, picardía, sensibilidad, ingenio y convicción. La obra contiene cálidas escenas de erotismo sutil, como la de Marlowe en la librería que regenta una sensual e insinuante Dorothy Malone, la despedida de la taxista y las conversaciones a solas de los protagonistas en el coche y en el restaurante (sobre caballos). Es una película violenta, que hilvana una larga sucesión de asesinatos por despecho, venganza, robo, error, etc. La química de Bogart y Bacall llena la pantalla de sensualidad y se erige en uno de los atractivos del film. La reiterada presencia de la muerte explica y justifica el título de la obra.

“El sueño eterno” propone una visión de conjunto, de grupo social, en el que debe apreciarse más la belleza de "una buena jugada" o de una frase, una reacción, un movimiento oportuno efectuado en el lugar y en el tiempo oportunos, que su sentido, casi siempre posterior. Es una de esas películas más interesadas en lo que la narración sugiere o deja ver, que en la narración propiamente dicha que consiste en una cadena compleja -pero no ininteligible- de chantajes, asesinatos y diálogos veloces, agudos y brillantes. Lo que sugiere es una radiografía social de feroz implacabilidad y una burla desdeñosa de la fragilidad humana. Todos los personajes, incluido el propio Philip Marlowe, están vistos "desde fuera" e interesan todavía más por la vitalidad de sus movimientos que por la coherencia, innegable, que tienen. Es la crónica de un puñado de arquetipos humanos dentro de una ciudad de identidad chandleriana. Unos son representantes de la clase proletaria (Marlowe, Agnes, Harry Jones...), que se sirven de la picaresca para pode sobrevivir pero son honestos; otros que pertenecen a una oscura clase media (matones a sueldo, jugadores, chantajistas, asesinos...); y finalmente está la clase privilegiada, cuyos miembros habitan mansiones de lujo y cuyos actos están presididos por la codicia y la corrupción.

Refiriéndonos a los datos técnicos, reseñaremos que "El sueño eterno" se rodó entre 1945 y 1946, de la mano de Howard Hawks, al que se le considera uno de los principales artífices del cine de gángsteres, gracias a "Scarface, el terror del Hampa".

La música, de Max Steiner, aporta una partitura orquestal que realza la acción y enriquece los ambientes. Destacan los temas "Carmen", "Vivian", "Marlowe", "Walking" y otros como la canción "And Her Tears Flowed Like Wine".

La cuidada fotografía de Hickox crea composiciones excelentes, presta atención a detalles que dicen más que muchas palabras, sitúa y mueve con precisión la cámara y consigue una sorprendente profundidad de campo que consiguen recrear de forma magistral un universo cínico y feroz, que envuelve al espectador desde el primer momento, haciendo de este film un título a imitar dentro de su género.

Argumento

La acción tiene lugar en Hollywood y alrededores a lo largo de una semana, en 1944, durante la IIGM. Narra la historia del detective privado Philip Marlowe (Humphrey Bogart), al que el general Sternwood (Charles Waldrom), padre de dos hijas, Vivian (Lauren Bacall) y Carmen (Martha Vickers), encarga la investigación del chantaje al que es sometido por un oscuro personaje, el librero Geiger, que le reclama dinero por presuntas deudas de juego de su hija Carmen. Marlowe, de 40 años, es un hombre duro, riguroso, implacable, serio y perspicaz. Vivian, de 20 años, divorciada, es inteligente, astuta, seductora y aficionada a los juegos de azar. Carmen, de 17 años, es ninfómana y toxicómana.

La hija mayor, Vivian, sospecha que su padre está más interesado en saber qué le ocurrió a su empleado, Sean Reagan, que desapareció misteriosamente hace aproximadamente un mes.

Poco tiempo después Philip Marlowe encuentra a Geiger muerto de un disparo en su casa. Un hombre no identificado abandona la escena, dejando en su interior a Carmen, bajo los efectos de las drogas. Marlowe encuentra una cámara fotográfica escondida en la casa con el carrete desaparecido. Joe Brody (Louis Jean Heydt) tiene el carrete y está intentando chantajear a Sternwood con implicar a Carmen en el asesinato.

Más adelante se descubre que el chofer de Sternwood, Owen Taylor, disparó a Geiger. Brody simplemente aporreó a Taylor para dejarlo inconsciente y robarle el carrete. Él dejó al chofer en el coche, el cual fue más adelante lanzado al embarcadero y conducido a una muerte acuática. Tanto el director como los guionistas, e incluso el propio Raymond Chandler quedaron desconcertados al darse cuenta de que ninguno de ellos sabía quién había matado al chofer. Tampoco se desarrolla el asesinato de Geiger ni el posterior asesinato de Brody por el subalterno de Geiger, Carol Lundgren (probablemente entre otras razones porque Lundgren es un hombre y la pareja homosexual de Geiger, algo que la censura no habría permitido en esa época) La historia pronto se centra en el corazón del misterio de la película: la búsqueda de Sean Regan.

Eddie Mars es el propietario de la casa donde vivía Geiger, así como de una casa de juego frecuentada por Vivian. Marlowe conoce por primera vez a Mars mientras está investigando el asesinato de Geiger, que también había pillado a Mars por sorpresa. Los dos se ofrecen su ayuda si la necesitan. Sin embargo, Mars se vuelve mucho menos amable cuando le preguntan por Sean Reagan, el cual aparentemente se ha fugado con la mujer de Mars. Vivian está demasiado ansiosa porque Marlowe termine con la investigación una vez resuelto el asunto de Geiger y deje de investigar la desaparición de Reagan. Marlowe se pregunta porque Mars no está más interesado en encontrar a su esposa y porqué hay tanta gente que no quiere que localice a Reagan.

Poco después se revela, al menos de forma implícita, que Mars había convencido a Vivian de que tenía pruebas de que Carmen había asesinado a Regan y había estado usándolas para lograr la cooperación de Vivian. Mientras tanto, la esposa de Mars no se había fugado con Regan en absoluto, sino que estaba escondida para que pareciera que lo había hecho. Mars esperaba que esto alejara las sospechas de que fuera él el asesino. Tras ser capturado y llevado a la casa de Geiger, donde está escondida la mujer, Marlowe convence a Vivian para que le ayude a él en vez de a Mars y los dos deciden que fue Mars quien mató a Reagan después de todo. Mars es disparado por error por uno de sus propios hombres durante un tiroteo en la casa.

Curiosidades

La película es recordada por su extremadamente enrevesado argumento. Una famosa historia cuenta que, durante el rodaje, el director y los guionistas no eran capaces de saber quién mató al chofer Owen Taylor. Enviaron un telegrama al autor, el cual respondió “¡Carajo, yo tampoco lo sé!".

Después de que la película fuera terminada, se dejó de lado para que Warner Bros. lanzara una seria de films relacionados con la guerra. Esta decisión fue debida a que se pensó que al estar terminando el conflicto, el interés del público por estas cintas iría decreciendo rápidamente, algo que no iba a ocurrir con “El sueño eterno”. El fenómeno Bogart y Bacall, causado por la película “Tener y no tener”, así como por su reciente matrimonio, estaba en su punto álgido. El agente de Bacall solicitó que se rehicieran partes de la película para capitalizar esta recién lograda celebridad. El jefe del estudio, Jack Warner, accedió y se rodó nuevo material como el sugestivo diálogo de la “carrera de caballos”, a pesar de que contextualmente no tenía ningún sentido. También se rehicieron algunas partes del final, con Peggy Knudsen en el papel de Mona Mars, ya que la actriz original, Pat Clark, no estaba disponible. Aunque hay solamente una diferencia de duración de dos minutos entre las dos cintas, hay 20 minutos de escenas diferentes entre una y otra. En su forma revisada, El sueño eterno se estrenó el 23 de agosto de 1946.

Protagonistas

Humphrey Bogart – Philip Marlowe

Lauren Bacall - Vivian

John Ridgely – Eddie Mars

Martha Vickers - Carmen

Charles Waldron – General Sternwood

Regis Toomey – Inspector Jefe Bernie Ohls

Dorothy Malone – Propietaria librería Acme

Louis Jean Heydt - Joe Brody

Pat Clark/Peggy Knudsen – Mona Mars

Elisha Cook Jr. - Harry Jones

Charles D. Brown - Norris

Bob Steele - Lash Canino

PERDICIÓN

PERDICIÓN

“Perdición”, “Double Indemnity” en inglés, es una película estadounidense de cine negro, dirigida en 1944 por Billy Wilder y protagonizada por Fred MacMurray, Barbara Stanwyck y Edward G. Robinson.

El guion es una adaptación de Billy Wilder y Raymond Chandler de la novela “Pacto de sangre” del escritor James M. Cain.

Ficha técnica

Dirección: Billy Wilder

Producción: Buddy G. DeSylva y Joseph Sistrom

Guión: Billy Wilder y Raymond Chandler

Música: Miklós Rózsa y Victor Schertzinger

Fotografía: John F. Seitz

Decorados: Hal Pereira

 

Con uno de los guiones más extraordinarios jamás escritos para la pantalla por Billy Wilder y Raymond Chandler. Con un ritmo trepidante y una gran tensión visual, la soberbia dirección del genio vienes trasciende y dinamita las convenciones del género y dibuja un perverso y audaz -para la época- relato de pasión, asesinato y muerte. Una de las cumbres indiscutidas del cine negro “Perdicion” es una joya que gira alrededor de la figura sensual, maquiavélica y pérfida de una de las “femmes fatales” más fascinantes del celuloide -una turbadora Barbara Stanwyck- que seduce a un cínico Fred McMurray desde ese plano sublime -de un erotismo de alto voltaje- de sus piernas bajando por las escaleras con una pulsera en su tobillo a modo de metáfora de la unión inseparable de unos personajes al borde del abismo, atrapados por la larga sombra del destino, donde un meticuloso plan de conspiración para asesinar se acabará convirtiendo en una imparable espiral de violencia, frialdad, desprecio por la vida humana, codicia, degradación moral y autodestrucción. Un larguísimo flashback, la voz en off de Fred McMurray y un casting milagrosamente bien escogido y en estado de gracia, con un trabajo excepcional de los tres protagonistas, son los instrumentos de que se sirve Billy Wilder para contarnos esta absorbente y tórrida historia bañada por las luces y las sombras de la fotografía en blanco y negro, de tintes expresionistas, de John Seitz y la sugerente y tensa música de Miklos Rozsa que potencian la atmósfera malsana y asfixiante del film a la perfección y que nos conducen de forma inexorable hacia un memorable doble final, de poderosa carga dramática y un lirismo arrebatador, donde las pasiones dejan paso a los sentimientos más ocultos, donde se cierra definitivamente el círculo mágico de un film estremecedor con ese inolvidable plano final en el que el protagonismo de un cigarrillo, una cerilla y el marco de una puerta que no podemos llegar a traspasar da el sentido postrero a esta obra maestra absoluta del CINE con mayúsculas de uno de los más geniales guionistas y directores de todos los tiempos.

Argumento

En la secuencia inicial, durante la cual se muestran los títulos de crédito, aparece la silueta de un hombre, vestido con abrigo y sombrero, que avanza caminando con unas muletas en dirección a la cámara, hasta cubrir toda la pantalla. Hay un fundido encadenado y se muestra una oscura y lluviosa calle de Los Ángeles, de madrugada. Un automóvil -un Dodge de 1938- se salta un semáforo en rojo y está a punto de chocar con una camioneta de reparto del periódico “Los Angeles Times”. El coche se detiene finalmente frente a un edificio de oficinas, y de él sale, moviéndose con cierta dificultad, el vendedor de seguros Walter Neff (Fred MacMurray). Neff llama y es abierto por el vigilante nocturno y ascensorista del edificio. Mientras suben en el ascensor, conversan de temas banales: posiblemente, sin embargo, al vigilante le sorprende el aspecto de Neff, ya que es seguramente él quien avisa luego a Keyes.

Llegan al piso duodécimo, sede de la compañía de seguros Pacific All-Risk Insurance Company, en la que trabaja Neff. Éste entra en su despacho. Con esfuerzo (después se sabrá que se encuentra herido de gravedad), se sienta en su mesa, enciende un cigarrillo y coloca un cilindro en su dictáfono, en el que comienza a grabar un memorándum interno dirigido a su compañero de trabajo, Barton Keyes (Edward G. Robinson), y fechado en Los Ángeles el 16 de julio de 1938. Neff confiesa ser el asesino de Dietrichson, supuestamente muerto en un accidente, y haber estafado a su propia compañía. Y explica por qué lo hizo: "Lo maté por dinero y por una mujer. Ni conseguí el dinero, ni la mujer. Estupendo, ¿verdad?".

La narración de Neff inicia el flashback, que retrotrae al espectador al pasado mes de mayo, cuando Neff, de paso por Glendale, visitó la casa de la familia Dietrichson para conseguir que renovasen el seguro de sus dos automóviles. Dietrichson no está, pero Neff encuentra en casa a su mujer, Phyllis (Barbara Stanwyck), que aparece en lo alto de una escalera cubierta sola con una toalla. Ella le dice que espere mientras va a vestirse. Poco después, baja la escalera (se muestra lo que sería el punto de vista de Neff: un primer plano de las piernas, en que puede verse la pulsera que lleva en su tobillo izquierdo). Neff y Dietrichson hablan de los seguros de los automóviles del marido de ella. Phyllis le pregunta si se dedica también a otro tipo de seguros, como los de accidentes. Durante toda su conversación, se hace evidente que entre ambos existe una mutua atracción. Él flirtea con ella, que tiene una actitud ambigua ante los avances del agente de seguros. Finalmente, deciden que Neff volverá al día siguiente, a las ocho y media de la tarde, para hablar con el señor Dietrichson. La voz en off de Neff evoca el olor a madreselva del perfume de Phyllis, preguntándose: "¿Cómo podía yo saber que el crimen huele a veces como la madreselva?". Entre los dos personajes se establece una insana relación de amor y odio, dominio y sumisión, atracción y repulsión, que se ve corroída por las sospechas cruzadas de infidelidad, de Neff con Lola Dietrichson (Joan Heather) y de Phyllis con Nino Zachetti (Byron Barr). Se añaden las sospechas de crímenes pasados, de planes de nuevos crímenes y la aparición de deseos mutuos de venganza. El investigador Barton Keyes (Edward G. Robinson), mientras avanza en su investigación implacable, hace que salga a la superficie un mundo escalofriante de bajas pasiones.

Producción

La novela corta de James M. Cain “Pacto de sangre” (Double Indemnity), escrita en 1935, se basaba en un crimen real, cometido en Nueva York, en marzo de 1927, por Ruth Snyder, un ama de casa de Queens, y su amante el vendedor de corsés Judd Gray. Ruth Snyder había convencido a Gray para que matase al marido de ésta, Albert, director artístico de una revista. Además de deshacerse del marido, la criminal pareja buscaba cobrar la póliza de seguros suscrita por éste por una elevada suma. Ambos cómplices fueron detenidos debido a la torpeza con que llevaron a cabo el asesinato y murieron ejecutados en la silla eléctrica en la prisión de Sing Sing, en enero de 1928.

Basándose en este crimen, que logró gran difusión popular gracias a los periódicos sensacionalistas de la época, James M. Cain escribió su historia, en la que el principal móvil de los asesinos era estafar a la compañía de seguros con la que el asesinado había suscrito una póliza. En la novela, además, el asesino era un agente de dicha compañía.

Wilder colaboraba habitualmente con el escritor Charles Brackett en la escritura de los guiones. Sin embargo, a Brackett no le interesó adaptar para la pantalla el relato de James M. Cain, que encontraba chabacano y demasiado sombrío. Wilder optó entonces por intentar conseguir al propio autor de la novela, James M. Cain, para trabajar con él en la adaptación, lo que no fue posible por compromisos del escritor.

El productor Joseph Stern recomendó en su lugar a Raymond Chandler, que se había dado a conocer como autor de relatos pulp en la revista “Black Mask” y había publicado ya varias novelas, como “El sueño eterno” (1939), “Adiós, muñeca” (1940) y “La ventana alta” (1942). Chandler y Wilder empezaron a trabajar en el guion en mayo de 1943. Chandler no sabía apenas nada sobre la escritura de guiones; a pesar de eso, y de la mala relación entre él y Wilder (quien diría de Chandler, años después, que "tenía mucho de Hitler"), obtuvieron un guion excelente, que incluso contó con la aprobación del propio Cain.

Hasta finales de septiembre los personajes principales no obtuvieron sus nombres definitivos: Walter Neff y Phyllis Dietrichsson. El guion tenía que hacer frente a las exigencias de la censura. Joseph Breen, de la Oficina Hays, presentó a la Paramount sus objeciones sobre el relato original de James M. Cain: los protagonistas burlaban la ley y no eran castigados (al final de la novela se suicidaban); además, ambos mantenían una relación adúltera, considerada inmoral; por último, su argumento explicaba cómo cometer un asesinato. Chandler y Wilder optaron por cambiar el final en su guion, haciendo que Walter muriese ejecutado en la cámara de gas de la prisión de San Quintín.

El papel del protagonista masculino de la película, el agente de seguros Walter Neff, le fue propuesto por Wilder a George Raft, quien se negó a interpretar a un asesino. Su siguiente elección fue Fred MacMurray, un actor de la Paramount especializado en películas musicales. A pesar de sus reticencias iniciales, terminó por aceptar. Para el papel de la protagonista femenina, Phyllis Dietrichson, escogió a Barbara Stanwyck. La actriz también tuvo sus dudas ante el desafío que para su carrera planteaba interpretar a un personaje tan odioso, pero, según ella misma recordaría varios años después, se decidió cuando Wilder apeló a su orgullo, preguntándole : "¿Eres una actriz o un ratón?" Wilder tuvo la idea de que, para mejor representar el tipo de mujer fatal que exigía el guion, Stanwyck llevase una peluca rubia. El director de fotografía John F. Seitz recuerda un comentario del jefe de producción de la Paramount, Buddy DeSylva: "Hemos contratado a Barbara Stanwyck y aquí tenemos a George Washington".

El rodaje se inició el 27 de septiembre de 1943, y como curiosidades cabe destacar que las oficinas de la compañía de seguros Pacific All-Risk Insurance Company imitan las de la central de la Paramount Pictures en Nueva York. El supermercado que aparece en la película fue construido a imitación de una tienda de Hollywood, el Jerry’s Market de Melrose. Se utilizaron productos reales para el rodaje, y, como la película se rodaba en época de racionamiento, hubo que contratar a vigilantes de seguridad para que evitaran los robos, pese a lo cual, al final del rodaje se echaron de menos algunos productos. La filmación concluyó el 24 de noviembre, aunque todavía en diciembre y enero hubo que repetir algunas tomas.

Protagonistas

Fred MacMurray – Walter Neff

Barbara Stanwyck – Phyllis Dietrichson

Edward G. Robinson – Barton Keyes

Porter Hall – Señor Jackson

Jean Heather – Lola Dietrichson

Tom Powers – Señor Diestrichson

Byron Barr – Nino Zachetti

Richard Gaines – Edward S. Norton Jr.

Fortunio Bonanova – Sam Garlopis

John Philliber – Joe Peters

EVA AL DESNUDO

EVA AL DESNUDO

“Eva al desnudo” es una película estadounidense escrita y dirigida por Joseph L. Mankiewicz que se estrenó en 1950. Está basada en la novela "The Wisdom of Eve" de Mary Orr.

Ficha Técnica

Dirección: Joseph L. Mankiewicz

Producción: Darryl F. Zanuck

Guión: Joseph L. Mankiewicz

Fotografía: Milton Krasner

Música: Alfred Newman

La película está basada en la experiencia vivida por la actriz Elisabeth Bergner cuando interpretaba la obra "The Two Mrs. Carrolls" entre 1943 y 1944, y que contó a la autora Mary Orr. En esa época, Bergner conoció a una joven admiradora a la que dio empleo como asistenta y que, más tarde, intentó destruir su carrera. Orr cambió ligeramente la historia, permitiendo que al final la admiradora le robara el papel protagonista a la actriz.

En 1949, Mankiewicz estaba considerando hacer una película sobre una actriz de mediana edad, cuando llegó a sus manos la novela de Orr. Con la ayuda del productor Darryl F. Zanuck, se enroló en la realización de la película. Para el papel principal, el de Margo Channing, se pensó originalmente en Claudette Colbert, quien incluso ya había firmado el contrato, pero una lesión en la espalda le obligó a abandonar el proyecto. Posteriormente, se pensó en Susan Hayward, quien fue rechazada por ser demasiado joven, y Marlene Dietrich, quien fue rechazada por ser demasiado "alemana". Se pensó entonces en Barbara Stanwyck, pero no estaba disponible en esos momentos. También se pensó en Gertrude Lawrence, pero cuando su agente sugirió "que estaría bien que Gertie se sentara ante el piano y cantara", Mankiewicz la rechazó inmediatamente. Es entonces cuando Zanuck llamó a Bette Davis, quien estaba terminando su trabajo en "Más allá del bosque". Cuando terminó de leer el guion, que le pareció uno de los mejores que había leído nunca, aceptó el papel.

Para el papel de Eva Harrington, se pensó en Jeanne Crain pero se quedó embarazada, lo que le obligó a dejar la película. Anne Baxter, quien había ganado recientemente el Oscar a la mejor actriz de reparto por "El filo de la navaja", ocupó su lugar.

Aunque la película cuenta las ansias de poder y ambición de Eva, se podría decir que la película realmente gira en torno a Margo Channing, una Bette Davis magistral. “Eva al desnudo” nos presenta a una de las cínicas más encantadoras que ha dado el cine. El arranque se da la mano con el desenlace y entre medio Mankiewicz nos regala una magistral lección de cine. Los diálogos son la estrella de la película: inteligentes, cínicos, sarcásticos y puntillosos. El guión ostenta la solidez de las grandes obras y todos y cada uno de los intérpretes destaca en su papel. Hasta una novata Marilyn Monroe cumple con nota, ya que el personaje que desempeña le iba como anillo al dedo. Mención especial para el oscarizado con justicia George Sanders por su papel de galán, embaucador, vividor y sarcástico crítico teatral.

El film combina drama y sátira social. La trama se focaliza en investigar y descubrir toda la verdad sobre Eva. La narración se pone en boca de Karen (Celeste Holm), Margo (Bette Davis) y, sobre todo, Addison (George Sanders). Los recuerdos y puntos de vista de cada uno de ellos se presentan a través de un hábil juego de 7 flashbacks, característico del método de trabajo de Mankiewicz. El guión -incisivo, agudo, sutil y brillante- incorpora muchos diálogos, como gustaba al realizador, que los presenta bien construidos, condensados y desarrollados con fluidez y sentido del humor. Los caracteres están bien definidos y hábilmente matizados. La puesta en escena es elegante, atractiva y eficaz.

La película explora sabiamente temas esencialmente humanos como la ambición, el amor, la amistad, los celos, la hipocresía, el cinismo, la deslealtad, la infidelidad, la traición. Estudia los efectos que ejercen sobre las personas el paso del tiempo y la edad. Analiza con seriedad y rigor -no exentos de ironía- los mecanismos del éxito en el teatro, en el cine de Hollywood (abundan las referencias veladas a la meca del cine), en el mundo y en la historia.

Sinopsis

Margo Channing (Bette Davis), es una famosa estrella teatral que ya cumple 40 años. Eva Harrington (Anne Baxter), una joven con ambiciones teatrales, dice ser su mayor admiradora y es contratada como secretaria y acompañante de Margo. El autor teatral Lloyd Richards (Hugh Marlowe) y Karen (Celeste Holm), su encantadora esposa, que han simpatizado con la aparentemente ingenua Eva, dan su aprobación a este acuerdo. Tan sólo Birdie Coonan (Thelma Ritter), sirvienta de Margo y una mujer que no tiene pelos en la lengua, parece dudar de la sinceridad de Eva.

En la fiesta de bienvenida a Bill Samson (Gary Merrill), el joven director con el que espera casarse, Eva se muestra tan superficialmente indispensable y tan atenta con Bill que Margo, incapaz de contenerse, la recrimina delante de los demás invitados: Max Fabian (Gregory Ratoff), su productor, el crítico de teatro Addsison DeWitt (George Sanders) y su amante, la señorita Casswell (Marilyn Monroe). Con la esperanza de alejar a Eva de su vida con la mayor delicadeza posible, Margo consigue que Max le dé un empleo en su oficina. Promete también a Addison DeWitt que tendrá en cuenta a la señorita Casswell como suplente suya y hará una lectura con ella la semana siguiente. Margo llega demasiado tarde para oír a la señorita Casswell y se entera por Addsison de que Eva ha leído en su lugar y ha conseguido el puesto de suplente. Enfurecida, Margo reprende con vehemencia a Lloyd Richards y a Bill por conspirar a sus espaldas. Bill comprende que Margo tiene celos de Eva y la deja.

Cuando Karen se entera de la rudeza de Margo, decide darle una lección de humildad y conspira para que Eva ocupe su lugar. Al día siguiente Addsison alaba la actuación de Eva en su columna del periódico, en el que ella concede también una entrevista que contiene varias observaciones poco amables sobre las actrices ya maduras que continúan haciendo papeles de jovencita. Bill, que la noche anterior había rechazado las insinuaciones de Eva, corre al lado de Margo y se disculpa por no haber hecho caso de su juicio sobre Eva. En una fiesta íntima para celebrar el compromiso matrimonial de Margo con Bill, Eva se dirige a Karen para desmentir las declaraciones de la columna de Addsison y trata de chantajearla para que influya en Lloyd y éste le dé el papel principal en su nueva obra. Antes de rogar a Karen que le cuente lo que Eva le ha dicho, Margo anuncia a Lloyd que piensa retirarse y le pide que busque otra actriz para que protagonice su nueva obra.

Eva, que ha conseguido el papel principal en la comedia de Lloyd, le dice a Addsison, poco antes del estreno en New Haven, que Lloyd piensa divorciarse de Karen y casarse con ella. Addison le replica que él está al corriente de todos sus planes y conoce su más que dudoso pasado, y añade que ella le pertenece a él y no a Lloyd. Tras ser aclamada como la mejor actriz del año, Eva regresa a su hotel y encuentra a una joven (Barbara Bates) dormida en un sillón. La chica asegura ser una gran admiradora de Eva y menciona sus deseos de pisar las tablas. Eva, absorta en su propio triunfo, no comprende que la está acechando una criatura que es como ella misma.

Premios

Premios Oscar 1950: 6 estatuillas, incluyendo mejor película, mejor director, mejor guión, mejor actor secundario ( George Sanders), mejor vestuario y 8 nominaciones

BAFTA 1950: Mejor película

Círculo de críticos de Nueva York 1950: Mejor película

Festival de Cannes 1951: Mejor actriz (Bette Davis), Premio especial del jurado

Protagonistas

Bette Davis – Margo Channing

Anne Baxter – Eva Harrington

Gary Merrill – Bill Samson

George Sanders – Addison DeWitt

Hugh Marlowe – Lloyd Richards

Celeste Holm – Karen Richards

Thelma Ritter – Birdie Coonan

Marilyn Monroe – Señorita Casswell

Gregory Ratoff – Max Fabian

Bárbara Bates – admiradora

DE AQUÍ A LA ETERNIDAD

DE AQUÍ A LA ETERNIDAD

“De aquí a la eternidad” es una película norteamericana de 1953 dirigida por Fred Zinnemann.

Ficha técnica

Dirección: Fred Zinnemann

Producción: Buddy Adler

Guión: Daniel Taradash

Música: George Duning

Fotografía: Burnett Guffey

 

Adaptada de la novela portentosa de James Jones –que también escribió “La delgada línea roja”- es complicado encontrar una película en la historia del cine que refleje mejor la cara oculta del día a día en un acuartelamiento que la espléndida "De aquí a la eternidad", porque es eso de lo que versa este film. Una cinta sobre soldados, pero que no se adentra en los conflictos bélicos en sí, sino en los pormenores de la vida militar, desplegando un interesante abanico sobre las vicisitudes propias del entrenamiento en las Fuerzas Armadas, con un alto grado de verosimilitud de todas y cada una de las escenas, algunas de ellas hiperrealistas y de una frialdad cortante, buscando la profundidad dramática de los personajes. Ver como se relacionan, como hablan, como contestan al teléfono, como desfilan en el patio, como fuman el cigarro... así, hay tiempo para inmiscuirse en los pasados que abruman y que dejan cicatrices difíciles de superar, en los conocidos abusos de autoridad amparados por la impunidad jerárquica, en historias de infelicidades y de desesperada búsqueda de prosperidad en la vida, en terquedades que nunca darán el brazo a torcer para no traicionar convicciones, en huidas de la soledad, en decisiones que arriesgan la seguridad por llevar adelante los ideales o tener la fortuna de una segunda oportunidad. Todos estos acontecimientos construyen -apoyados en las interpretaciones excelentes y el gran guión- unas atmósferas de tensión y dramatismo de alto nivel. No desarrollan una acción dramática única, sino un entramado de dramas paralelos y simultáneos, de características específicas, que conforman un conjunto denso y sugerente. Sin abandonar nunca el tono mesurado y contenido, realizador y guionista se apoyan más en la sugerencia y en las indicaciones veladas, que en la demostración directa y explícita, las vidas entrecruzadas de los soldados Robert E. Lee Prewitt (Montgomery Clift) y Angelo Maggio (Frank Sinatra), de los sargentos Milton Warden (Burt Lancaster) y el sádico James R. “Fatso” Judson (Ernest Borgnine), del tiránico capitán Dana Holmes (Philip Ober), de la vulnerable e insatisfecha Karen Holmes (Deborah Kerr) y de la interesada y soñadora prostituta Alma “Lorena” Burke (Donna Reed), dan lugar a una eclosión de pasiones humanas desbordadas, que convierten la vida en el archipiélago en un polvorín de injusticias, abusos de poder, envidias, odios, afanes de venganza, extorsiones y romances imposibles, a punto de estallar.

Sinopsis

La acción dramática tiene lugar en Hawaii, a lo largo de los meses anteriores al ataque japonés a Pearl Harbour. El soldado Prewitt es trasladado en 1941 a Hawái. Su nuevo capitán sabe que es un buen boxeador y quiere que luche representando a la compañía. Sin embargo, Prewitt ha dejado el boxeo y se niega a participar. El capitán da orden a sus subordinados de que le hagan la vida imposible, con la idea de que cambie de parecer. Entretanto, el sargento Warden comienza a verse con la esposa del capitán, dispuesta a entablar una relación con un hombre debido a los problemas existentes en su matrimonio. Maggio, el amigo de Prewitt, tiene enfrentamientos con uno de los sargentos, mientras Prewitt se enamora de una empleada del club del ejército. Mientras todo esto sucede, y sin que nadie sospeche nada, el ataque de los japoneses a Pearl Harbor es inminente.

Premios

“De aquí a la eternidad” ganó ocho premios Óscar, a la mejor película, al mejor director, al mejor actor de reparto (Frank Sinatra), a la mejor actriz de reparto (Donna Reed), al mejor guión, a la mejor fotografía, al mejor montaje, y al mejor sonido, y fue nominada a otros cinco, al mejor actor principal (Burt Lancaster), al mejor actor principal (Montgomery Clift), a la mejor actriz principal (Deborah Kerr), a la mejor música y al mejor vestuario.

Reparto

Burt Lancaster – Sargento Warden

Montgomery Clift – Soldado Prewitt

Deborah Kerr – Karen Holmes

Donna Reed – Alma “Lorena” Burke

Frank Sinatra – Soldado Angelo Maggio

Ernest Borgnine – Sargento “Fatso” Judson

Philip Ober – Capitán Dana Holmes

EL TERCER HOMBRE

EL TERCER HOMBRE

“El tercer hombre” es una película británica del año 1949, dirigida por Carol Reed. Protagonizada por Joseph Cotten, Orson Welles y Alida Valli en los papeles principales. El guion fue escrito por Graham Greene. Fue rodada en London Film Studios (Shepperton, Inglaterra). Los exteriores se rodaron en Austria.

Ficha técnica

Dirección: Carol Reed

Producción: Carol Reed, Alexander Korda y David O. Selznick

Guión: Graham Greene, Alexander Korda, Carol Reed y Orson Welles

Música: Anton Karas

Fotografía: Robert Krasker

Montaje: Oswald Hafenrichter

La vieja y una vez hermosa Viena, ahora derruida en escombros por la guerra; la prosa de Graham Greene; el hermoso blanco y negro expresionista de Robert Krasker; el apasionante y resonante sonido de la citara de Antón Karas; la teatralidad y barroquismo de Sir Carol Reed; y un par de colosos, amigos en la vida real, Orson Welles y Joseph Cotten. Todo lo anterior puede ser resumido en una sola palabra, pura y simple antología, y de ella está formado cada rollo, cada palabra e imagen de este monumental e imperecedero paradigma del cine negro.      

Como un encargo especial del afamado productor británico Alexander Korda al novelista Graham Greene, así nació "El Tercer Hombre", una vorágine de intriga y traición bajo la penumbra de la caótica Viena de la posguerra.

Porque "El tercer hombre", no es una adaptación cinematográfica de ninguna novela de Graham Greene, sino que éste escribió originalmente el guión a petición de Korda, que le propuso escribir una historia ambientada en la Viena de posguerra, con la firme presencia de las cuatro potencias ocupantes. Al aceptar el encargo, Greene optó por desarrollar la trama en forma de novela. Aquél era el único modo, aseguraba, de poder planificar el guion, el cual sería posteriormente elaborado por el novelista y por el propio  Korda. Greene siempre defendió que la versión de la película era mucho mejor que la del libro (incluido el final, que es distinto), lo cual no impidió que éste fuera editado de todas maneras y se convirtiera en un clásico.

Firmada por Carol Reed, que antes ya había mostrado sus buenas aptitudes en estupendos trabajos como "Larga es la noche" o "El ídolo caído", bien podría estar rubricada por Orson Welles, ya que si él no estuvo detrás de la cámara, su presencia sirvió de influencia para inyectar la inspiración precisa al director inglés para la realización de un admirable film, dotado con la fascinante capacidad visual del genial autor americano, caracterizada por su expresivo repertorio de luces, sombras y ángulos de cámara, que adornan sutilmente un film de lúcido barroquismo. Welles, que tenía problemas con sus producciones en Hollywood, decidió dar el salto a Europa, donde dirigió y colaboró en varios proyectos, entre ellos éste film de Carol Reed. Aparte de sus indudables valores técnicos, este film ofrece quizá la mejor presentación que se ha hecho de un personaje en la historia del cine, la aparición de Harry Lime, con la iluminada cara de un sardónico Welles ante la sorpresiva mirada de Cotten, es realmente prodigiosa, un momento cumbre de esta obra maestra, al igual que el plano secuencia del final -pura poesía en blanco y negro-; junto a la absorbente persecución en los alcantarillados de Viena.

Las interpretaciones son de primer orden. Joseph Cotten es un actor magistral, poco valorado, su figura ha sido protagonista en un buen número de obras maestras.

Además de "El tercer hombre", hemos disfrutado de su talento en "Ciudadano Kane" de Welles, "La sombra de una duda" de Alfred Hitchcock, "Luz de gas" de George Cukor, esa fantasía maravillosa que es "Jennie" de William Dieterle, o en "Niágara" de Henry Hathaway, junto a Marilyn Monroe.

Trevor Howard es un sensacional actor inglés que siempre cumple perfectamente con un magisterio interpretativo pleno de distinción, imborrable en esa obra magna llamada "Breve encuentro" de David Lean.

Alida Valli, el personaje femenino del film, conseguiría con su actuación de fiel amante su elevación al estrellato, posteriormente refrendada por su colaboración con Visconti en "Senso".

Y para terminar, el irrepetible Orson Welles, cuya poderosa presencia logra empequeñecer al más grande de los actores que aparezca a su lado en escena. Es tan fuerte el personaje que, desde el punto de vista de la estructura del relato, invierte los roles de la narración clásica: el verdadero protagonista, Holly Martins (Joseph Cotten, amigo personal de Welles y ex miembro del Mercury Theatre, excelente actor que tuvo la “mala fortuna” de compartir cartel en más de una oportunidad con su camarada), culmina tratando de impedir el acceso de Lime al objeto de su deseo - hacerse rico a costa de la vida ajena, adulterando penicilina - lo cual lo convierte, a su propio pesar y paradójicamente, en antagonista.

Y tamaña ascendencia del “malo” sobre el “bueno” no se debe tan sólo a la presencia física – magnética y potente por sí misma -, de Orson Welles: se debe, más bien, a una de sus más grandes actuaciones para la pantalla; sólo equiparable, quizás, a ese otro monstruo que crearía más tarde - en 1958- para su film “Sed de Mal”, el Capitán de Policía Hank Quinlan.

Las enciclopedias deberían rezar “Orson Welles” como una de las acepciones de la palabra “genio”. Todo lo hacía bien. Y en esta película queda más que comprobado que además de haber sido uno de los más grandes directores de la historia del cine, fue un enorme actor.

Sinopsis

Holly Martins (Joseph Cotten), un escritor de novelas baratas del Oeste, llega a Viena en 1947, cuando la ciudad está dividida en cuatro zonas ocupadas por los aliados de la Segunda Guerra Mundial. Holly llega reclamado por un amigo de la infancia, Harry Lime (Orson Welles), que le ha prometido trabajo. Pero el mismo día de su llegada coincide con el entierro de Harry, que ha sido atropellado por un coche. Este es el punto de partida de la enredada trama que nos es narrada de forma extraordinaria por Carol Reed, alcanzando un punto entre intrigante y perturbador en la sublime atmósfera de la bella ciudad centroeuropea en la que se desarrolla la acción de esta película.

Reparto

• Joseph Cotten - Holly Martins

• Alida Valli - Anna Schmidt

• Orson Welles - Harry Lime

• Trevor Howard - Mayor Calloway

• Bernard Lee - Sargento Paine

• Wilfrid Hyde-White - Crabbin

• Erich Ponto - Dr. Winkel

• Ernst Deutsch - Barón Kurtz

• Siegfried Breuer - Popescu

• Paul Hörbiger - Karl, portero de Harry Lime

• Hedwig Bleibtreu – Casera de Anna

• Robert Brown – Policía militar británico

• Alexis Chesnakov - Brodsky

• Herbert Halbik - Hansl

• Paul Hardtmuth – Portero de Sacher

• Geoffrey Keen – Policía militar británico

• Eric Pohlmann - Camarero

• Annie Rosar – Esposa del portero Karl

Premios y nominaciones

Premio Oscar 1951 :

• a la mejor fotografía en blanco y negro (Robert Krasker)

Premio BAFTA 1950 :

• a la mejor película británica

Premio del Festival de Cannes 1949 :

• Gran Premio (Carol Reed)

Nominaciones

Premio Oscar 1951 :

• al mejor director (Carol Reed)

• al mejor montaje (Oswald Hafenrichter)

EL SUBMARINO

EL SUBMARINO

“El Submarino” (Das Boot) es un largometraje alemán de 1981, dirigido por Wolfgang Petersen, basado en la novela homónima de Lothar-Günther Buchheim. Protagonizado por Jürgen Prochnow, Herbert Grönemeyer, Klaus Wennemann en los papeles principales encabezando un largo reparto.

Nominado a 6 premios Oscar y galardonado con el premio "Bayerischer Filmpreis" 1981. El premio "Deutscher Schallplattenpreis" 1982. El premio "Goldene Leinwand" 1982. El premio "Deutscher Filmpreis 1982". El premio "Goldene Kamera" 1985 y el premio "Motion Picture Sound Editors (EEUU)" 1983.

El largometraje contienen un marcado mensaje antibelicista. Uno de los objetivos establecidos por Petersen era guiar a los espectadores a través de un “viaje a la locura”, mostrando en qué consiste en realidad la guerra. Para ello bucea en las angustias de unos soldados alemanes encerrados en un submarino durante la II Guerra Mundial, como metáfora de ambiente aislado y claustrofóbico en el que se encuentra encerrado cualquier ser humano en un conflicto armado.

El resultado es un soberbio y lacerante tratado del ahogo físico, metafísico y moral.  Un pormenorizado estudio de la angustia, sórdido, hiriente y cruel como la guerra misma en el que el espectador sufre ante la incertidumbre del destino de una tripulación que poco importa a que bando pertenece.

Petersen aumentó el suspense al mostrar en contadas ocasiones tomas externas del submarino, excepto cuando estaba en la superficie, y se valió de sonidos para indicar el desarrollo de eventos en el exterior de la nave, mostrando así al público sólo lo que la tripulación podía ver.

El largometraje original de 1981 costó 25 millones de marcos (40 millones de dólares en 1997), lo que significó que fuera el largometraje más caro en la historia del cine alemán. La meticulosa atención que prestó el director a los detalles permitió que lograra el largometraje de submarinos más realista —y una de las películas de guerra más exactas en el relato histórico— vistos hasta ahora. No en vano Hans-Joachim Krug, ex primer oficial del U-219, fue consultor de la película, y también colaboró Heinrich Lehmann-Willenbrock, uno de los capitanes del verdadero U-96.

Sinopsis

Francia, La Rochelle, octubre de 1941. Un submarino alemán tipo VII C, el U-96, sale a la mar desde esa importante base de submarinos, en una misión de patrulla durante la Segunda Guerra Mundial. Junto a su tripulación va también un periodista novato, el teniente Werner (Herbert Grönemeyer), que es el narrador en tercera persona de la trama. La tripulación está compuesta por un grupo de jóvenes marinos que viven días de angustia durante estas patrullas y que cuando están fuera de servicio se extralimitan y se desenfrenan, sabiendo que es posible que no regresen de la próxima misión. Entre ellos están el Jefe de ingenieros Fritz Grade (Klaus Wennemann), el primer teniente (Hubertus Bengsch) un nazi fanático ferviente seguidor de las reglas, y el jefe de máquinas Johann (Erwin Leder), más apegado a los motores que a las personas.

El capitán Henrich Lehmann-Willenbrock (Jürgen Prochnow) es un líder nato, dotado con el don de la comprensión, experimentado y con criterio, por lo que es muy respetado por su tripulación. Su meta es cumplir con su deber lo mejor posible y volver con vida; de su criterio e iniciativas depende la vida propia y la de su tripulación.

Las condiciones de vida a bordo son extremadamente agobiantes por el hacinamiento y la falta de espacio. Tras torpedear con éxito unos barcos de un convoy emergen para comprobar con horror cómo los marinos británicos de un barco aún a flote, arden vivos. También se ven obligados a abandonar a los supervivientes siguiendo órdenes existentes de no rescatarles, no rescatados por el convoy por temor a nuevos torpedeos, y dejados a su suerte por el submarino por la imposibilidad de transportarlos. La vida sigue a bordo del U-96 donde deben aguantar sendas tormentas o aburridos días sin salir a superficie.

Nuevas órdenes los hacen dirigirse al puerto de Vigo para reaprovisionarse. Allí les informan que su objetivo es  dirigirse a la base naval de La Spezia, en Italia, para lo cual deberán cruzar el peligroso estrecho de Gibraltar.

Con el submarino repleto de alimentos frescos y torpedos, los marineros del U-96 inician la travesía. Al llegar a las cercanías del estrecho el capitán decide cruzar durante la noche la barrera de navíos británicos, dejándose llevar por la corriente, pero son descubiertos y atacados por un avión. Con los motores a máxima velocidad, el submarino se sumerge para evitar ser destruido, pero su proa se incrusta en un banco de arena y debe soportar un ataque con cargas de profundidad al ser localizados por los ingleses. A más de 150 metros de profundidad, las filtraciones aparecen por todos lados y el gas cloro de las baterías inunda el compartimiento de máquinas, apareciendo el fantasma de la muerte por asfixia. La lucha por sobrevivir actuando en equipo es ardua, extenuante, casi ahogándose mientras luchan contra las filtraciones. Cada uno a su modo, se convierte en héroe al lograr sus objetivos.

Finalmente, gracias al trabajo en equipo y a la férrea voluntad de su capitán, salen del fondo del mar y ya en la superficie reciben órdenes de navegar a La Rochelle, su punto de partida, donde son recibidos como héroes en el muelle.

Sin embargo, un ataque sorpresa de aviones británicos rompe el solemne momento, y todos corren por la dársena para salvar sus vidas en medio de una lluvia de bombas, el submarino intenta buscar refugio en un muelle antiaéreo, pero es alcanzado por las bombas. El teniente Werner busca desesperadamente al capitán Lehamnn en medio del bombardeo, sospechando que éste ha decidido quedarse en el U-96; Werner finalmente halla a su capitán, gravemente herido por las esquirlas de bombas, tendido junto al muelle. Allí ambos observan al U-96, tocado por las bombas, que empieza a hundirse irremediablemente, mientras Lehmann muere a consecuencia de sus heridas.

Reparto

Jürgen Prochnow ... Capitán Henrich Lehmann-Willenbrock

Herbert Grönemeyer ... Teniente Werner, corresponsal de guerra

Klaus Wennemann ... Ingeniero jefe Fritz Grade

Hubertus Bengsch ... 1° Teniente

Martin Semmelrogge ... 2° Teniente

Bernd Tauber ... Kriechbaum

Erwin Leder ... Johann

Martin May ... Ullman

Heinz Hoenig ... Hinrich

Uwe Ochsenknecht ... Jefe Bosun

 

http://www.dasboot.com/original.htm

CASABLANCA

CASABLANCA

Sin lugar a dudas "Casablanca" se trata de mi película favorita, por encima de muchas otras que me apasionan, pero esta reune en una sola obra una serie de características que la hacen ser especial.

El film, dirigido en 1942 por Michael Curtiz, narra un drama romántico en la ciudad marroquí de Casablanca bajo el control del gobierno de Vichy durante la Segunda Guerra Mundial. La película, basada en la obra teatral “Everybody comes to Rick´s” (Todos vienen al café de Rick) de Murray Burnett y Joan Alison, está protagonizada por Humphrey Bogart en el papel de Rick Blaine e Ingrid Bergman como Ilsa Lund. El desarrollo de la película se centra en el conflicto de Rick entre —usando las palabras de uno de los personajes— el amor y la virtud: Rick deberá escoger entre su amada Ilsa o hacer lo correcto. Su dilema es ayudarla o no a escapar de Casablanca junto a su esposo, uno de los líderes de la resistencia, para que éste pueda continuar su lucha contra los nazis.

Es una de las películas mejor valoradas de la cinematografía estadounidense, ganadora de varios premios Óscar, incluyendo el de mejor película en 1943. En su tiempo el filme tenía todo para destacar ampliamente, con actores renombrados y guionistas notables, sin embargo ninguno de los involucrados en su producción esperaba que éste pudiese ser algo fuera de lo normal. Casablanca tuvo un sólido inicio pero no espectacular y, sin embargo, fue ganando popularidad a medida que pasó el tiempo y se fue colocando siempre entre los primeros lugares de las listas de mejores películas. La crítica ha alabado las actuaciones carismáticas de Bogart y Bergman y la química entre ellos, así como la profundidad de las caracterizaciones, la intensidad de la dirección, el ingenio del guion y el impacto emocional de la obra en su conjunto.

Producción

Casablanca se basa en Todos vienen al café de Rick (Everybody comes to Rick’s) de Murray Burnett y Joan Alison, una obra teatral que nunca fue puesta en escena. Cuando el especialista en análisis literario de la Warner Brothers, Stephen Karnot, leyó la obra, la calificó como una “tontería sofisticada”, no obstante le dio el visto bueno. Enseguida la editora encargada de los guiones, Irene Diamond, convenció al productor Hal B. Wallis para que comprara los derechos por 20.000 $,  el precio más alto jamás pagado por una obra teatral que no hubiese sido puesta en escena.  El proyecto de cine rebautizó la obra como “Casablanca”, quizás intentando imitar el éxito de la película de 1938 “Argel”.  Así pues, el rodaje comenzó el 25 de mayo de 1942 y finalizó el 3 de agosto del mismo año alcanzando un coste de producción de 1.039.000 $, un precio no excepcionalmente alto, pero sí superior al promedio de su tiempo.

El crítico de cine Roger Ebert calificó a Wallis como la clave del equipo creativo por la atención que puso a los detalles de producción (hasta el punto de haber insistido en tener un loro de verdad en el Bar del Loro Azul, (Blue Parrot Bar, en inglés).

Los contratiempos alcanzaron al productor Hal B. Wallis cuando decidió, tras haber terminado el rodaje, que la línea final de la película sería: “Louis, pienso que éste es el comienzo de una hermosa amistad” (“Louis, I think this is the beginning of a beautiful friendship”). Bogart tuvo que ser llamado un mes después de finalizada la filmación para doblar la frase.

Música

La música fue escrita por Max Steiner, compositor que había saltado a la fama por haber sido el artífice de la música de la película “Lo que el viento se llevó”. La canción “As time goes by” de Herman Hupfeld había sido escogida para formar parte de la obra de teatro original, y Steiner tenía previsto reemplazarla por una obra propia. Sin embargo, cuando el compositor quiso crear su propia obra para remplazarla, se encontró con que Ingrid Bergman ya se había cortado el cabello para protagonizar su siguiente papel cinematográfico (María, en Por quién doblan las campanas), por lo que no se podían volver a rodar las escenas en las que aparecía la canción. Por otra parte, cuando se estrenó la película la canción gozó de un resurgimiento que la posicionó 21 semanas en los primeros puestos de las listas de éxitos. Así que Steiner basó por completo la música de la película en dicha canción y en La Marsellesa, el himno nacional francés, transformándolos para que reflejaran diversas situaciones.  De nota excepcional es el «duelo de canciones» en que La Marsellesa compite —interpretada a todo pulmón por una orquesta completa— contra un pequeño grupo de alemanes que cantan «Wacht am Rhein» (Guardia sobre el río Rín) en el piano. Originalmente se había pensado para esta secuencia maestra en la canción «Horst Wessel Lied», que era de facto el segundo himno nacional de la Alemania Nazi, pero éste se encontraba todavía bajo derechos reservados al menos en los países no aliados.

Otras canciones incluidas en la película son “It Had to Be You” y “Knock on Wood”. En una de las escenas de flash back en París, Rick e Ilsa bailan al ritmo de “Perfidia” del compositor mexicano Alberto Domínguez Borrás.

Reparto

Tres actores encabezan la cinta:

Humphrey Bogart como Rick Blaine. El neoyorquino Bogart se consagró en el estrellato gracias a Casablanca. Rick fue su primera interpretación en un rol verdaderamente romántico.

Ingrid Bergman como Ilsa Lund. La web oficial de Bergman menciona a Ilsa como el papel más famoso y perdurable en la dilatada carrera de la actriz sueca.

Paul Henreid como Victor Laszlo. Henreid, actor austríaco que había abandonado su país natal en 1935, rechazó en un principio el papel (ya que pensaba que éste «lo encasillaría para siempre», según declaraciones de Pauline Kael), y sólo lo aceptó cuando recibió la promesa de encabezar el reparto junto a Bogart y Bergman.

Los actores secundarios fueron:

Claude Rains como el capitán Louis Renault. Rains, actor londinense, curiosamente había servido en la Primera Guerra Mundial, en donde efectivamente había alcanzado el grado de capitán. Además como actor había trabajado previamente con Michael Curtiz en Robin de los bosques. Curtiz fue su maestro y se dice que le enseñó “qué no hacer frente a una cámara».

Sydney Greenstreet como el señor Ferrari, propietario del “Blue Parrot”, el club de la competencia. También él era un actor inglés y había protagonizado previamente "El halcón maltés" junto a Lorre y Bogart.

Peter Lorre como el Sr. Ugarte. Lorre fue un actor judío austrohúngaro que había trabajado en Alemania, de la cual emigró tras la llegada de los nazis al poder en 1933. Mas tarde se haría famoso como interpretando varias de las más conocidas películas del género de Terror. 

Conrad Veidt como el mayor Strasser de la Luftwaffe. Veidt, actor alemán, había aparecido en “El gabinete del Doctor Caligari”, en 1920, antes de huir de los nazis (una semana después de haberse casado con una mujer judía), así como en El ladrón de Bagdad y otras películas.

Otros actores con créditos en la película fueron: Dooley Wilson, Joy Page, Madeleine LeBeau, S. Z. Sakall, Curt Bois y John Qualen.

Actores dignos de mención cuyos créditos no aparecen en la película son: Marcel Dalio, Helmut Dantine, Norma Varden, Jean Del Val, Torben Meyer, Dan Seymour y Gregory Gaye.

Gran parte del impacto emocional de la película se atribuye a la numerosa proporción de exiliados europeos y refugiados que participaron como extras y en roles menores. Un testigo de la filmación de la secuencia del duelo de canciones afirmó haber visto a muchos de los actores llorando y haberse dado cuenta “que todos eran en realidad verdaderos refugiados”.Harmetz afirma que estos “le brindaron en una docena de papeles pequeños a Casablanca la comprensión y la desesperación que jamás hubieran podido proveerle los actores centrales del reparto”. Los ciudadanos alemanes que había entre ellos, por ejemplo, debieron guardar el toque de queda al ser considerados como extranjeros enemigos. Irónicamente, además, casi siempre fueron requeridos para la interpretación de soldados nazis, de los cuales ellos mismos habían huido.

Algunos de los actores exiliados que formaron parte del reparto fueron: Wolfgang Zilzer, Hans Twardowski, Ludwig Stössel, Ilka Grünig, Lotte Palfi, Trude Berliner, Louis V. Arco y Richard Ryen.

Sinopsis

Durante la Segunda Guerra Mundial Rick Blaine (Humphrey Bogart), un estadounidense cínico y amargado, expatriado por causas desconocidas y aparentemente neutral a todo cuanto le rodea, administra el local nocturno más popular de Casablanca, el Café de Rick. Éste es un lugar exclusivo y un antro de juego que atrae una clientela variada: marroquíes adinerados, gente de la Francia de Vichy, oficiales de la Alemania nazi, asilados políticos y ladrones.

Una noche, un criminal menor llamado Ugarte (Peter Lorre), llega al club de Rick portando unos documentos valiosos que ha conseguido tras asesinar a dos mensajeros alemanes. Se trata de una especie de salvoconductos que permiten a su poseedor el libre tránsito a través de la Europa controlada por los nazis y llegar, incluso, a la neutral Lisboa, de la cual se podría partir hacia los Estados Unidos. Ugarte planea vender los salvoconductos esa misma noche pero, antes de que la compra-venta tenga lugar, es arrestado por la policía local al mando del Capitán Louis Renault (Claude Rains), un corrupto oficial de la Francia de Vichy que sólo quiere complacer de todas las formas posibles a los nazis. De manera subrepticia, Ugarte deja las cartas al cuidado de Rick porque “de algún modo, debido a que tú me desprecias, eres el único en quien yo confío”.

Entretanto la razón de la amargura de Rick llega de nuevo a su vida. Se trata de su ex-amante, Ilsa Lund (Ingrid Bergman) quien le había abandonado en París sin dar explicaciones y quien, junto a su esposo Victor Laszlo (Paul Henreid), entra al Café esa noche para comprar las cartas. Laszlo es un renombrado líder de la resistencia checa que enfrenta a los nazis. La pareja necesita las cartas para dejar Casablanca y salir hacia los Estados Unidos, desde donde él podría continuar su labor. A la noche siguiente Laszlo, sospechando que Rick tiene las cartas, se entrevista con éste, pero Rick se niega a entregarle los salvoconductos, pidiéndole que le pregunte a su esposa el motivo. El diálogo se ve interrumpido cuando un grupo de oficiales nazis, bajo las órdenes del mayor Strasser (Conrad Veidt), comienza a cantar “Wacht am Rhein”. Enfurecido, Laszlo solicita a la banda del local que interprete La Marsellesa. Laszlo comienza a cantar, solo al inicio, y enseguida el largamente reprimido fervor patriótico se adueña de la muchedumbre y todos se unen al canto, ahogando el de los alemanes. Como represalia, Strasser manda clausurar el club.

Rick sigue resentido con Ilsa, pero esa noche, ella va a su encuentro una vez que el Café ha quedado desierto. Cuando él se niega a darle los documentos, ella lo amenaza con una pistola, pero siendo incapaz de disparar, le confiesa que sigue amándolo y le explica que cuando lo encontró por primera vez y se enamoró de él en París, pensaba que su marido había sido asesinado en un campo de concentración nazi. Pero en cuanto descubrió que Laszlo en realidad había logrado escapar —continua ella explicando—, dejó a Rick sin explicación alguna y regresó a su marido. Le dice, además, que fingió haber abandonado la ciudad para prevenir que Rick se quedara a buscarla y lo capturasen los alemanes. Rick cambia de actitud al conocer el motivo por el cual ella se marchó de su lado y la induce a pensar que se quedará con él cuando Laszlo se vaya.

Laszlo llega al café una vez que se ha ido Ilsa y le dice a Rick que se ha dado cuenta de que “algo” sucede entre ella y Rick. De hecho, intenta provocar que Ilsa y Rick tomen las cartas de libre tránsito, con tal de salvar la vida de ella. Como sea, la policía llega y Laszlo es arrestado bajo un cargo menor. Rick interviene y convence al capitán Renault de liberar a Laszlo, prometiéndole que lo podrá acusar ante la Gestapo por un delito mucho más serio: la posesión de las cartas. Cuando Renault le cuestiona sobre la razón por la que él está haciendo esto, Rick le explica que Ilsa y él partirán para los Estados Unidos.

Más tarde, Laszlo recibe las cartas de parte de Rick, mas cuando Renault trata de arrestarlo Rick traiciona a Renault, obligándolo a punta de pistola a permitir el escape. En el último momento, Rick conduce a Ilsa a que aborde el avión para Lisboa con su marido diciéndole que si ella se queda se arrepentirá “Tal vez no hoy. Tal vez no mañana, pero pronto y para el resto de tus días”.

El mayor Strasser llega en su vehículo, habiendo recibido el chivatazo por parte de Renault, pero Rick le dispara cuando trata de intervenir. Cuando la policía llega, el capitán Renault salva la vida de Rick al ordenar que “capturen a los sospechosos habituales”. Enseguida recomienda que Rick deje Casablanca, sugiriéndole incluso que se una a la Francia Libre en Brazzaville (República del Congo). Ellos se alejan caminando en medio de la neblina con una de las más memorables líneas finales en la historia del cine: “Louis, creo que éste es el principio de una gran amistad”.