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La barra del Blue Parrot

LAS 10 TENDENCIAS CLAVE DEL 2012 PARA JWT

LAS 10 TENDENCIAS CLAVE DEL 2012 PARA JWT

El informe de “10 Tendencias para el 2012” JWT es el resultado de la investigación cuantitativa, cualitativa y de escritorio que realiza la agencia  multinacional a lo largo del año. Incluye contribuciones de cerca de 70 planners de JWT en más de 24 mercados alrededor del mundo y entrevistas con expertos y líderes de todos los sectores, incluyendo la tecnología, los productos de lujo, la responsabilidad social y el sector académico. La incesante incertidumbre económica, las nuevas tecnologías y la idea de la responsabilidad compartida impulsan o están en el centro de varias tendencias para el año 2012.

Algunas de las tendencias del Informe 2012 son:

1. El precio justo es la nueva normalidad: el consumidor ha visto durante estos años las marcas han bajado sus precios y ya no consentirán que los vuelvan a subir si no es por un aporte de valor.

2. Vivir un poco sin renunciar a mucho: el consumidor compensará la presión y agobios diarios con pequeños placeres y regalos-capricho.

3. Espíritu emprendedor sin precedentes: las escasas oportunidades laborales hacen que se esté gestando una nueva mentalidad en la llamada "Generación Go", que encuentra en las nuevas tecnologías a un aliado sin precedentes. La llamada "Generación Perdida" se transformará para convertirse en un grupo singularmente emprendedor.

4. Compartir, el nuevo valor: algunas empresas comienzan a cambiar sus modelos de negocios para integrar temas sociales a sus estrategias. Es posible innovar en productos que responden a avances sociales, a la vez que se obtienen beneficios empresariales.

5. Conciencia ambiental en torno a los alimentos: la reflexión en torno a los alimentos que se venden y a sus métodos de producción será necesaria y requerida por el consumidor. Además, en las regiones que sufren escasez de alimentos se integrarán prácticas de consumo más inteligentes y responsables.

6. Las pantallas cobran vida y se vuelven interactivas: esta tendencia abre una vía de oportunidad novedosa para informar, involucrar y motivar a los consumidores.

7. Revalorizar la aleatoriedad: dado que los diferentes puntos de vista cobrarán mayor importancia, veremos la manera de reintroducir lo aleatorio en nuestro mundo.

8. Envejecemos más positivamente: la percepción de la edad está cambiando y cada vez se ve más positivamente el hecho de envejecer. Los cambios en actitudes, demográficos, culturales y médicos están haciendo cambiar el significado de esta etapa de la vida.

9. Desarrollo global de la cultura del no compromiso: cada vez más mujeres en el mundo están viendo que el matrimonio es un camino alternativo en sus vidas.

10. Los objetos se digitalizan y lo digital se quiere convertir en objeto otra vez: por ejemplo, las aplicaciones de Sincerely´s Postagram permiten convertir fotografías en correo postal, mientras que Postcard on the Run recuerda a los usuarios que una tarjeta física es un recuerdo real que se puede guardar o poner en la oficina.

“Nuestro objetivo al publicar el informe anual con el pronóstico de tendencias consiste en incorporar el exterior al interior para ayudar a inspirar ideas que van más allá de la marca, la categoría y las tradiciones de los consumidores y para poder identificar nuevas oportunidades que se pueden aprovechar para asegurar las ganancias empresariales”, dijo Ann Mack, directora de trendspotting de JWT. “Las tendencias, como cualquier otro fenómeno humano complejo y dinámico, no están predeterminadas, se les puede dar forma una vez que se identifican”.

3.0 LA REVOLUCIÓN QUE VIENE

3.0 LA REVOLUCIÓN QUE VIENE

Es innegable la importancia que han adquirido el concepto WEB 2.0 y las redes sociales en la vida de las personas y en la actividad de las empresas. 2011 fue el año en que en todos los medios se hablaba de ello como la gran “revolución” y 2012 parece que sigue en la misma dirección de crecimiento exponencial. Aunque es cierto que aparecen algunas “sombras”, y son muchas las compañías que ven con frustración como el ROI de sus acciones no alcanza los objetivos esperados.

Pero veamos algunas cifras de las redes sociales:

  • Facebook va a pasar de los 800 millones de amigos a alcanzar el billón en 2012, situándose sin ninguna duda en la primera red social por alcance y por número de usuarios. Su crecimiento viene por el amplio recorrido que aún le quedan en países como Brasil, donde sólo lo utiliza un 16% de la población, o el 3% de usuarios de la India.
  • Twitter, la segunda red social en importancia alcanza los 100 millones de usuarios a nivel mundial.
  • Linkedin, la red social profesional alcanza la cifra de 130 millones.
  • Google plus, la red social de Google también parece que va a tener en 2012 un crecimiento de los que dejan sin respiración: de los 50 millones actuales puede llegar a finalizar el año con 400 millones. Gran parte de su éxito se debe a las estrategias de marketing y promoción que Google está haciendo a través de su propio buscador: mejora el posicionamiento si estás dado de alta en su red, y en breve mostrará comentarios, fotos y videos de contenidos aparecidos en su red en el momento de realizar una búsqueda.

Mientras las redes sociales anteriores están basadas en el intercambio de información entre amigos, las redes sociales profesionales buscan la generación de contactos en el mundo empresarial, bien sea con compañeros, jefes, proveedores, clientes, empresas de recursos humanos, etc. Las más importantes son Linkedin, Xing,Viadeo,y en España la Red Social Pymes, para intercambiar las noticias e información que atañe a las pequeñas empresas.

Las redes sociales verticales no paran de aumentar. Están dedicadas a una actividad concreta o a un hobby, como Myspace, donde se intercambia música, Alpinaut, dedicada a buscar reseñas de escalada y todo tipo de deporte relacionado con la nieve, Kedin, red de eventos sociales, Changoo, red de senderismo, Lecturalia, red social de literatura, Cuida Club, red para mejorar la calidad de vida de nuestra sociedad…la lista puede continuar pero estas son algunas de las que tienen una mayor importancia.

Estas redes sociales verticales han tenido un crecimiento mucho menor, sin embargo sus miembros le dan un grado mayor de valoración, pues la segmentación también es mayor y se ajusta mejor a los intereses de los usuarios, y por lo tanto sus expectativas son muy prometedoras

Mención aparte merecen también los foros y las comunidades virtuales, con enorme peso y crecimiento.

Se aprecia que el usuario sigue siendo gregario, pero que comienza a seleccionar sus grupos por afinidad, por gustos o valores comunes, perdiendo paulatinamente el interés por las masificaciones una vez es más experimentado.  Con todo ello vemos que cada vez cobra más peso la “humanización”, los “valores personales”. Al usuario ya no le basta con sentirse un número, una estadística dentro de un grupo enorme. Quiere ser tratado de forma individualizada, no como componente de una masa consumidora en potencia… estamos a las puertas de la Revolución 3.0

Unido a ello vemos como actualmente los usos o hábitos tecnológicos de los usuarios están cambiando radicalmente.

En Europa, en un estudio realizado en Diciembre del 2011, España es la que tiene el mayor índice de penetración de Smartphones de Europa con un 33%, le siguen RU con 30% y Francia con un 27%.

Las redes sociales siguen teniendo su mayor base en navegación sobre equipos de sobremesa (PC - MAC) y al smartphone como complemento, pero los anteriores datos nos adelantan un cambio de tendencia hacia la conectividad “everywhere-everytime” mediante tablets y smartphones.

¿Entonces qué? ¿Apenas nuestras empresas se están adaptando al mundo 2.0 y ya se anuncian nuevos cambios?

A lo peor hemos olvidado un precepto básico. Hemos pretendido utilizar las redes sociales como un medio más, dejando a un lado la comunicación personalizada, la segmentación, los mensajes individualizados, sin darnos cuenta que esto no era el regreso de la época dorada de los medios convencionales en versión siglo XXI. De ahí la frustración de muchos directores de marketing al comprobar que los resultados de sus campañas en internet no alcanzaban los resultados esperados en cuanto a volumen de negocio generado.

Volvamos por un momento a los “clásicos”. Hace años, Philip Kotler comentaba una anécdota sobre el dueño de una tienda de moda en una ciudad de tamaño medio de EEUU. Este caballero basaba el éxito de su negocio y el crecimiento de sus ventas en un fichero manuscrito con los datos de sus clientes: nombre, edad, fecha de nacimiento, tallas de ropa, profesión, familia, gustos, etc… Con esta información en su mano trataba a cada cliente de una manera personalizada, recomendaba la ropa en función de sus preferencias, preguntaba a cada uno qué tal su trabajo, su mujer Mary o su hijo recién graduado en el “High School”. Incluso mandaba una carta a Mary para recordarle el cumpleaños de su marido e informar que en la tienda disponían de la nueva colección de corbatas de seda que a él le gustaban. En una palabra, “humanizaba” la venta.

Ahora es de nuevo Kotler el que nos avisa de la Revolución 3.0, la humanización de la Red.

Pensemos ahora en la anécdota de la tienda de moda. Recordemos todos los principios que el marketing directo y el CRM nos han enseñado durante todo este tiempo. Añadamos a esos conceptos las nuevas posibilidades que la tecnología pone a nuestro alcance.

Entonces delimitemos nuestro target específico, y si nuestro cliente ideal no utiliza una determinada red, no estemos allí por el simple hecho de que "todos las empresas están". Aportemos valor a los productos o servicios, recibamos opiniones y atendámoslas, ofrezcamos todo tipo de información, contribuyamos a una comunicación bidireccional, respondamos de manera inmediata a las consultas de los usuarios y establezcamos un compromiso que nos permita obtener la confianza del consumidor y reforzar la imagen de marca. Centremos todos los esfuerzos en descubrir la forma de generar empatía entre la empresa y sus fans. Dejemos a un lado lo comercial, y dialoguemos con los usuarios a través del cambio de estatus. Las redes sociales deben ser el lado relajado de la empresa, donde simplemente nos relacionamos con nuestros potenciales clientes en un diálogo distendido y divertido. Ellos serán los que den el paso de elegirnos y comprar.

Este futuro donde Internet gira en torno al cliente tiene un único resultado posible: el triunfo de las empresas que hagan un buen marketing relacional Online, tengan buenos productos y servicios, generen contenidos útiles y originales, y le brinden al cliente una excelente atención. En pocas palabras... el éxito de aquellas que hagan las cosas bien.

Son unas pequeñas pistas, pero… ¿se ve ahora el futuro algo más claro?

AGENCIAS DE ESPAÑA SE ENFRENTA A TELEFÓNICA

AGENCIAS DE ESPAÑA SE ENFRENTA A TELEFÓNICA

Agencias de España, la asociación que reúne a 50 agencias de publicidad independientes, de capital español, con el objetivo de defender sus intereses como empresarios, ha emitido un comunicado bajo el epígrafe  "La selección española de Telefónica".

"El fútbol se ha convertido en los últimos tiempos en un escenario simbólico donde se representan y escenifican muchas de las cosas que nos ocurren en la vida. Su liturgia y sus rituales unifican, aúnan, ungen y generan válvulas de escape en las que auto-perdonar muchos de nuestros propios pecados. Dentro de ese espacio “mágico” de lo futbolístico, la Selección Española se ha convertido para nosotros, los españoles, en una de las pocas enseñas del orgullo patrio que nos quedan. En tiempos de crisis, como los que vivimos, es un oasis de éxito que nos reivindica como país, y al que, quién más, quién menos, ha podido/querido asirse en algún momento.

Selecciones españolas repletas de buenos futbolistas hemos tenido varias en España a lo largo de los últimos 50 años, pero es verdad, que como la actual no ha habido ninguna. Seguro que el secreto de su éxito radica en varios factores, pero uno de ellos, seguro que es el hecho de contar con una selección de grandes jugadores nacionales, con talento, con rigor, con capacidad de esfuerzo, que se han codeado con los mejores y que han adquirido mucha experiencia, tanto nacional como internacional. Estos jugadores se han generado en la cantera de los grandes clubes españoles, pero también se ha contado con jugadores nacidos en otros países que se han nacionalizado y han aportado gran calidad. Y no menos importante es la aportación que han hecho los jugadores españoles que han crecido en ligas extranjeras. Todos, sean de la procedencia que sean, han permitido generar un equipo de calidad que ha conseguido los mayores logros de la historia del deporte español, logros hasta hace poco impensables.

Desde esa perspectiva, ¿alguien podría imaginar hoy a un seleccionador español que sólo convocase a jugadores españoles, nacidos en España y que solamente juegan en equipos españoles? Es seguro que la Selección perdería calidad; es seguro que no sería igual de buena; es seguro que no tendría los mismos logros. Pero nadie la discutiría. Sin embargo, infinitamente más paradójico y “extraño” sería una selección en la que sólo se convocase a los jugadores nacionalizados o a los jugadores que juegan en la ligas extranjeras. Sin discutir la probable alta calidad de esa selección, es evidente que no diría nada bueno de los jugadores nacionales, generados y crecidos en España, ni de los equipos españoles, ni de las ligas españolas, ni en general del fútbol español.

Pues bien, saltando ya al terreno de juego al que queremos llegar, la reciente selección de agencias que ha realizado Telefónica/Movistar, para concursar por la gestión de su marca, es el detonante que desde Agencias de España queremos utilizar para reflexionar sobre la situación actual del negocio de la comunicación comercial e institucional, en todas sus disciplinas, en nuestro país. Telefónica/Movistar, -la mayor multinacional española-, ha entendido que los mejores “jugadores para su selección” son empresas pertenecientes a los grandes grupos de comunicación multinacionales (WPP, Interpublic y Omnicom). Ninguna Agencia de capital español ha sido invitada a concursar, con la honrosa excepción de los concursos para las acciones digitales y de social media, donde sí han considerado dar opción a alguna empresa española.

No existe ninguna duda sobre la calidad de las empresas invitadas/seleccionadas, son claramente excelentes, la calidad de su trabajo y su trayectoria no admiten cuestionarse su presencia. Pero de verdad, ¿No hay en el panorama nacional ninguna empresa de capital español, no englobada en ninguno de los macrogrupos multinacionales, que pudiera haber sido considerada por Telefónica/Movistar para estar en esta selección? ¿Alguien puede imaginar un concurso igual en Francia, en el que no estuviesen Publicis, Euro o alguna agencia local francesa? ¿O lo mismo en Gran Bretaña, sin que esté alguna agencia netamente británica o de WPP? ¿O en Estados Unidos sin que haya una agencia americana o de Omnicon o Interpublic?

France Telecom, British Telecom, ATT, etc…, y como estas compañías mil ejemplos más de multinacionales de diversas categorías, han colaborado para que sus agencias nacionales ganasen tamaño y tuviesen una expansión internacional ligada a ellas. Sin dudarlo, sin complejos. Es indudable que en esta ocasión no se ha hecho, y con ello hemos perdido una buena oportunidad para empezar a cambiar algo. Pero nunca es tarde. Agencias de España, la asociación empresarial que aglutina a más de 50 empresas de capital mayoritariamente español, se ha creado para potenciar el emprendimiento español en el ámbito de la comunicación comercial e institucional, en cualquiera de sus disciplinas. En Agencias de España pretendemos potenciar la internacionalización de las agencias españolas y del talento español, en un mundo cada vez más globalizado.

Desde Agencias de España queremos invitar a Telefónica y a todas las grandes compañías españolas que operan dentro y fuera del territorio español, como Repsol, Endesa, Iberdrola, Iberia, etc… a considerar, apoyar y potenciar a las empresas de capital español por sus propios méritos, pero sin complejos, sin barreras y sin fronteras.

Desde Agencias de España queremos que en las selecciones estén los mejores, y sabemos que muchos de los mejores son, sin duda, agencias españolas, de empresarios y profesionales españoles, que ya operan dentro y fuera de España, y que sólo necesitan la oportunidad de otras empresas españolas para poder crecer y conquistar las posición que el talento español se merece.

En Agencias de España estamos totalmente comprometidos con el impulso de la “Marca España” como bandera del talento español en cualquier rincón del mundo y para ello ponemos a disposición de la Administración Española en su conjunto, y de todas las empresas públicas y privadas, la capacidad, la organización y el talento de las empresas españolas de la comunicación comercial e institucional, en todas sus disciplinas, allí donde se requiera, expresando con ello una clara vocación de internacionalización, de liderazgo y de crecimiento más allá de nuestras fronteras."

 

Firmado por Agencias de España

HOTEL HOSTAL DE LA GAVINA

HOTEL HOSTAL DE LA GAVINA

El Hostal de La Gavina, ubicado en S’Agaró, en pleno corazón de la Costa Brava, es un conjunto arquitectónico de singular historia y belleza, al más puro estilo mediterráneo, que se alza sobre la línea de costa en un enclave especialmente exclusivo, mirando directamente al mar.

Desde El Hostal de La Gavina se alcanza un buen número de enclaves de excepcional interés cultural y turístico: Figueres, Portlligat, Cadaqués, Castell de Púbol, La Bisbal y su famosa cerámica, los conjuntos románicos y medievales de l’Empordà, la animada Platja d’Aro o el barrio antiguo de Girona.

La historia de El Hostal de La Gavina está sólidamente vinculada a la de S’Agaró y a la familia Ensesa. Una historia cuyos primeros compases se sitúan a comienzos del pasado siglo XX.

Es entonces cuando, de la mano de Josep Ensesa Gubert, nace S’Agaró y con él, un novedoso concepto de urbanización residencial de la que forma parte El Hostal de La Gavina, que con el tiempo fue declarado “bien cultural de interés Nacional”, en la categoría de “conjunto artístico”, por la Generalitat de Cataluña.

Los primeros bocetos de lo que sería este hotel fueron realizados por el arquitecto novecentista Rafael Masó, que después de un brillante pasado modernista, adopta sin reservas la ideología y la manera de hacer novecentista, de la que será un brillante exponente. El 2 de enero de 1932 abre sus puertas El Hostal de La Gavina, que con tan sólo 11 habitaciones ya atesoraba un buen número de antigüedades y objetos de arte propiedad de la familia.

El Hostal de La Gavina, ha sabido mantener su sabor y su espléndido patrimonio histórico perfectamente adaptado a los tiempos, haciendo posible integrar historia y belleza con la sencillez de lo cotidiano.

En estos más de 70 años de historia, se han alojado en sus habitaciones y paseado por sus jardines relevantes personalidades del mundo del arte, las letras, el cine, la política, etc.

Un lugar muy recomendable para disfrutar de la belleza y el sabor de toda esa zona.

Dirección:

Plaza Rosaleda S/N

S’Agaro - Girona

ATLÉTICO DE MADRID Y COCA-COLA PRESENTAN SU NUEVA APLICACIÓN PARA FACEBOOK

ATLÉTICO DE MADRID Y COCA-COLA PRESENTAN SU NUEVA APLICACIÓN PARA FACEBOOK

Atlético de Madrid y Coca-Cola han presentado en la Ciudad Deportiva rojiblanca en Majadahonda su aplicación de Facebook en la que varios jugadores de la primera plantilla (Antonio López, Arda Turan, Diego, Koke), el entrenador, Diego Pablo Simeone, y un representante de la cantera, el cadete Álex Suárez, lanzaron sus deseos para 2012, el año en el que Coca-Cola, una de las marcas patrocinadoras del Atlético de Madrid, cumple su 125 aniversario.

La aplicación se podrá ver en las páginas de Facebook de Atlético de Madrid y Coca-Cola y todos los que vean los vídeos con los deseos podrán votar por el que le parezca mejor. Esa opinión tiene una participación en un sorteo de numerosos premios, como puede ser un viaje a Roma para el partido de los dieciseisavos de final de la Europa League que el Atlético de Madrid jugará frente a la Lazio, entradas para asistir a partidos en el Estadio Vicente Calderón o regalos conmemorativos del 125 aniversario de Coca-Cola.

CALENDARIO DE EVENTOS DE MARKETING Y PUBLICIDAD 2012

CALENDARIO DE EVENTOS DE MARKETING Y PUBLICIDAD 2012

Empezamos el año con un calendario repleto de ferias y eventos interesantes en todo el mundo, por ello a continuación incluyo algunos de los eventos más interesantes, que tienen confirmadas ya sus fechas para este 2012, del sector de Marketing, Imagen, Publicidad.... y que se celebran a nivel nacional.

Este tipo de eventos son una forma de hacer negocio y Networking muy positiva y enriquecedora, así que que cada un@ tome nota de los que pueden ser de su interés.

 

FEBRERO

"Comerciales de Publicidad"

(miércoles día 1)

Jornada de formación y encuentro para comerciales del sector de la Publicidad.

http://www.comercialesdepublicidad.com/

 

"Smile: Festival europeo de Publicidad y Humor"

(viernes día 24)

Entrega de premios a agencias de publicidad o comunicación, medios, productoras, entidades, organizaciones...todos los profesionales del mundo de la comunicación y publicidad en España con un fin común: lograr grandes resultados publicitarios haciéndonos reír.

http://www.smilefestival.net/

 

MARZO

"Foto Ventas Digital"

(días 1, 2 y 3 de marzo)

Salón internacional de la fotógrafia y la imagen en el que estarán representados sectores tan diversos como la Fotografía y Vídeo de Consumo, Fotografía e Imagen Profesional., Imagen digital., Fotoacabado, Mobile Imaging, Maquinaria y Equipos para Laboratorio, Industria y Servicios Audiovisuales, Servicios Fotográficos, Asociaciones Profesionales y Prensa Técnica.

http://www.fotoventasdigital.com/feria2012/

 

"Online Marketing Expo"

(días 21 y 22 de marzo)

El espacio ideal para el networking, con más de 200 expositores y 10.000 visitantes profesionales.

http://omexpo.com/madrid/2012/index.php

 

MAYO-JUNIO

"Festival El Sol"

(días 21 de mayo y 1 y 2 de junio)

Festival iberoamericano de la comunicación publicitaria que premia la creatividad a nivel nacional e internacional (participan países de habla hispana y portuguesa).

http://www.elsolfestival.com/

 

SEPTIEMBRE

"E-commarketing"

(días 26 y 27 de spetiembre)

Salón profesional del comercio electrónico y los negocios online,  (desde el ecommerce al marketing online pasando por el cloud computing, las tendencias móviles o los open sources).

http://www.ecomm-marketing.com/es/

 

"TotalMedia"

(días 27 y 28 de septiembre)

Salón europeo Digital Signage, Marketing Móvil, New Media, Marketing Dinámico, móvil y de Proximidad.

http://www.total-media.es/

 

NOVIEMBRE

"Feria eibtm"

(días 27, 28 y 29 de noviembre)

Principal feria dedicada al sector de conferencias, incentivos, eventos, viajes de negocios y congresos.

http://www.eibtm.com/

 

GOOGLE SOCIALIZA SUS BÚSQUEDAS CON POLÉMICA

GOOGLE SOCIALIZA SUS BÚSQUEDAS CON POLÉMICA

Siguiendo con su política de oferta de nuevos servicios, el buscador implementa cambios para aprovechar la información personal de los usuarios con el fin de afinar sus búsquedas.

De este modo, a partir de ahora, Google ofrecen la posibilidad de incluir fotos, posts e información sobre nuestro entorno más inmediato gracias a la aplicación "Search Plus Your World" ("Búsqueda + Tu Mundo").

Y es que no hay más que registrarse en Google+ para encontrar resultados personalizados y perfiles de personas que conozcamos, e incluso, descubrir personas nuevas, relacionadas con nuestra búsqueda.

Cabe señalar, sin embargo, que estos resultados se marcan con un icono azul para certificar que son personales, privados y únicamente visibles para la persona interesada. Además, el usuario tiene la opción de hacer click en otro icono para ocultar los resultados personalizados cuando así lo desee.

Las críticas a estos cambios en Google no se han hecho esperar, y Twitter alega que esta nueva aplicación del buscador favorece injustamente a Google+ sobre otros contenidos más relevantes entre los que, naturalmente, incluye los suyos, claro está.

La polémica está servida.

 

CARTAS DESDE EL ACANTILADO

CARTAS DESDE EL ACANTILADO

Este relato está especialmente dedicado a SAM. Espero que, esta vez sí, la vida te sonría.

 

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Cuando llegué al piso era ya de noche. Abrí con calculada lentitud y nada más cruzar el dintel de la puerta respiré profundamente, intentando serenarme. Me sentía tan agotado por los acontecimientos de los últimos días que opté por tomarme unos minutos antes de comenzar la tarea. Vi una botella de whisky y unos vasos sobre la encimera de la cocina, y decidí servirme una copa.

Simbólicamente, hice el signo de un brindis al aire y encendí el enésimo cigarrillo del día, buscando con la vista los cuadernos de Alberto. Estaban allí, sobre la mesita del salón, así que –algo más reconfortado por el alcohol- me acerqué dispuesto a terminar el encargo de una vez, sabiendo que quedaba todavía la parte más difícil.

Lo que no imagina en ese instante era cuánto.

Mientras intentaba ordenarlas, tomé al azar una de las cartas, bebí un largo sorbo del vaso bajo con hielos y comencé a leer las hojas manuscritas.

"Las horas pasan en el salón de una casa que no siento mi casa. Una casa fría y vacía porque tú no estás. Una casa que parece una tumba en la que solamente vagan fantasmas de duda que me torturan riéndose de mí y de mis esperanzas en una noche de horror, mientras yo me aferro a mi amor por ti y a tu imagen para no dejarme llevar al fondo del abismo oscuro.

Tengo miedo. Miedo de perder mi batalla con la enfermedad, miedo de no volver a verte ni a sentirte. De que no comprendas el por qué no pude traerte conmigo en este viaje desesperado a todo o nada, o el por qué de muchos de mis actos que –equivocados o no- sólo fueron motivados por mi amor.

Pensando en ti, en esta noche interminable, el cenicero se llena al ritmo que marca el torrente de sentimientos que luchan por salir de mi interior, agolpándose.

Ahora estamos separados, sí, pero no estar juntos es aún más acicate para recordarte y para ser consciente de todo aquello que no he sabido transmitirte y darte. Sí, te echo de menos, cada día más, y muero por no poder abrazarte a cada instante. Y resignándome acumulo deseos de reencontrarte.

Qué difícil se me hace perderte en la distancia, porque no puedo pasar sin mirarme en tus ojos, sin tu olor, sin tu sonrisa, no puedo estar sin saludarte con esos “buenos días” que me daban la vida cada mañana.

Sí, me das la vida porque sólo junto a ti todo alcanza su verdadero sentido. Sin ti soy una mitad incompleta. Soy sólo “yo”, no “nosotros”. Y yo ya no soy nada si no estás tú.

Desde que te conocí llenaste poco a poco mis pensamientos, y fuiste protagonista de mis deseos de vivir. Llenaste mis segundos de felicidades y mis días de la alegría de verte. Al igual que ahora eres el motivo de pelear contra la enfermedad y no rendirme.

Te amo en lo más profundo de mi alma, de mi ser. Te amo porque existo gracias a ti.

Te quiero a cada instante, cada pensamiento, cada mirada, cada palabra. Te quiero en tu recuerdo. Te quiero en mi añoranza de ti.

No puedo dejar de echarte de menos porque tu cara es la belleza, tu cuerpo el fuego acogedor, tu mirada mi paz y tu alma mi objetivo. Aunque recordarte sea llorar por no tenerte y morir de tristeza por no besarte.

Extraño todo de ti, desde tu voz hasta tu piel. Tu piel, si. Mi amor, siento ansias de tus labios, sin ellos mi alma languidece.  Añoro tu esencia, tu mirada, tus caricias. No soy ajeno a lo que es sentir necesidad de tu presencia, tu voz, tu aroma que dulcemente acompañaba mis sentidos cuando te marchabas cada lunes.

Me levanto y miro fuera, a cielo que se dibuja entre los tejados de los edificios cercanos. Me gusta contemplar el alba, sentir el aire frío que llega y roza mi cara como invitándome a seguirle donde va, pues quizás conoce el sendero más corto para llegar a ti y acabar de una vez con esta cruel distancia que me separa de tu cuerpo y de tus besos.

Cubro mis deseos de tenerte a mi lado con un manto de esperanza. Miro al horizonte, contemplo como pasan silenciosas las horas mientras amanece lentamente, como si cada segundo durara más que de costumbre.

Pero al final llegará el día, ya verás. Ahora es como tener en las manos un pajarillo que apenas abre sus ojos a la luz, pero es sólo esperar, pronto sus alas serán fuertes, le llevarán a lugares distantes. Así es el amor vida mía, transporta la felicidad de las almas dispuestas a viajar hacia ese lugar de ensueño, allí donde se cumplen promesas, se deja atrás el miedo, se nace a una vida plena de emociones nuevas, de caricias reencontradas, de instantes que jamás se olvidan.

Siento ansias de que ese pajarillo alce el vuelo, pero comprendo que aún no llega el momento y que ahora es la lucha contra esta perra enfermedad la que marca los tiempos.

Quiero pensar que pronto te miraré a los ojos de nuevo, que tendré esa oportunidad para demostrarte mis sentimientos, para volver a soñar juntos, para correr por la playa cogidos de la mano, para reír como locos, para que te cuente cuentos en la terraza, para acariciarte noche tras noche en el sofá, para mirarte emocionado cuando, desde una cama de hospital, me enseñes orgullosa un pequeño bebé. Nuestro bebé. Y para, con las sienes ya encanecidas, agarrar tu mano y ver atardecer…

Las horas pasan en el salón de casa. Entre calada y calada de cigarrillo, mirando desde la terraza hacia el horizonte donde tú te encuentras, sueño despierto con el momento que todo pasará como pasa todo, y entonces amor, estaremos tú y yo camino al Hogar.”

Tuve que parar.

Con un nudo en la garganta y un pinchazo en la boca del estómago levanté la vista de la hoja de papel y respiré hondo. Despacio.

Me puse de pie y maquinalmente rebusqué en el paquete de tabaco del bolsillo de la americana, saqué un nuevo cigarrillo y lo encendí con parsimonia, aspirando el humo profundamente, mientras mi mirada se desplazaba alrededor de la habitación.

No era gran cosa. Mi viejo estudio de soltero -cerrado a la espera de un mejor momento para hacer esa reforma que tanto necesitaba y ponerlo en alquiler- que le cedí cuando me avisó que volvía a Madrid, y que había sido su casa en los últimos meses. Entre los amigos íntimos, los tres mosqueteros, añadimos una televisión, un pequeño equipo de música y un microondas que completasen un poco el escaso y espartano mobiliario que contenía la vivienda. Las pocas pertenencias con las que vino -algo de ropa, sus ordenadores portátiles, una impresora y algunos discos de jazz- no ayudaban a hacer de aquel lugar un sitio acogedor. Y mucho menos un hogar. Pero se convirtió en su último refugio durante la batalla.

No pude evitar una media sonrisa al ver, apiñados en una estantería, varios libros de segunda mano que sin duda había comprado en alguna de sus últimas visitas a los libreros de la Cuesta de Moyano.

-.“Alberto, viejo amigo” –pensé- “lo único que te hizo verdaderamente feliz en esta vida fueron los dichosos ordenadores, tus libros, tu música y tus películas clásicas”.

Recapacité un instante. –. “Y ella”.

Me serví algo más de whisky en la copa ya sin hielos, aflojé el nudo de la corbata, desabroché el botón del cuello de la camisa y me volví a sentar en el desgastado sillón de cuero marrón.

Di un trago, exhalé aire y seguí leyendo otra de sus cartas. 

“Aquí estoy, como siempre, pensando en ti.

Y aunque no debería, fumo. Mirando ascender el humo en el que parecen dibujarse las curvas de tu cuerpo, y me pregunto hoy, al igual que todas las noches, ¿qué pecado cometimos o contra qué Ley Universal atentamos para no estar juntos?

Te dejé atrás para pelear mi batalla, para vencer por ti. Quise resguardarte de esta guerra, aislarte del sufrimiento, de la incertidumbre. Evitarte más desgaste a ti, la que tanto se desgastó acompañando mis anteriores momentos de desesperación. Pero hay instantes en que me faltan fuerzas, porque falta en mi vida tu presencia, tu sonrisa, tu caricia, tu cuerpo, tu olor y hasta esa forma fija, con los ojos muy abiertos, que tienes de mirarme en ocasiones.

Sólo tengo tu sombra, tu recuerdo, el recuerdo de lo que fuimos.

Te encuentro en cada bocanada del cigarro que exhalo y, aunque no lo creas, te respiro a cada segundo.

¿Por qué?

Porque vives en mí, te llevo dentro de mi piel, ésta que algunas veces quisiera arrancar de cuajo para no sentir el amargo dolor que me produce no tener tu presencia.

Porque yo te veo en cada cosa que miro, en la sonrisa de cada niño, en el sol que me despierta cada mañana, en el café que desayuno, en el suelo que contemplo mientras camino, a cada paso, en cada paso que di ayer, en el que doy hoy y en el que daré mañana…hasta en cada sesión de quimio veo tu mano sujetando la mía.

Porque eres parte fundamental de mí ser, de la persona que soy y de la que quiero ser para ti, hasta que de una vez por todas te des cuenta de que nunca te he ignorado ni mentido al hablarte de amor. Que mi vuelta a Madrid ha sido mi manera de evitarte el horror, y que todo lo que ha sucedido -tu trabajo, mis proyectos con el nuevo juego- todo ha sido fruto de un mal momento para ambos, pero que juntos podemos más, mucho más, que por separado.

Y espero que finalmente yo pueda escapar de las garras de esa pérfida Dama Enlutada que busca ofrecerme su beso eterno, y que tu regreses de tu viaje de vuelta a ti misma al que te envié al marcharme, porque eso quiero… eso sueño: que nos amemos, que nos miremos, que nos sintamos, que nos respiremos a cada segundo… ¿proyectos ya imposibles, como vanos deseos de un niño? No lo sé…

No, no eres un capricho ni un producto de esta imaginación desbordada que me lleva siempre -sin importar que camino elija- a ti, siempre a ti, a todo lo que tú eres para mí y simbolizas en mi existir…

Quisiera que te dieras cuenta de lo intensamente que te amo… que al conocerte empecé a pasar de ser un hombre demasiado solitario e introspectivo a ser alguien que empezó a abrirse y a participar de lo que tú dices, de lo que tú quieres, de lo que tú ansias, de igual forma que tu empezaste a compartir conmigo y a ser conmigo.

En este tiempo te he conocido tanto que… sé las cosas que forman parte de esa cotidianeidad que compartimos en los instantes en que estamos juntos… de qué lado te gusta dormir, tu carita cuando escondes una sorpresa, tu manera de respirar o cómo, cuando despiertas, con tus ojitos pequeños por tener que madrugar, ya empiezas a pensar en hacer nuevas cosas, en volar…”.

Unas lágrimas furtivas me obligaron de nuevo a interrumpir la lectura.

Suspirando, apoyé la cabeza en el respaldo del sillón, con la vista perdida en el techo del salón.

Nunca dudé de su amor hacia Sonia, pero leer sus propias palabras, su manera de expresar esa devoción hacia ella, era un trago duro hasta para un tipo escéptico como yo.

Hasta ese momento pensé que su reducido grupo de amigos le conocíamos totalmente, aunque ahora me daba cuenta que sólo habíamos llegado a penetrar su habitual hermetismo hasta cierto punto.

Alberto siempre había compaginado momentos de alegría en que compartía risas y bromas con todo el mundo –siempre estaba dispuesto a acompañar a alguien para animarle y tomar algo- con esos otros en que se volvía introvertido y reservado, como revestido de una armadura impenetrable, al punto de no saber muchas veces lo que sentía o le sucedía hasta que tiempo después, una vez pasada la situación, lo confesaba y se sinceraba.

Pero en las horas malas, en las más difíciles, tenía el don de transmitirnos a todos una ternura capaz de consolarnos y serenarnos de nuestro dolor o pérdida. Un solo abrazo suyo en instantes como esos era suficiente para hacerte sentir una paz especial.

Habíamos llegado a vislumbrar esa cálida sensibilidad que atesoraba, pero era ahora cuando de verdad llegaba a visualizar realmente todo aquel caudal de sentimientos que se escondían dentro de sí.

En aquél momento comencé a entender un poco más el por qué de sus actos cuando se enteró de su enfermedad y lo que había acontecido los últimos días.

“Esta noche me he propuesto escalar en tu horizonte, entrar en tus sueños e hilvanar una nueva fantasía en la que juntos creemos un mundo lleno de ilusiones y proyectos.

Me gustaría, esta noche y cada noche, hundir mi mano en tu pecho, rozar tu corazón con mis dedos, respirar tu aliento envolviendo tu alma en mi alma y tu cuerpo en mi cuerpo.

Me gustaría tener sueños de ti en un mar de silencio, sueños contigo disfrutando de tu sonrisa susurrante de ternura, sueños pensando la añoranza de tu cuerpo... sueños compartidos, sueños con olor a jardín recién regado, sueños de atardeceres en la Toscana, sueños…

Me gustaría dormir contigo sin la urgencia del deseo, velar tu descanso y decirte lo mucho que te amo sin que me oigas, acariciarte entera sin ni siquiera rozarte;  llevarte a los paraísos de mi imaginación en donde habitas sin saberlo; saborear la suavidad de tu ternura y besar esas manos tuyas cansadas de tanto darme la vida.

Me gustaría desterrar de tus ojos la tristeza y melancolía, de tu boca la amarga sonrisa, de tu pecho la angustia y la duda, de tu piel la inercia impasible y adormecida, insuflándote pasión y vida, morir de amor por ti y resucitar cada día.

Hoy me gustaría abrazarte y sólo puedo añorarte, me gustaría verte aunque vives en mi mente, me gustaría escucharte aunque ríes en mi corazón, me gustaría encontrarte aunque estás en mí.

Mantengo la esperanza porque no creo en el adiós, creo en lo eterno, porque nuestro amor no es recuerdo pues vive presente en mí.

Mantengo la ilusión de sentirte porque te quiero, y porque nací para amarte, mantengo la fe en el reencuentro para rozarte con mis dedos.

Entre locura y locura sólo hay vacío, pero debería ser un vacío esperanzado, porque un día volverá la felicidad sin medida… mientras, cierra los ojos y siente como en la oscuridad de la noche entro en tu lecho y rodeo tu cuerpo, cómo se abraza el deseo, cómo buscan mis manos tus piernas que tantas veces acaricié, cómo encuentran mis labios tu espalda, tus hombros, tu nuca, cómo te busco y encuentro, y cómo después de mil horas de abrazos, caricias, susurros y besos, se estalla de gozo fundiéndonos alma con alma, unidos cuerpo a cuerpo.”

Cuando terminé de leer se escuchaban ya los primeros cantos de algún mirlo madrugador. Con cuidado, recogí las cartas y –pensativo- las introduje en un sobre. Me acerqué a la ventana del salón y encendí otro cigarrillo mientras dejaba vagar mi mirada entre los tejados de las casas, sobre los cuales se percibía ya el primer atisbo de claridad del nuevo día.

Había sido testigo mudo de una despedida, de las palabras de un hombre asomado a un precipicio. De alguien que desnudaba su alma –instantes antes de dar su último adiós y dejarse llevar- al borde de un acantilado.

Debió ser a causa de la tensión y el cansancio acumulados, o quizá fue por el whisky, pero los recuerdos y sensaciones vinieron a mí, como materializándose entre las volutas de humo del tabaco.

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Si. Hay historias que a uno nunca le gusta vivir, y mucho menos protagonizar. Historias que hieren y conmueven a aquellos que participan en ellas. Aunque es verdad que sólo esas son las que de verdad transcienden y nos marcan de por vida. Aquellas que al final –ya de viejos- cuando volvemos la vista atrás, comprendemos que son las que nos señalaron el camino que finalmente recorrimos. Sin duda, todo lo que ocurrido durante aquellos meses - y que ahora mi mente se empeñaba en recordarme de nuevo, como si del pase de una pélicula se tratase- me tranformó de una manera imborrable.

Yo conocí a Alberto desde niño. Estudiamos juntos y fuimos amigos casi desde que tengo uso de razón. Un tipo peculiar, entrañable, irónico, fiel, introvertido y sobre todo soñador. Una mezcla que había que conocer bien para poder valorar sus actos.

Con él viví muchas de las experiencias de infancia, adolescencia y juventud que luego construyen nuestra forma de ser, ya adultos.

Desde bien pronto demostró unas dotes especiales para la tecnología y la creatividad, por eso a ninguno de sus amigos nos extrañó que se dedicase al diseño de software para juegos, y que terminase siendo el joven presidente en España de una multinacional del sector. Su cabeza siempre estaba bullendo de nuevas ideas y de nuevos proyectos.

Y quizá eso también hizo que fuese alguien un poco ajeno a los demás, incapaces muchas veces de seguir el hilo de sus acciones o de sus pensamientos. A pesar de ello, siempre le tuvimos ahí, cercano y accesible por encima de todo.

Con el natural transcurrir del tiempo, la vida nos fue llevando a cada uno por nuestro camino, pero mantuvimos el contacto, nos veíamos, recordábamos los viejos tiempos y hablábamos del futuro.

Nunca se había casado, y apenas le conocimos relaciones estables, por eso fue una sorpresa y una alegría cuando en su vida apareció Sonia. Con ella vimos en sus ojos un brillo especial, una sonrisa más franca en su cara y una expresividad que raramente dejaba ver de manera tan abierta. Y junto a ella también aumentó su ya enorme capacidad de soñar.

Pero hay sueños que quizás no tienen cabida en este mundo, tan dado a cortar las alas de las ilusiones y a dejar que nos arrastremos por un páramo de desengaños. Todo ese bullir de proyectos que ella y su amor hicieron brotar en él probablemente provocaron la caída.

Una nueva idea que no es entendida y aceptada, una renuncia a su puesto para emprender el reto solo, y el amargo despertar al ver que sus visionarios conceptos no terminaban de cuajar.

Y a la vez, el trabajo de Sonia y sus viajes, el estrés.

Finalmente a ella no le quedó más remedio que trasladarse a Barcelona. Y Alberto la acompañó en la aventura.

Hasta que una mañana temprano –recuerdo que era un día gris, frío y desangelado, de esos que parecen traer lúgubres presagios y hacen desear no salir de casa- recibí su llamada.

-. “Vuelvo a Madrid” – me dijo, escueto.

-. “Vaya… ¿buenas noticias? – comenté un tanto sorprendido por esa decisión inesperada y por la parquedad de sus palabras. – “¿sale adelante tu proyecto?”

Debí darme cuenta que su frase monocorde no encerraba ninguna alegría, pero de eso fui consciente un instante mas tarde.

-. “No, Falco… es que me han diagnosticado un cáncer”.

Me quedé bloqueado. Sentí que un escalofrío intenso me recorría el cuerpo y se me nublaba la vista.

-. “Parece que agoté mi cupo de suerte en esta vida, y ahora toca bailar con la más fea”- añadió con un punto de amargura en sus palabras.

-. ¿Y Sonia? – conseguí balbucear.

- “No quiero que ella sufra mas por mi culpa, Falco”. – me dijo – “No puedo arrastrarla a este viaje” – su tono de voz comenzó a suavizarse, a emocionarse… estaba llorando. – “Ya sabes lo agobiada que está con su trabajo… ahora está fuera por negocios y le he dejado una carta. Cuando ella regrese a casa yo quiero estar ya en Madrid”.

-. “Pero Alberto, no puedes hacerle eso” –le respondí.

-. “Falco, lo que no puedo es hacer caer sobe ella el peso de esta situación. Bastante ha hecho ya por mí. Esta batalla la he de librar solo, aunque combata por nosotros dos, por nuestro futuro y por nuestros sueños. Pero aunque me mate no estar a su lado no pienso hacerla pasar por este calvario”.

-. “Va a suponer que la has abandonado” – intenté argumentar.

-. “Te juro que solo pensar en causarla dolor me destroza… pero en este caso quiero creer que el daño que le hago es para evitar que sufra viendo como el maldito cáncer me come, como la quimio me altera y me hace revolverme. Se me hace insoportable imaginarla sentada en salas de espera, pasando por la incertidumbre de si el tratamiento funciona o no…” – las lágrimas provocaron una pausa en sus palabras- “si salgo de esta le explicaré todo, y espero que sepa perdonarme por lo que estoy haciendo… pero Falco, la amo demasiado para arrastrarla al infierno. Prefiero que me odie a condenarla a vivir esta pelea a cara o cruz”. – tras un corto silencio, sentenció – “si pretendo salvar nuestra vida juntos, tengo que estar a un paso de destruirla”.

-. “Amigo” –dije con un nudo en la garganta- “respeto tus razones… protege a Sonia a tu manera, si es lo que crees que debes hacer” – hice una pausa para tomar aire y serenar mis palabras- “pero no vas a luchar esta batalla tu solo… yo voy a lucharla a tu lado”.

Fue una guerra cruel.

Incluso hubo momentos en que el destino hizo que todos nos forjáramos la ilusión de poder vencer.

Las primeras sesiones de quimioterapia, aparentemente, funcionaban muy bien, el organismo de Alberto parecía responder positivamente al tratamiento y, entre todos los amigos, procuramos que los momentos más tensos –como cuando comenzó la caída del cabello- resultasen lo menos traumáticos posible y hasta se convirtiesen – creo que jamás olvidaré las bromas y las risas que provocó cuando se presentó un día con un pañuelo pirata en la cabeza- en momentos alegres.

También en aquella época Alberto y Sonia volvieron a retomar el contacto de manera fluida. Pasadas las primeras semanas en las que él decidió dejar un tiempo para que ella asimilase la situación y el distanciamiento físico, las buenas noticias hicieron que sus mutuas llamadas y mensajes fuesen permanentes. Aunque en un aspecto Alberto se siguió manteniendo inflexible. No quería que ella viniese a verle.

-. “Quiero que mantenga el recuerdo de mi imagen con pelo” –decía como justificación, sonriendo. –“no que me vea con esta pinta de calvo con pañuelo pirata” – comentario que siempre hacía acompañado de muecas como las de un viejo bucanero, y que irremediablemente nos provocaban una carcajada. – “no me volvería a tomar en serio” - terminaba, sacando la lengua en gesto burlón.

Por aquel entonces también yo comencé a recibir las llamadas de Sonia, interesada en conocer en privado mi opinión sobre la salud de Alberto, y sus dudas respecto a hacerle caso y venir o no venir. Yo procuré tranquilizarla y darle ánimos.

-. “Sonia, creo que es lo mejor para los dos. Sé que esto es duro para ambos, pero para él es un alivio evitarte esta rutina de hospitales, y le hace estar más tranquilo”- decía para confortarla. – “además, ya sabes que es un presumido y su ego no soportaría que le veas sin sus rizos.”

Ella entre risas contestaba – “que tonto, con rizos y sin rizos le voy a querer igual… ¿o piensa que el pelo lo va a conservar hasta que cumpla 100 años?”

Aquellos días en que la vida resultó casi normal no duraron mucho más. Parecía ser cierto que la suerte estaba siendo esquiva esta vez. El avance del tratamiento se estancó y los médicos decidieron pasar a la radioterapia. Sus rostros serios no dejaban lugar a dudas sobre la gravedad de la salud de Alberto. Fue una nueva jugarreta del azar, un jarro de agua fría para todos, pero él intentó sobreponerse pese a tener que prolongar cada vez más sus estancias en el hospital. Sin perder el ánimo nos pidió cuadernos y bolígrafos para poder seguir escribiendo sobre sus proyectos.

-.“Esto para mi sí que es la verdadera tragedia” – comentaba poniendo una cómica cara de indignación, intentando animarnos – “un amante de la tecnología como yo sin sus ordenadores, obligado a volver al papel y a la tinta como un vulgar amanuense.”

Pero hasta el tiempo de las bromas tuvo su final. Un día, después de una de mis visitas, el jefe de oncología del hospital me esperaba a la salida de la habitación.

-. “Me temo que Alberto está muy mal” – me dijo con seriedad y tristeza. –“estamos haciendo todo lo humanamente posible, pero parece que no es suficiente” – añadió mientras posaba su mano derecha en mi hombro. – “si sigue sin responder a la terapia, vamos a necesitar un milagro”.

Milagros. Maldita sea, hacía años que había dejado de creer en los milagros. La vida me había demostrado que no se pueden esperar. Que esa confianza infantil siempre se ve traicionada y sólo queda la cruda y sórdida realidad. Que nos enfrentamos el solitario a las pruebas que nos depara el destino y que es inútil apoyarse en vanas esperanzas.

Regresé a casa abatido. Aquella noche no logré dormir de rabia y de impotencia. Empezábamos a dejarnos vencer. No era el final, aún, pero si el principio del mismo. Golpeé con los puños la pared de mi dormitorio hasta herirme.

Sangre vertida por mi amigo, por Sonia y por mi propio escepticismo.

Los últimos días en el hospital fueron muy difíciles. Todos sabíamos, incluido Alberto, que el desenlace estaba cerca. Se había jugado para ganar, pero una vez más, en la tirada de los dados del azar, tocaba volver a perder.

Cuando los dolores o la sedación no se lo impedían, aprovechaba los momentos de lucidez para escribir con una pasión y una energía que resultaba casi imposible de imaginar dado su estado de postración. Yo pasaba ratos interminables mirando el brillo febril en sus ojos, mientras su mano trazaba línea tras línea en los cuadernos, como obsesionado por plasmar en ellos una arcana sabiduría de la cual él fuese responsable último de transmitir.

Una tarde, después de verle enfrascado en su tarea durante muchos minutos, cerró los ojos y dejó caer los brazos sobre la cama, como exhausto. Hice ademán de incorporarme, pero me detuvo con un gesto tranquilizador de su mano. Respiró profundamente.

-. “Falco…” – me llamó en tono débil y de claro agotamiento.

-. “Aquí estoy, amigo” –le respondí. – “¿Quieres algo?”

-. “Necesito que me hagas un último favor”.

-. “Claro, lo que quieras”.

-. “Impide que ella venga, que me vea así”.

-. “Alberto, por Dios…”.

- . “Calla… por favor” - dijo con esfuerzo- “haz lo que te pido… quiero que me recuerde como lo que era, no como un patético despojo agonizante… ya ni siquiera puedo hablar sin perder la voz”.

-. “No puedes…”

-. “Te lo suplico, ahórrale todo esto y deja que me pueda ir tranquilo”.

-. “No sé cómo podré impedirlo” –dije a modo de tímida protesta.

-. “Sé que lo harás, siempre has sabido imponerte en los momentos difíciles y ella a ti sí te escuchará…”.

Permaneció en silencio, sin fuerzas, respirando con dificultad, como si acabase de librar una batalla agotadora. Al cabo de unos segundos volvió a dirigirse a mí.

-. “No me da miedo morir, Falco…  lo que verdaderamente me produce terror es pensar en una eternidad sin sus ojos, sin su voz, sin respirar su perfume, sin el sabor de sus besos, sin la calidez de su piel…” -hizo una pausa, extenuado- “Si hablo con ella, si la veo… le haré partícipe de mis temores, los convertiré en suyos…” - los ojos se le anegaron de lágrimas – “No me permitas que le haga esto a Sonia, no me permitas ser débil, Falco… ahora menos que nunca”.

Terminó de hablar y pareció que su cuerpo se quedaba desinflado sobre el colchón, vacío, sin energía.

No supe o no pude decirle que no.

Sonrió levemente y susurró con dificultad – “Gracias…”.

Quedó sumido en una semiinconsciencia, hasta la mañana siguiente.

Aquella noche, de regreso a casa, me enfrenté a la dura tarea de negarle a Sonia la oportunidad de ver a Alberto. De hablar con él.

Marqué su número de teléfono, sintiendo el parco consuelo que proporciona no tenerla cara a cara y evitar decir todo aquello mirándola a los ojos.

Intenté que mis argumentos también transmitiesen todo el cariño, la cercanía y el afecto de que era capaz, pero no podía dejar de odiarme  a  mí mismo por aquello. Tenía la sensación de estar actuando como un sádico sin corazón, robándole la oportunidad de una despedida. De una última mirada de amor, de un último abrazo, de un último beso.

Ella imploró, lloró, gritó hasta quedarse sin voz, me maldijo con la desesperación de la mujer apartada a la fuerza del ser amado. Y  a duras penas conseguí mantenerme firme para intentar cumplir el deseo de Alberto.

Aunque, esta vez sí, la suerte me acompañó para, de una u otra forma, cumplir mi sórdida misión. Ella estaba de viaje en las oficinas centrales de su empresa, en Noruega, y tardaría dos o tres días en poder arreglar su vuelta. Él no viviría tanto.

Había sido como asfixiar un pequeño gorrión entre mis manos. Apenas pude dormir pensando en el dolor inimaginable que acababa de causar por amistad.

Alberto pasó la mañana sedado, tranquilo, y hasta su rostro pareció relajarse después de la tensión del día anterior. A primera hora de la tarde, en un momento de lucidez, volvió a pedir el cuaderno y el bolígrafo… sus últimas energías las dedico a esa tarea, solo interrumpida para secarse unas lágrimas que a cada rato brotaban mansas desde sus ojos y que, lentamente, surcaban su enflaquecido y cerúleo rostro hasta caer sobre el papel. Al cabo de un rato, exhaló un profundo suspiro, y con una leve sonrisa en la comisura de los labios resecos por la fiebre, apoyo el cuaderno sobre las sábanas.

Me acerqué a su lado -aunque parecía no darse cuenta de mi presencia- respiraba con dificultad. Humedecí su boca con un pañuelo mojado. Al hacerlo, abrió los párpados despacio y buscó con los ojos a su alrededor hasta que me vio.

-. “Falco…” - acompañó mi nombre, de nuevo con un amago de sonrisa que en aquel rostro consumido por la enfermedad pareció ya una mueca. -“Esto se acaba”.

-. “No digas tonterías” -dije tomando su mano en la mía – “Te queda cuerda para rato”.

Volvió a sonreír- “Lo siento amigo, pero siempre se te ha dado fatal mentir”- tomó aliento – “Y a mí siempre se me dieron muy mal las despedidas…”

-. “Alberto…” - balbuceé.

-. “No digas nada” - me interrumpió. – “No hace falta… con todo lo que has hecho por mí, sobra ya palabra alguna”. – se detuvo unos instantes, fatigado.

-. “Gracias por estar siempre a mi lado… y un último favor, amigo… las cartas, entrégaselas” – apretó mi mano con debilidad – “Es todo cuanto puedo dejarle ya…”.

-. “Tranquilo, no te preocupes, recogeré las que llevamos a casa y las que tienes aquí, pero ya verás como las acabáis leyendo juntos y…”.

Ya no me escuchaba.

En su rostro se dibujaba un gesto de paz, mientras su mano descansaba -ahora inerte- en la mía.

Si, había sido una guerra cruel.

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Le incineramos aquella gélida mañana de sábado, a primera hora. El sol luchaba por aportar algo de su calor para aliviar el frío que nos atenazaba. Pero era una sensación que llevábamos todos por dentro, el hueco helado que deja en el alma y el corazón el vacío irrecuperable de un ser querido arrebatado.

Allí estábamos su grupo de incondicionales, el resto de amigos, algunos familiares, conocidos y antiguos compañeros de trabajo.

La ceremonia fue breve, y tras unas palabras del sacerdote, el féretro desapareció tras una cortina. Ya sólo restaba aguardar que nos lo devolvieran, mientras la improvisada aglomeración se iba dispersando después del intercambio de palabras de recuerdo y de ánimo y los abrazos de rigor.

Quedamos los tres mosqueteros, como guardias de honor del guerrero caído, esperando la urna con los restos del cuarto espadachín. A mi todavía me faltaba por cumplir la tarea más dura, y por eso les agradecí aquel gesto. Fueron dos horas que parecieron dos días.

Finalmente, nos entregaron las cenizas y los tres nos fundimos en un abrazo antes de despedirnos. Yo deposité la urna en mi coche y me dirigí al aeropuerto. A buscar a Sonia para acompañarla en el último viaje de Alberto.

No tuve que esperar mucho el vuelo de Estocolmo. La vi surgir por la puerta entre gente sonriente que se saludaba y abrazaba, que reía y hablaba. Entre toda esa algarabía humana, el contraste de ella, con su pelo rubio recogido en un moño, gafas de sol, abrigo de color negro y una actitud física –la espalda algo encorvada, los hombros caídos- una manera de caminar y un rictus de su rostro, que eran la viva estampa del cansancio, la pérdida y la derrota.

Me hice ver entre la muchedumbre y saludé con un leve gesto de la mano.

Nos abrazamos casi con desesperación, como  náufragos agarrados a un salvavidas en medio de un mar tormentoso. Dos almas unidas por el dolor. La historia de dos seres anónimos e insignificantes en medio del torbellino de historias simultáneas –alegres o tristes- que ocurrían a nuestro alrededor en el atestado aeropuerto.

-. “Sonia… yo…” - dudé.

-. “Espero” –conseguí decir- “que alguna vez sepas perdonarme”.

No respondió nada, mis palabras tan solo provocaron un incremento del leve temblor que acompañaba sus lágrimas mientras seguía abrazada a mí.

Al cabo de unos minutos fuimos capaces de separarnos y mirarnos a la cara. Sus ojos reflejaban una profunda tristeza, como si fuesen las entradas a dos abismos insondables y vacíos, huérfanos de vida y de luz. Pero tan humanos…  Sonreí levemente, intentando reconfortarla.

-. “¿Quieres descansar un poco?” -Sugerí mientras sujetaba su maleta con una mano y con la otra tomaba afectuosamente una de las suyas. – “Beber algo caliente te sentará bien”.

-. “No, gracias Falco”. –consiguió decir finalmente, mientras intentaba devolverme la sonrisa. – “Estaré bien, vámonos cuando quieras”.

Subimos al coche e iniciamos el viaje. Era la voluntad de Alberto, que sus cenizas se esparciesen desde lo alto del acantilado en la costa al que tantas veces habían ido Sonia y él.

Partimos en silencio, ambos ensimismados en nuestros pensamientos, aunque yo, de vez en cuando, miraba de reojo para ver cómo se encontraba. En un par de ocasiones llegué a observar como dejaba escapar alguna lágrima furtiva.

-. “Falco…”

-. “¿Dime?”

-. “No te tortures más, no tengo nada que perdonarte”.

Paramos a repostar, descansar un poco y tomar alguna bebida caliente. A ninguno de los dos nos apetecía comer.

-. “¿Sufrió?”

-. “Estaba lúcido, pero con sedación, no te preocupes, no padeció dolor”.

Anochecía.

-. “¿Por qué ni ya al final quiso que fuera a verle”?- hizo una breve pausa- “¿ni tan siquiera llamarle?”.

Dudé antes de contestar. Después de media vida repleta de desengaños y fracasos sentimentales, no soy un tipo que se cuestione ciertas cosas, y hace tiempo que ya no me hago ese tipo de preguntas que inevitablemente llevan a nuevas preguntas y que, por lejos que creas haber llegado, al cabo de un rato conducen irremisiblemente al punto de partida.

-. “Yo tampoco lo entendía al principio” -dije tras reflexionar unos instantes- “creo que todo lo que hizo fue por amor… te amaba tanto que renunció a aquello que más anhelaba por no hacerte sufrir”.

Sonia giró la cabeza hacia la ventanilla, la mirada perdida en el paisaje ya borroso por las sombras. Sus hombros se agitaban levemente. Dejé que llorase.

Llegamos al hotel donde había reservado habitaciones, cercano al acantilado, ya de noche. Ambos estábamos demasiado agotados por el viaje y los acontecimientos como para pensar en cenar o prolongar la jornada hablando. Nos despedimos e intentamos descansar.

Aquella mañana me levanté temprano. Pedí un café doble en el bar del hotel y me senté en la terraza, mirando el mar. El día había amanecido gris, cubierto de unas nubes densas que me provocaban una cierta sensación de opresión. O a lo mejor en cielo no era el causante, era mi propio estado de ánimo. A lo lejos divisé el acantilado.

Dejé la taza a un lado del sobre grande color beige donde había guardado todas las cartas de Alberto. Habían pasado ya dos noches desde que acudí al apartamento a recogerlas y había escrito en el exterior el nombre del destinatario: “Para Sonia”.

Junto a ese envoltorio estaba otro más pequeño. Dentro se encontraban la últimas palabras que él escribió en el hospital. El último mensaje enviado con las últimas energías.

Me puse de pie y me acerqué al borde de la terraza, con la mirada perdida en el horizonte. Encendí un cigarrillo.

Percibí una presencia a mi espalda, acompañada de un ligero sonido de pasos que se acercaban. Me giré y la vi acercarse. Pálida, con unas difusas sombras grises bajo sus ojos grandes y tristes. El cabello recogido. Me sonrió.

-. “Buenos días”. – dije a modo de saludo, mientras me sentaba a su lado – “¿has podido descansar?”.

-. “Si, gracias Falco, finalmente pude dormir un poco”- me contestó, mientras su mirada se desviaba hacia los sobres que estaban encima de la mesa.

-. “Son para ti” – dije.

-. “¿Son sus…?” – dudó unos instantes - “¿sus cartas?”

-. “Son tuyas”- asentí.

Me miró fijamente, con los ojos ahora cubiertos de una película húmeda que vibraba ligeramente y parecía brillar.

Despacio, empujé ambos hacia ella.

Hice una seña al camarero para que trajese más café, me levanté y caminé de nuevo hasta la barandilla del mirador, dejando a Sonia un espacio de intimidad, a solas con las palabras de Alberto.

No fui consciente del tiempo que transcurrió mientras fumaba con la vista perdida, sin mirar a nada, sin escuchar nada, sin querer pensar en nada, como aislado dentro de una cámara de vacío transparente, salvo por la única sensación perceptible de la brisa sobre mi rostro.

En un cierto momento salí de mi estado de abstracción y sentí la presencia de Sonia a mi lado, no sé si allí desde hacía rato o acabada de llegar. Ella también miraba al horizonte, hacia el acantilado.

-. “¿Las has leído?” –pregunté al cabo de unos segundos

-. “Si…” -respondió con tono emocionado, sin desviar la vista.

Ambos mantuvimos silencio.

Giró su rostro y me miró con ternura durante unos instantes.

-. “Léela…” -dijo, extendiéndome el sobre blanco con la última carta de Alberto- “…si quieres”.

Permanecí quieto, dubitativo.

Lenta y emocionadamente añadió – “Tú eras su amigo, tú estabas presente cuando la escribió, tú la recogiste de su lecho, tú la guardaste en el sobre y tú me la has entregado… también tienes derecho a conocerla”. Me lo ofreció de nuevo.

Finalmente, lo tomé de sus manos y extraje con cuidado el papel del cuaderno de notas de Alberto, que tan familiar me resultaba. Las marcas de las lágrimas que dejó caer mientras escribía se mezclaban con la temblorosa escritura de sus últimos momentos.

“Llegó la hora. La batalla se acaba, y esta vez no he podido vencer. Yo he de marchar, la Dama Enlutada me llama ya con su lúgubre voz, pero mi corazón y mi alma se quedan aquí, a tu lado, imperceptibles. Escondidos en cualquier rinconcito de nuestra casa, en un cajón, entre los discos o las películas, debajo de la escalera, en la terraza, entre los libros del estudio, junto al ordenador o quizás dentro de tu bolso. Pequeños e invisibles, a la ardiente espera de que quizá alguna vez se sientan recordados y los encuentres de nuevo y te hagan sonreír. Serán mi último regalo para ti.

Me voy sintiéndote a mi lado, acompañado de recuerdos tuyos. Del día que nos conocimos, de cenas con pijotas o platos japoneses, de aperitivos con langostinos y concha fina, de veladas con limoncello mirando alguna serie italiana, de esperas en la estación deseando verte, de risas, de abrazos, de caricias, de viajes, de la alegría adornando nuestro decrépito arbolito de Navidad, de paseos cogidos de la mano sintiendo tu calor, de miradas de reojo asombrado de lo guapa que estabas, de esperanzas… de mil y un pequeños detalles de cada día, pero que para mí son imborrables.

Todos ellos me servirán para poder soportar este último atardecer. Miraré la brujita que ríe o el llavero del perrito que me regalaste con las llaves de casa, y los ojos me brillarán de emoción. Releeré una última vez las notitas que me dejabas en el baño cuando te marchabas temprano, que guardaba para sentirte cerca cuando no estabas y que todavía conservo. A mis oídos llegará una última vez el eco de tu voz llamándome. Y a mis ojos llegarán imágenes de otros tiempos, cuando cocinaba para ti los platos que tanto te gustaban, mientras tú cortabas en trocitos los ingredientes. Imaginaré sentir el peso de tus piernas sobre las mías mientras mirábamos la televisión. Mis manos trazarán movimientos en el aire, añorando el contacto de las caricias en tus pies, los masajes en tus piernas, el calor de tu espalda al recorrerla o tus ronroneos al jugar con mis dedos en tu cabello.”

Conmigo estarán también todos aquellos sueños que nunca fueron y que ya nunca podrán ser. Los sueños de una vida juntos. Los sueños que me acompañaban cada día que tú estabas fuera y que me hacían más llevadera tu ausencia. Los sueños que me permitían no desesperar. Un fin de semana en Roma o Londres, explorar México, una paseo en coche de caballos por Central Park, una puesta de sol en la Toscana, un amanecer en pleno Ngorongoro, una cena romántica en París o una boda en una sencilla capilla, escuchando una música que he seleccionado mil veces en esas tardes que no estabas. Y ese bebé pequeño que tanto anhelabas… y que yo también deseaba pese a no saber expresártelo con palabras.

Lo que lamento más en esta hora es no haberte podido regalar ni una pequeña parte de ellos. No darte todo aquello que merecías y que yo deseaba con todo mi corazón poder entregarte algún día. Porque fue tu amor el que me hizo volver a tener ilusiones y esperanzas. Porque estuve muerto, tú me devolviste la vida y ansiaba poder llegar a pagarte todo ese amor que me otorgaste. Porque te he amado, te amo y te seguiré amando. Con la fragilidad de un tierno brote aferrado al pedacito de tierra que le hace existir. Con el silencio de un pequeño planeta que no tiene voz para agradecer a su sol el calor y la luz que recibe. Un amor que quizás muchas veces te pasó inadvertido como el canto de un pequeño pájaro en un parque lleno de niños, como el susurrar de la brisa entre los árboles o como el rumor de un suave oleaje al rendirse en la orilla. Pero tan real, tan verdadero y tan lleno de vida como ellos.

Y con el último aliento, pediré perdón por no haber sabido hacerte sentir todo lo amada y respetada que debiste, por intentar hacer las cosas a mi manera sin darte las explicaciones que necesitabas para no dudar. Por no haberte aliviado en tus momentos de zozobra, por estar demasiado ofuscado con mi situación. Y rogaré por ti, por que estés bien, porque en tus ojitos brille la alegría y desaparezca la sombra de la tristeza. Porque en tus labios se dibuje una sonrisa y en tu pecho anide la felicidad. Porque encuentres el camino que te lleve a tus sueños y la vida te colme de dicha.

Yo me voy ya, mi amor, mi tesoro, mi cielo, mi vida… por eso es la hora de cumplir con el “sálvate tú”. La hora de que te liberes de todo el sufrimiento de estos meses y recuperes tu espacio, tu alegría, tu vida y vuelvas poco a poco a reír de nuevo y a ser tú misma. Porque si tu vives, yo viviré en ti.

Y por favor, regálame un signo de amor y no llores…

Piensa que estar contigo ha sido para mí el más maravilloso de los premios que he recibido. Has sido mi rosa fresca en mitad del árido camino de mi vida. Mi oasis. Has sido mi verdadera redención al haber conseguido que, antes de irme, supiese lo que es amar.

Para mí ha sido un placer caminar por la vida de tu brazo. Gracias por compartir este tiempo conmigo.

Sálvate, sal de las sombras y ríe de nuevo a la luz.

Un último y enorme beso mi amor, mi pececillo, mi princesa elfa… para siempre.”

Tuve la misma sensación de vacío, de pérdida, que dos noches atrás. Regresé la carta -justo encima del sobre grande donde estaban las demás- mientras intentaba que desapareciese aquella opresión que atenazaba la boca de mi estómago. Dejé que mi mirada vagase de nuevo por el paisaje de mar y nubes que se perdía en la lejanía.

Allí, enfrente, se erguía imponente la majestuosa silueta del acantilado.

Al cabo de unos minutos me volví hacia Sonia. Ella me seguía observando con gesto de ternura.

Aguanté su mirada, hasta reunir fuerzas suficientes para dar el paso.

-. “Creo que te gustará conservar esto”. – dije en voz baja, extrayendo unos objetos del bolsillo.

Le entregué el muñeco de la brujita y el llavero de alambre con forma de perrito. Los llevaba conmigo desde que abandoné el hospital, dudando del instante adecuado para dárselos, pero después de leer su carta supe que aquel era el momento.

-. “Alberto los tenía en la cama junto a él cuando…” - no terminé la frase.

-. “Aquí tienes”. – continué al cabo de un segundo.

Se quedó mirando las dos figuras que aún permanecían en mi mano. Unas lágrimas brotaron irresistibles de sus ojos al reconocerlas mientras, muy despacio, las tomaba y acercaba hasta su pecho.

-. “Te esperaré en el coche”. – dije, apenas pudiendo contener la emoción, y me alejé dejándola sola con sus recuerdos.

En el momento que abandonaba la terraza, escuché a mi espalda la risita pícara de la muñeca que, a duras penas, ahogaba el sonido de unos sollozos.

Recorrimos los pocos kilómetros de sinuosa carretera que nos separaban del camino del faro y el acantilado en media hora, ambos sumidos en un pesado y triste silencio que la sensibilidad a flor de piel -provocada por tantos acontecimientos- y el cansancio acumulado, parecían hacer aún más profundo.

-. “Sin él a mi lado este lugar ha pasado de ser cálido, acogedor y familiar a parecerme frío e inhóspito… desconocido”. – dijo Sonia al bajar del coche, cruzando los brazos y encogiéndose con un gesto infantil, como intentando protegerse del aire que, a rachas, azotaba la cumbre.

-. “Siempre hablabais de la magia de este sitio… pero quizá la magia estaba en vosotros, en lo que el acantilado os inspiraba”.- respondí.

-. “A lo mejor lo que hace que sea verdaderamente especial es el amor que os habéis profesado, y del que estos farallones han sido un mudo testigo, un cómplice silencioso”. – me atreví a añadir, no sin sorprenderme a mí mismo por pronunciar tales palabras, que creía ya desterradas de mi vocabulario.

Ella me observo con mirada interrogante, sin duda impactada también porque un escéptico como yo utilizase semejantes argumentos.

Quizá fueron aquellas frases que surgieron tan de improviso mis labios, o tal vez el cúmulo de sentimientos que en su interior pugnaban por salir y que nuestra presencia en el acantilado terminó de desbordar, pero el hecho fue que Sonia comenzó a hablar, sin dirigirse a nadie en particular. A ella misma, a mí, o tal vez a todo un mundo que –invisible- nos rodease. Utilizaba un tono de voz emocionado, que reflejaba la tensión que vivía y que parecía hacerla vibrar como una cuerda de violín.

-. “Le amé desde la primera vez que le vi, desde que mi mirada se sumergió en el fondo de esos ojos, como de cachorrito abandonado. Esos ojos que reflejaban necesidad de sentir cariño, de que alguien supiese descifrar su enigma y compartir sus anhelos. Tan vivos siempre a pesar de ese velo triste que parecía ocultar su brillo”. – dijo abrazándose aún con más fuerza, como arropándose para acumular suficiente energía para seguir.

-. “Le amé tanto que la rabia me consumía cada vez que veía como cesaba de luchar y se abandonaba en solitario a esos viajes mentales de vuelta a los demonios”. – Su figura, recortándose contra el cielo plomizo en lo alto de aquel acantilado, era el vivo retrato del desamparo.

-. “Creí que me dejaba sola, que no era capaz de luchar por mí, por nosotros, por nuestro futuro… aunque hasta tiempo después no comprendí que nunca quiso arrastrarme con él porque también me amaba, que viajar al infierno era su manera de regresar a mí con nuevas energías, la manera que tenía de volver a poner en la balanza lo que teníamos y valorarlo de nuevo para poder seguir luchando… yo le amé… le amo, pero muchas veces mi propio convencimiento en ese sentimiento me hizo no demostrárselo… y el necesitaba de esa energía para seguir adelante. Llegué a pensar que era yo la única dispuesta a seguir adelante porque no entendía su aparente pasividad… no supe mirar en sus pequeños gestos, en su manera de decir sin palabras que si cuando todo andaba torcido él seguía allí era porque seguiría siempre”. –sus ojos brillaban por la emoción, casi de una manera febril.

-. “Fue un triste capricho del destino… mientras yo languidecía por su aparente falta de interés, y dejaba de demostrarle mi amor, el se quedaba sin fuerzas al no sentir mis muestras de cariño. Y sin dejar de amarnos nos estábamos distanciando”. – Bajó la vista, agotada, como si sus últimas fuerzas hubiesen generado aquel torrente de sentimientos convertidos en palabras.

-. “Creo…” – dije dubitativo. El aquel sorprendente reencuentro con la expresividad, no sabía muy bien cómo transmitir lo que pensaba- “creo que tanto amor os consumió… preferíais callar a herir, a preocupar, a cargar al otro con vuestros problemas. Y ese silencio os acabó matando. Porque ambos vivíais de las palabras del otro. De sus actos”.

Ella ya no pudo contener las lágrimas por más tiempo, y se abrazó a mí, de pronto frágil y desconsolada como una niña. Su cuerpo, delicado como el de una figurita de porcelana, se agitaba levemente por el llanto.

Nunca tuve la capacidad de Alberto para reconfortar a los demás, incluso mi propia cubierta de escepticismo era una barrera que bloqueaba mi expresividad, pero el aquel instante traté de ampararla, estrechándola con toda la calidez y todo el afecto del que fui capaz. Intentando convertirme en un manto protector que pudiese otorgarle un poco de paz y de cariño.

Permanecimos largo rato allí, de pié, contemplando el horizonte en un silencio solo roto por el graznido de las gaviotas, el ulular del viento entre las rocas o el batir de las olas contra los farallones, sumidos en nuestros propios pensamientos.

La caricia de la brisa contra mi rostro y el vivificante aroma a salitre me sacaron repentinamente de aquel estado, devolviéndome a la realidad de lo que todavía quedaba por hacer.

Taciturno, me acerqué al coche, y a los pocos minutos regresé -caminando entre las rocas y los arbustos- con las cenizas de Alberto.

Esperé, paciente, hasta que Sonia se percató de mi presencia. Ella, como recién salida de un profundo sueño, se quedó mirándome con los ojos muy abiertos, hasta que los acabó fijando en la urna que transportaba en mis manos.

Las lágrimas surcaron de nuevo su rostro.

-. “Es la hora de cumplir con la promesa que le hicimos sus amigos. Ya le hemos traído hasta aquí”. – dije con toda la delicadeza de la que era capaz - “nosotros le quisimos, le acompañamos, le escuchamos, reímos y hasta lloramos con él, pero Alberto te amaba a ti, su corazón y su alma siempre fueron tuyos… por eso estas cenizas te pertenecen más que a nadie”.- añadí.

-. ”Sonia, yo…” – sentí un nudo en la garganta, y necesité unos segundos antes de continuar. – “yo siento que os robé la última oportunidad de veros en vida… de hablaros… de expresaros vuestro amor… de despediros…” – parecía que me quedaba sin voz por momentos.- “os debo a ambos este último momento juntos… a solas”. – ya no pude continuar hablando.

Tendí las cenizas hacia ella.

Sonia permanecía con la cabeza inclinada hacia adelante, la mirada perdida en el rocoso suelo, pero poco a poco sus manos se fueron levantando hasta que, muy lentamente, deposité la urna entre sus dedos.

Al aferrarla, pareció volver de su ensoñación. Levantó la vista y, con afecto reflejado en su triste rostro, me dedicó una leve sonrisa.

Su recogido en el pelo se agitaba con la brisa, su cara era espejo de lo intenso de toda la emoción acumulada -y que hasta ese momento ella todavía pugnaba por controlar- pero que se adivinaba por un leve temblor en los hombros.

-. “Gracias”- me dijo- “Gracias por quererle… y por esperarme”. - Nuevas lágrimas resbalaron por sus pálidas mejillas.

Yo asentí con un gesto amistoso, mientras ella giraba su cuerpo y su mirada hacia el mar.

Quise decir algo, alguna palabra que la reconfortase, pero comprendí que ella ya no me escuchaba. La contemplé unos segundos antes de decidir alejarme unos pasos y preservar su último momento de intimidad. Sus últimos instantes juntos antes de la despedida. Esa que no pudieron darse en vida.

Me dirigí caminando despacio hacia el faro, sintiendo todavía aquel nudo que apretaba mi garganta. Busqué un cigarrillo y lo encendí, luchando contra el aire que me azotaba, e inhalé con fuerza intentando que el humo me ayudase a aliviar, siquiera un tanto, aquella angustia que parecía formar ya parte inseparable de mi ser.

No creo que ninguno hubiésemos querido que esto terminara así, aunque como pequeño consuelo pensé que, al menos, habían vuelto a reunirse en su acantilado. Pero no era bastante. Ya no.

En ese momento anhelé volver a tener Fe. Esa esperanza perdida una fría noche, hacía ya tiempo.

Deseé con todo mi corazón que la magia de aquel lugar especial fuese capaz de obrar un milagro. Que sus almas se uniesen en un solo yo para toda la eternidad.

Hasta un tipo tan desencantado como yo quería creer. Necesitaba creer.

Volví la cabeza hacia atrás por un momento. Ella seguía allí, al borde de la pared de roca, abrazada todavía a las cenizas de Alberto. Una solitaria e indefensa figura femenina empequeñecida por la grandiosidad de la naturaleza que nos rodeaba. Con su vestido negro y su cabello rubio, ya suelto, agitados por el viento. Inmóvil. Con la mirada perdida en el infinito. Mirando hacia un mundo que yo no podía adivinar.

De nuevo me giré hacia el faro, encendí otro cigarrillo y, pensativo, dejé vagar la vista por el gris y opresivo cielo de aquel largo y triste día.

-. “Si hay algo más allá de esta perra vida, más allá de desfilar por esta fría y deshumanizada pasarela de poses calculadas en que hemos convertido nuestra existencia, si el amor verdadero existe, espero que ellos lo encuentren en la eternidad”. – me dije, apretando las mandíbulas.

-. “Si esto fuese así, quizás todavía este cochino mundo tendría algo de sentido y merecería la pena seguir luchando”.

Arrojé la colilla al suelo y la aplasté furioso con la punta del zapato.

Con las manos en los bolsillos, mi mirada volvió de nuevo a perderse en la distancia, donde el mar de agua y de nubes se abrazaban como dos amantes.

Fue una brecha sutil al principio, como un pequeño desgarro en una tela. Como un fino corte practicado por un bisturí, y por el cual empezó a filtrarse la claridad.

Muy lentamente unos tímidos rayos de sol se abrieron paso por aquella rendija en el cielo, agrandándola, pareciera que su calor pudiese fundir la oscura capa que cubría el día.

De pronto, como en un estallido mágico, la abertura se hizo más amplia y la luz penetró con intensidad, como el haz del foco de un reflector en mitad de la noche. Los rayos se reflejaron contra el -hasta ese momento- gris mar, y su superficie comenzó a rielar como si un millón de estrellas se hubiesen puesto a brillar a la vez. Una sinfonía de luminosidad en la que parecían bailar, fundiéndose en uno solo, el sol y el agua.

Me quedé absorto contemplando aquél espectáculo, hasta que el tiempo dejó de tener sentido, y una vez más en aquellos días, no pude contener las lágrimas, que resbalaron sin freno por mi rostro.

Esa maravillosa visión era como vivir un milagro. Era el milagro.

En lo más profundo sentí como si un secreto me estuviese siendo revelado. Como si la aridez de mi espíritu estuviese siendo aliviada por una lluvia suave y prolongada. Como si la paz hubiese llegado para terminar con mis conflictos. Como si un vacío inmenso y frío se estuviese rellenando de calor y la esperanza en que toda esta vida tiene aún sentido. Como si mi corazón se desprendiese de la capa de hielo que lo había mantenido atrapado tantos años y un manto de renovada ilusión viniera a sustituirlo. Ilusión en que, tal vez, saber lo que es amar, vivir ese amor pleno, aunque sea por un instante, justifique toda nuestra existencia.

En ese momento tuve la certeza que, detrás de mí, todo había terminado.

O mejor dicho, que había comenzado para siempre.

UN CUENTO DE ENERO

UN CUENTO DE ENERO

Aunque tenía el día libre, se despertó temprano sin necesitar siquiera que sonase el despertador. Saltó de la cama y se asomó a la ventana del dormitorio. Era una preciosa mañana del mes de enero, con un sol radiante que brillaba en el azul intenso del cielo, limpio de toda nube. Se alegró aún más. Un viernes magnifico con un tiempo magnífico para celebrar su cumpleaños.

Debía darse prisa para organizarlo todo como quería, así que apuró unos segundos más la belleza de aquella despejada mañana invernal y se dirigió al cuarto de baño para darse una ducha y terminar de despejarse.

Diez minutos después se vistió con unos pantalones vaqueros desgastados y un jersey de lana azul de cuello vuelto y se puso unos botines cómodos para salir a la calle y poder caminar toda la mañana.

Una vez vestido, se dirigió a la cafetera para preparar su solo doble habitual. Soplando hacia el denso y oscuro líquido, sujetó la taza caliente con las dos manos mientras repasaba mentalmente todo lo que necesitaba comprar para preparar la velada, memorizando los básicos.

Mientras lo hacía, una sonrisa se reflejó en su rostro. Estaba contento e ilusionado. Era su cumpleaños y la esperaba a ella. Cumplía cuarenta y tres años, si,  pero se sentía –feliz y enamorado- como si cumpliese veinte. Esta vez quería ser él quien preparase la sorpresa, y por eso nada debía quedar al azar.

Después de toda aquella mala racha con demasiado trabajo y demasiado estrés, deseaba demostrar lo mucho que la amaba. Y  ese deseo le alegraba enormemente.

Terminó el café, se enfundó el chaquetón azul de marinero, y recogió de la repisa de la cómoda las gafas de sol y los guantes del primer cajón. Consultó la hora en su teléfono móvil: las nueve y media.

Salió del apartamento, tomo el ascensor y ya en la calle sintió en el rostro el golpe de aire frio, primero, y después los rayos del sol invernal. De nuevo sonrió.

Contento, se dirigió andando hacia el coqueto y bien surtido mercado -recién inaugurado y con una amplia variedad de tiendas de productos frescos, delicatesen, vinos y detalles para el hogar-  en el que había pensado realizar las compras.

Había planeado cocinar alguno de los platos favoritos de ella, así que decidió dar una vuelta por los pasillos e ir viendo los diferentes locales. El lugar era realmente agradable y vistoso y no pudo evitar imaginar lo mucho que le gustaría estar paseando en ese momento junto a ella, cogidos de la mano, y comentando entre risas todo lo que veían.

Con ese buen humor, una vez recorrido el centro comercial, decidió lo que prepararía de cena: un tartar de atún rojo -con cebollino y huevos de codorniz-  que a ella tanto le entusiasmaba. Pensó que una docena de ostras sería el entrante perfecto. Mientras le preparaban el pedido, vio también unos percebes gallegos grandes y frescos, y no pudo evitar recordarla de nuevo y comprarlos también. Sabía que le encantaban.

En una de las enotecas eligió las bebidas: unas botellas de Veuve Clicquot y otra de Alter Enos, y para endulzarse tras la cena compró también un Casta Diva.

Durante un rato se detuvo dubitativo ante el escaparate de una de las tiendas de decoración. Buscaba algo para vestir la mesa aquella noche. Finalmente se decidió por un conjunto de velas de Sybila en distintos tonos anaranjados, y una pequeña colección de piedrecitas bellamente pulimentadas.

Sonrió. Aquella noche recrearía para ella ese lugar de la costa en el que tanto les gustaba pasar largos ratos abrazados, contemplando el horizonte.

- “Qué lugar mejor para el marisco que unas rocas”.- pensó, sin poder evitar una pequeña carcajada, al tiempo que miraba a su alrededor.

La gente le observaba reír de manera inquisitiva, y se sonrojó un poco, pero no le importó, estaba contento.

Escuchó sonar el teléfono y rápidamente lo sacó del bolsillo del vaquero, expectante. Eran las once de la mañana, pero no era ella. Respondió a la llamada y agradeció cortés y alegremente las felicitaciones.

Cuando ya se marchaba, recordó un último detalle, algo dulce de postre  -una chuche, lo llamaba ella- así que entro en una de las tiendas de delicatessen con una idea clara de que compraría: marrón glacé. Sonrió de nuevo pensando en lo mucho que le gustaría.

Satisfecho, se dirigió de nuevo a casa para empezar a organizarlo todo.

Por el camino se produjeron nuevas llamadas de felicitación, a las que respondía con un gesto feliz  que iluminaba su rostro.

Al llega al piso dejó las compras recogidas y preparadas, y salió de nuevo a tomar el aperitivo con unos amigos que le esperaban. Más felicitaciones y risas, aunque siempre pendiente del teléfono –no podía evitar mirarlo cada cinco minutos- por si llamaba ella.

Después de picar algo regresó a casa. Durante un rato de descanso se dedicó a hacer una selección de música italiana – a ella le encantaba- para escuchar esa noche. Y el móvil siempre a la vista.

La tardé pasó rápido entre preparar la mesa – elegir la mantelería, platos, cubiertos, copas- y adornarla con las velas y las piedras. Volvió a sonreír de nuevo pensando en su pedazito de costa favorito. Terminó de preparar los ingredientes de la cena y, satisfecho, se preparó un café y se sentó a descansar un poco y relajarse antes de arreglarse. Había seguido recibiendo llamadas, aunque todavía sin saber de ella. Imaginó que tendría uno de esos días repletos de reuniones interminables y estaría muy ocupada, además, había regresado el día anterior de viaje de trabajo y supuso que eso la tendría aún más atada. En cualquier caso, él la había citado en su casa a las ocho, aunque sin desvelarle nada de la cena, y mucho menos de la sorpresa que había preparado.

Convencido de cómo había quedado todo, se afeitó y se duchó tranquilamente –con el teléfono siempre a mano- y se vistió para estar ya listo. Eligió el traje negro de Armani, una camisa blanca de Hugo Boss –con los gemelos negros de nudos que ella le había regalado- y unos Lotusse negros de cordones. Antes de volver al salón, se dirigió a la mesilla de noche, abrió el cajón y recogió un pequeño estuche.

Se acomodó en el sofá, dejó el teléfono sobre la mesita baja delante de él y miró su reloj. Las siete y cinco.

Con cuidado, abrió la cajita que había tomado de la mesilla del dormitorio. Era un anillo de oro blanco que formaba un lazo en su parte superior, y cuyos extremos estaban rematados por dos diamantes. Le había gustado desde que lo vió por primera vez en el escaparate de la joyería y siempre había pensado que era una bonita manera de expresar amor. Dos partes entrelazadas formando un solo cuerpo. Con ese anillo pensaba pedirle esa noche que se casara con él. Esa era su sorpresa.

Debido a cambios internos y a ciertas convulsiones que ella había tenido que sufrir en su trabajo, los continuos viajes y las muchas horas que debía dedicar a sus nuevas responsabilidades –unido todo ello con su propia situación, en la que su nuevo cargo también le había supuesto un enorme desgaste físico y mental- su relación se había visto afectada por la falta de cercanía. Pero pese a los altibajos –en realidad él se sentía más enamorado todavía precisamente al no poder estar juntos todos los días, por ser consciente de la felicidad y la ilusión que ella le producía nada más escucharla, verla o sentirla- deseaba hacerla feliz con todas sus fuerzas. Verla reír, mirar embobado su carita de sueño al despertar por las mañanas, acariciar sus piernas con un masaje relajante, preparar cenas tranquilas en casa disfrutando de la compañía y la conversación, planificar escapadas sorpresas de fin de semana para evadirse del día a día y perderse juntos para amarse…

Las ocho.

Recibió un par de nuevas llamadas de felicitación y –con una cierta sensación de inquietud- decidió encender ya las velas y sacar el champán en una cubitera llena de hielo.

-. “No puede tardar mucho más en llegar”.- pensó, intentando evitar la desazón que comenzaba a apoderarse de él.

Repasó mentalmente los últimos días. Es posible que llevasen un tiempo algo más herméticos el uno con el otro, que les faltase la comunicación y la complicidad de antes, pero era algo que sin duda debía estar provocado por su ajetreada vida profesional. No podía tratarse de nada más.

Llevaban más de un mes sin hacer el amor, sin esos abrazos con los que casi se cortaban el aliento de tanto estrecharse, uno en brazos del otro. Pero pensaba que eso se debía más al cansancio que a otra cosa. Él la amaba más que nunca. Aquello era algo puntual.

Las diez.

¿Y si el repentino mutismo de ella se debiese a algo más que  el estrés? Tal vez no había sabido reconfortarla lo suficiente en los últimos tiempos, que se sintiese querida, comprendida, escuchada, apoyada… a lo mejor ella se había sentido sola, empujando el carro de una relación por un camino que, de improviso, se había plagado de baches y piedras.

Seriamente preocupado, llamó por teléfono. Saltaba su buzón de voz.

Las once.

Reconoció que él había estado tan absorto con sus propios problemas que no prestó la debida atención a los de ella. Ahora recordó que había evitado hablar de temas serios con la excusa de que ambos necesitaban relajarse y olvidar preocupaciones. Recordó las miradas tristes de ella. Recordó cómo salía a la terraza a fumar y escuchar música, con el deseo de estar sola durante un rato.

Recuerdos, recuerdos, recuerdos…

De manera inconsciente, en su mano, apretaba la cajita con fuerza. Un rictus de preocupación surcaba su rostro, y sentía una aguda punzada en la boca del estómago. Ya no sonreía.

Notó vibrar su móvil sobre la mesita, y como un resorte lo recogió. Las doce menos cinco. Era un mensaje. De ella.

-. “Felicidades”.

Se quedó observando fijamente la pantalla del teléfono hasta que se oscureció, y lenta, muy lentamente, lo volvió a dejar en su sitio.

Por unos instantes se quedó inmóvil,  mirando al vacío, como una estatua desprovista de vida. Al cabo de un tiempo, que pudieron ser apenas unos segundos o toda una eternidad, se dirigió a la mesa de comedor, todavía servida y engalanada, y apagó las velas -ya medio consumidas y perdida su grácil forma- con las yemas de los dedos.

Caminando despacio, se acercó a la ventana.

A través de los cristales contempló la oscura noche, iluminada tenuemente por las farolas de la calle. Los pequeños árboles, desnudos de hojas, se agitaban –indefensos y desamparados-  en manos del viento que se había levantado. Se sintió cansado, como envejecido de golpe, ya sin la levedad, la ilusión y la alegría que parecían haber hecho volar su espíritu durante todo el día. Pero permaneció de pie, con la mirada perdida entre las sombras. Así se mantuvo, como petrificado, hasta que un ligero temblor le sacudió el cuerpo.

Sintió frio, aunque continuó inmóvil, los ojos fijos en la nada, viendo sin ver.

El escalofrío hizo que su mano izquierda -en la que llevaba durante toda la noche el pequeño estuche- se abriese, dejándolo caer.

La cajita impactó en suelo –él ni siquiera lo oyó-  y el anillo salió despedido, rodando bajo los muebles.

Una lágrima se deslizó por su mejilla.

THE INFLUENCERS

THE INFLUENCERS

Podría parecer que se trata del nombre de una nueva película de acción de Hollywood, pero en este caso no. O al menos no totalmente.

En realidad si existe una parte de acción en este concepto de “Influencer”. Los “influencers” son personas, medios o empresas referentes que gozan de gran credibilidad ante la comunidad y que a menudo disponen de canales privilegiados y establecidos desde los que pueden llegar potencialmente a miles de personas y por ello resultar auténticamente influyentes. Acumulan un grado de poder respetable al disponer y emitir una opinión, un medio por el que transmitirla y una serie importante de receptores que siguen sus recomendaciones.

Si, cierto, es como el viejo y off line “prescriptor” de toda la vida, pero en versión 2.0.

Para los que llevamos años trabajando en el mundo del marketing y la comunicación no es novedad el prestar especial atención a los “influencers” a la hora de diseñar estrategias o realizar campañas. Como norma habitual se realizaban presentaciones VIP de productos o servicios a críticos, periodistas, profesionales del sector implicado, famosos asociados y demás personas que, se estimaba, podían apoyar con su opinión el mensaje de nuestra marca.

Con los nuevos tiempos sabemos de la proliferación de nuevos “generadores de opinión” que mediante sus blogs consiguen que sus mensaje llegue a muchos de nuestros clientes potenciales. Y a todos seguro que nos vienen a la mente muchos casos en los que el apoyo de estos blogueros han dotado de nueva vida a ciertos productos… o los han condenado al fracaso.

Precisamente hace un par de días Oscar del Santo hablaba en su blog www.oscardelsanto.com sobre este tema, bajo el título “Ponga un influencer en su vida”.

Sin lugar a dudas, durante este año 2012 y los siguientes vamos a vivir una interrelación cada vez más importante entre lo on line y lo off line. Necesitaremos ser creativos, adaptar estrategias, probar nuevas herramientas y explorar nuevos caminos. Y en todo ello deberemos tener en cuenta al viejo “prescriptor” o al nuevo “influencer”. Apoyarnos en ellos, a la mejor manera de los buenos  relaciones públicas.

Yo añado un consejo a lo que opina Oscar. Queridos community managers, hablen con cualquier DirCom e intercambien experiencias enriquecedoras para ambos. Dejemos la diferenciación on y off y manejemos el concepto de Ágora para implementar nuestras acciones. Que interactúe lo virtual y lo real. No olvidemos que de eso se trata, que uno y otro son prolongaciones de lo mismo, que uno enriquece al otro y que uno influye en el otro.

¿Nuestros clientes son on y off? Entonces actuemos conjuntamente. Aprendamos a utilizar a los “influencers” con la experiencia adquirida y definamos sus ámbitos de prescripción. Nada puede beneficiar más a nuestros objetivos que el que los influencers se monten en el carro y se conviertan en agentes activos de nuestro esfuerzo de Comunicación.

Y como dice Oscar, pongamos uno en nuestra vida… pero de la mano de nuestro DirCom.

DECÁLOGO DE PROPÓSITOS 2012 PARA LOS COMMUNITY MANAGERS

DECÁLOGO DE  PROPÓSITOS 2012 PARA LOS COMMUNITY MANAGERS

Después de que la necesidad de sostener vínculos más directos con los consumidores en las redes sociales hiciera explotar la función del Community Manager, esta tarea avanza hacia una mayor "madurez".

A diferencia de otras etapas en las que la cantidad de vínculos y usuarios era la prioridad, en 2012 el foco estará puesto en la calidad de dichas relaciones.

"Será un año en el que el concepto emprender estará latente en cada smartphone y cada tablet que, interconectados, formarán comunidades retroalimentadas de bienes y servicios", afirmaban hace unos días en el sitio web especializado Puro Marketing.

¿Entonces cómo actuar de forma más efectiva?, ¿Cómo hacer más proactiva la actividad del community manager?

Este es un pequeño decálogo de propósitos como guía para que los community managers "naveguen" este nuevo año:

1- Conocer a la marca sin olvidar al cliente interno y ejerciendo una presencia activa también en el mundo real.

2- Invertir en contenidos de calidad, que permitan a los usuarios vincularse con una marca y generar su propia producción.

3- Mejorar la toma de datos y el análisis de las métricas, que son indispensables para conocer en profundidad a los usuarios

4- Escuchar y Actuar socialmente. Empatía.

5- Hablar con el usuario e interactuar de forma progresiva para generar vínculos. Proactividad.

6- Apuntar a la formación para lograr profesionales especializados, dinámicos y adaptados al tiempo real.

7- Ser autodidactas, explorar nuevas opciones y conceptos. Creatividad.

8- Recordar que el otro, el cliente, es más importante.

9- Ser responsables por nuestros actos y de aquellos en cuyo proceso participemos.

10- Construir relaciones humanas que impongan el fenómeno social como forma de vida también en el mundo real.

El eje de estas directrices es el de avanzar en la calidad de contenidos para transformar los vínculos en valiosos recursos. Por ello es importante que las marcas logren transmitir cuán importantes son sus clientes a través de un servicio integral multiplataforma y multicanal eficiente y satisfactorio. Que la “red social” virtual se construya también en “red social” real, aceptando que el primer objetivo a cumplir es sigue el viejo adagio: “El cliente es lo primero”.

Manos a la obra entonces. Mejoremos nuestros análisis, conozcamos mejor a nuestras comunidades, tratemos con individuos, no con cifras. Seamos empáticos, proactivos, creativos…

Steve Jobs supo hacer esto de manera brillante. Dotó de magia a la tecnología. No somos Jobs, pero… ¿Y por qué no?, ¿Por qué no intentar dar ese toque mágico en nuestras comunidades?.

ACUERDO ENTRE PRISA Y MICROSOFT EN EL ÁMBITO DE LOS MEDIOS DIGITALES Y TI

ACUERDO ENTRE PRISA Y MICROSOFT EN EL ÁMBITO DE LOS MEDIOS DIGITALES Y TI

Microsoft y Prisa han anunciado un acuerdo estratégico con la intención de que ambas compañías unan sus fuerzas y colaboraren estrechamente en el desarrollo de iniciativas que permitirán ofrecer a sus usuarios experiencias únicas e innovadoras en el consumo de contenidos digitales.

María Garaña, presidenta de Microsoft Ibérica, y Kamal Bherwani, chief digital officer de Prisa, han firmado este acuerdo que contempla la adopción de las tecnologías más innovadoras de Microsoft para la creación y explotación de los servicios, productos y contenidos digitales de Prisa; la unión de plataformas y proyectos para ofrecer a la comunidad educativa contenidos digitales; la colaboración en el desarrollo de acciones dirigidas a enriquecer la experiencia de los usuarios, impulsando servicios como el suministro de contenidos a través de Xbox, MSN o Messenger, y la puesta en marcha de nuevas aplicaciones y servicios a través de las ventajas y eficiencias de negocio que ofrece el modelo de tecnologías cloud computing.

“Creemos que las nuevas e innovadoras experiencias que podremos ofrecer a los consumidores gracias a este acuerdo, tanto Microsoft como Prisa, serán recibidas con entusiasmo. Estamos convencidos de que éste es solo el primer paso para que ambas compañías trabajemos en nuevas formas de colaboración, en aras de ofrecer innovación y calidad a la hora de suministrar contenidos digitales”, señala María Garaña.

Por su parte, Kamal Bherwani ha declarado: “mediante este acuerdo se aúnan estratégicamente las capacidades de dos compañías líderes en el sector de la tecnología y los medios. Esta alianza en torno a varias líneas de actividad se traducirá en mejores experiencias de entretenimiento y aprendizaje para nuestras comunidades de usuarios”.

TERRITORIOS SOLIDARIOS: LA NUEVA INICIATIVA EN RSC DEL BBVA

TERRITORIOS SOLIDARIOS: LA NUEVA INICIATIVA EN RSC DEL BBVA

BBVA ha puesto en marcha, por primera vez, el proyecto "Territorios Solidarios", una iniciativa que otorga a sus empleados todo el protagonismo a la hora de decidir el apoyo del Banco a proyectos solidarios en España, dentro de su política de Responsabilidad Social Corporativa (RSC). Los empleados son los que proponen distintos proyectos solidarios en su Territorio y, también, los que eligen por votación entre los seleccionados a los proyectos que el Banco ayudará económicamente. BBVA ha destinado a "Territorios Solidarios" un importe de 1,8 millones de euros y, como máximo, cada proyecto recibirá 10.000 euros, lo que permitirá atender un mínimo de 180 proyectos repartidos por todo el territorio nacional. Con esta iniciativa, BBVA pretende detectar necesidades sociales a nivel local utilizando como vehículo a sus empleados, "democratizar" el proceso de participación de su plantilla en su política de RSC, descentralizar la toma de decisiones en cuanto a financiación de proyectos y atomizar la presentación de solicitudes para maximizar la cobertura por todo el país.

"Territorios Solidarios" nace como un proyecto social de todos y para todos, en el que los empleados de BBVA en España son la principal palanca de esta iniciativa solidaria que se enmarca perfectamente en la visión de la Responsabilidad Social Corporativa del Banco –"Trabajamos por un futuro mejor para las personas"- y en su estrategia en este campo, basada en tres pilares: Principios, Innovación y Personas.

Con el objetivo de aproximar aún más sus acciones a las sociedades y a las personas de todos los territorios en los que está presente, BBVA ha puesto en marcha esta iniciativa en España cuyos principales objetivos son los siguientes:

* Financiar proyectos con fines sociales
* Detectar necesidades sociales de ámbito local, utilizando como vehículo a los empleados del Banco en todo el país
* "Democratizar" el proceso de participación, implicando a todos los empleados en el proyecto, y de financiación, llegando a un gran número de proyectos solidarios
* Atomizar la presentación de solicitudes para maximizar la cobertura
* Acercar más la RSC al ámbito local

En "Territorios Solidarios" tienen cabida todas las entidades no lucrativas nacionales propuestas por los empleados de BBVA y que estén sujetas al régimen establecido por la Ley 49/2002 de régimen fiscal de las entidades sin fines lucrativos y de los incentivos fiscales al mecenazgo. Con estas características se incluyen proyectos de educación, atención sanitaria y social, deporte y tiempo libre, cooperación al desarrollo, emergencia y alerta humanitaria, derechos humanos, cultura, medioambiente o colectivos en riesgo de exclusión, actividades todas ellas que pueden desarrollar desde fundaciones, asociaciones de utilidad pública, ONGs, federaciones o asociaciones de entidades sin fines lucrativos con un fin común.

Los colectivos que se pueden beneficiar de esta iniciativa de BBVA son: infancia y juventud, mayores, migrantes, personas con discapacidad, desempleados, minorías étnicas, colectivos en riesgo de exclusión y comunidades locales o rurales.

Los proyectos solidarios que reciban más votos en cada una de las siete Direcciones Territoriales en que está dividido el Banco en España serán los que reciban el apoyo económico por parte del Banco.

"Territorios Solidarios" fue lanzado internamente por BBVA a principios de noviembre y tiene cuatro fases de ejecución:

1. Invitación. Los empleados en España que hayan detectado en su zona geográfica (Dirección Territorial o Servicios Centrales) necesidades sociales susceptibles de recibir financiación por parte del Banco, apadrinan ese proyecto e invitan a las entidades no lucrativas que lo desarrollan a solicitar el apoyo de BBVA. Cada empleado ha podido invitar a todas las entidades que desee.

2. Solicitud. Las organizaciones que han sido invitadas a participar por un empleado del Banco se han tenido que registrar en una plataforma informática creada específicamente para este proyecto y cumplimentar la solicitud. Esta segunda fase terminó el pasado 16 de diciembre y los datos ya permiten avanzar que el proyecto ha tenido una gran acogida y amplia participación: Han sido invitados a participar 2.642 proyectos solidarios, de los que 827 han presentado la solicitud a través de la plataforma ‘Territorios Solidarios’.

3. Revisión. Los proyectos presentados a través de la plataforma "Territorios Solidarios" han sido revisados y verificados por un auditor externo – PricewaterhouseCoopers (PwC) -. Los proyectos aprobados se han registrado y pasan a la última fase. Finalmente, se han seleccionado 546 proyectos, que cumplen con todos los criterios requeridos.

4. Votación. A partir del próximo 2 de enero y hasta el día 20 de ese mismo mes, los empleados de BBVA en España votarán los esos 546 proyectos seleccionados a través de la plataforma informática. Cada empleado puede votar hasta un máximo de 3 proyectos ubicados en su Dirección Territorial.

El perfil de los proyectos seleccionados, que ahora serán votados por los empleados de BBVA en España, permite avanzar que se van a conseguir los objetivos fijados en la iniciativa. El 68% de esos proyectos tienen un ámbito de actuación local o regional; la actividad del 60% de ellos beneficia a más de 100 personas; y 86% de las iniciativas seleccionadas corresponden a asociaciones declaradas de utilidad pública o fundaciones, mientras que el resto son ONGs de cooperación al desarrollo, asociaciones no lucrativas y federaciones.

FUNDACIÓN TEAMING: PROYECTOS SOLIDARIOS EN LAS REDES SOCIALES

FUNDACIÓN TEAMING: PROYECTOS SOLIDARIOS EN LAS REDES SOCIALES

Fundación Teaming se ha constituido esta semana con el objetivo de promover proyectos sociales a través de las nuevas tecnologías y redes sociales. La nueva institución, fundada por Jil Van Eyle, presidente de la Fundación y creador de la iniciativa, la compañía líder en España en la creación y desarrollo de negocio en Internet, Grupo Intercom, y la consultora multinacional Everis, apoyará el lanzamiento de Teaming Online (www.teaming.net), previsto para el próximo 16 de enero, la única plataforma online para destinar micro donaciones en equipo.

Teaming Online es una herramienta sencilla a través de la cual cualquier persona o grupo puede dar un euro al mes para financiar proyectos solidarios que se eligen democráticamente entre los participantes, usando así, las redes sociales para una causa solidaria y no sólo para fines lúdicos como hasta ahora.

Con sede en Sant Cugat (Vallés Occidental, Barcelona), la Fundación, que se financiará exclusivamente con fondos privados y su ámbito será nacional, cuenta con seis patrones de prestigio como el presidente de Grupo Intercom, Antonio González, el socio director General de Everis Cataluña, Fritz Hoderlein, el impulsor del Teaming, Jil Van Eyle; la presidenta de África Viva Fundación, Dra. Victoria Fumadó; el profesor del IESE y ex director general de Tiempo BBDO España, Xavier Olivé; y el director de Responsabilidad y Reputación Corporativa de Agbar, Ignasi Fainé.

El presidente de esta nueva fundación, Jil Van Eyle, ha explicado que las compañías Grupo Intercom y Everis han invertido en una primera fase 400.000 euros para el desarrollo de la nueva plataforma Teaming Online. El objetivo es, según Jil Van Eyle, "estar presente en 5 años en 40 países y conseguir que más de 100 millones de personas participen en esta iniciativa”

Además de promover la plataforma Teaming Online, la Fundación impulsará proyectos de cooperación al desarrollo, concederá microcréditos como forma de financiar pequeños proyectos locales pero de gran impacto para los habitantes de las zonas deprimidas, y realizará campañas de difusión y acciones en defensa de los derechos humanos, entre otras actividades.

Teaming, solidaridad a un euro

Teaming no es una ONG ni una empresa. No tiene cuenta corriente ni recibe dinero. Es simplemente una idea que nació hace más de 11 años tras el nacimiento de la hija de Jil Van Eyle, Mónica, afectada por hidrocefalia. Es en las horas que pasó en el hospital cuando Jil se da cuenta que la gente no tiene tiempo ni dinero para ayudar y que una aportación tan sencilla como un euro puede cambiar el mundo.

Teaming responde a una pregunta: ¿Qué se puede hacer con un euro? Podemos tomar un café, una cerveza, comprar un periódico ¿y si lo donamos? Este tipo de donaciones también reciben el nombre de micro donaciones. Una forma de hacer Teaming en una empresa es que cada trabajador aporte de forma voluntaria un euro de su nómina a un proyecto escogido entre todos. Actualmente, más de 1.000 empresas de todo el mundo – la mitad de ellas españolas – de 40 países participan en esta iniciativa generando más de 200.000 euros al mes para proyectos solidarios.

El gran éxito de esta iniciativa culminará ahora con el lanzamiento de Teaming Online – www.teaming.net -. Una plataforma pionera en la que cualquier empresa, grupo o persona que lo desee podrá entrar en la web, crear su propio grupo y escoger la causa social que desee para ayudar sin necesidad de estar vinculado a una empresa y el que es más importante: a coste cero. La nueva plataforma online, que estará en marcha a partir del 16 de enero, será una realidad gracias a Grupo Intercom, Everis y Banca Cívica.

Teaming Online ya cuenta con el soporte de organizaciones como el FC Barcelona, la Fundación Rafa Nadal, la multinacional de audífonos GAES, DKV Seguros y Orange, entre otras.

¿HACIA REDES SOCIALES POSH?

¿HACIA REDES SOCIALES POSH?

En la sociedad actual, marcada como nos repiten hasta la saciedad por las nuevas tecnologías (que por otra parte dejan de ser  tan nuevas de un día para otro), a pocas empresas se les ocurre cuestionarse la importancia de las redes sociales. Todas saben que en ellas hay un mercado de negocio fundamental que tienen que cuidar y trabajar si quieren obtener beneficios y tener una buena imagen de cara al consumidor.

Sin embargo, hay unos pocos que sí se paran a reflexionar sobre la perdurabilidad de este fenómeno que se da como aceptado sin detenerse mucho a pensar en la naturaleza del mismo.

Esta tendencia por compartir en la red ya se materializó hace unos años en los blogs. Muchas empresas los utilizaban para difundir contenido acerca de sus productos o servicios y el usuario encontraba esta tendencia útil y muy positiva. Pero con el paso del tiempo la importancia de los contenidos dio paso al postear de manera frenética y fue entonces cuando los blogs “pasaron de moda” para ceder el paso a los redes sociales.

La moda de los blogs pasó pero eso no quiere decir que no haya usuarios que los sigan utilizando y que las empresas no puedan utilizar las posibilidades que éstos ofrecen. El que una herramienta “pase de moda” no anula su uso ni sus ventajas y es esto lo que las empresas deben tener en cuenta de cara a las redes sociales.

Es posible que sea una moda que en unos años se agote pero en la actualidad son los usuarios los que le dan valor y repercusión porque son ellos quienes la aceptan. Puesto que toda estrategia de marketing debe tener en cuenta las preferencias del consumidor, si ahora lo que éste demanda son las redes sociales en ellas se deberán integrar las empresas.

Pero ahora, a tenor de lo que nos avanzan algunos gurús, el concepto de redes sociales como las conocemos actualmente está alcanzando su madurez, y a la velocidad de vértigo que se producen los cambios en la actualidad, ya auguran su declive.

No, no se trata de su desaparición, simplemente de evolución. Al igual que los medios de comunicación masivos se enfrentaron con el reto de adaptarse a la multiplicación del tipo de perfiles del público, y por tanto debieron adecuar su oferta para cubrir las necesidades que cada tipo de consumidor demandaba, algo similar ocurrirá con las redes sociales.

Para cierto número de personas, el pertenecer a una red social ahora mismo está dejando de ser cool. Ya no existe el concepto de “exclusividad”, de diferenciación con el resto. Ahora cualquier persona, de cualquier lugar o clase tiene su perfil y puede interactuar con el resto. Algo desolador para los fans de lo vip.

¿Supone esto el germen de unas futuras “redes sociales posh”?, ¿la aparición de entornos exclusivos en los que se busca la afinidad entre sus miembros y el fomentar el orgullo de pertenencia como medio para su crecimiento?

Indudablemente existen numerosas marcas de productos de lujo que apoyarían este tipo de redes, puesto que harían mucho más fácil la segmentación y la consecuente implementación de sus campañas de comunicación.

Pero aunque esto suceda, como pronostican los gurús, no hay que inquietarse, la realidad es que las redes sociales han venido para quedarse, aunque se produzca su lógica evolución. Al fin y al cabo, son redes compuestas por personas, seres humanos que evolucionan a su vez. Por eso da igual si en el futuro “pasarán de moda” o no; el esfuerzo no será en vano puesto que, de un modo u otro, no perderán su valor más funcional y práctico. Un valor que las marcas deben aprovechar sin miedo al futuro, puesto que lo importante es aprender a crecer conjuntamente con los cambios en los hábitos de los consumidores, y eso es algo que se está aprendiendo aquí y ahora.

ENTRENANDO EL REAL MADRID VÍA FACEBOOK

ENTRENANDO EL REAL MADRID VÍA FACEBOOK

La Champions se toma un respiro, pero bwin.com ofrece a través de su aplicación de Facebook "Raise up the 10th" la oportunidad de entrenar en Valdebebas con las estrellas del club blanco. Aunque la fase de grupos de la Champions haya terminado y tengamos por delante el parón navideño, la aplicación de Facebook "Raise Up the 10th" de bwin.com no deja descansar e invita a seguir entrenando virtualmente para vivir una experiencia única y real: ¡entrenar un día en Valdebebas con los jugadores del Real Madrid! Para ello, hay entrenarse a fondo desde ahora hasta el 20 de enero de 2012, porque cuantos más puntos se consiga en cualquiera de los retos del juego, más posibilidades se tendrá de asistir. El premio para los 3 ganadores consistirá en viajar a Madrid en la semana del 13 al 17 de febrero (día exacto aún por confirmar), para participar en una sesión de entrenamiento exclusiva en Valdebebas junto con algunos jugadores del primer equipo del Real Madrid.

Y, además, aunque no se consiga estar entre los 3 primeros del ranking del juego, se tendrá también la posibilidad de estar entre los afortunados, porque bwin sorteará aleatoriamente otras 5 invitaciones entre todos los que jueguen en la aplicación desde ahora hasta el 20 de enero. Hay que elegir una posición en el campo y empezar ya a entrenar en www.levantaladecima.com. Y, para no perderse ninguna novedad del juego y beneficiarse de sorteos especiales y útiles consejos, no hay olvidar hacerse también fan del fansite oficial.

¿Pero en qué consiste "Raise Up the 10th"? se trata de un juego virtual, desarrollado por bwin.com, donde los usuarios entrenan con los jugadores del Real Madrid para conseguir la décima Copa de Europa. Un juego que pone a prueba tu conocimiento sobre fútbol y el Real Madrid, al tiempo que Cristiano, Özil, Lass y Coentrao te animan a continuar entrenando para ir consiguiendo el mayor número de puntos y pasar de nivel. El jugador que más puntos consiga durante toda la temporada será titular en Múnich y podrá asistir junto a un acompañante a la gran final de la Liga de Campeones que se disputará el 19 de mayo de 2012. Además, en el juego se consiguen también viajes con el club blanco a los partidos fuera de casa, entradas para los que se disputan en el Bernabéu, camisetas y balones oficiales firmados por los jugadores del Real Madrid...y muchos premios más.

EL ORIGEN DE LA FIESTA DE BRUGAL

EL ORIGEN DE LA FIESTA DE BRUGAL

"Tú eres el origen de la fiesta" es un nuevo concepto de evento participativo en el que el público de esta marca de ron decide cuáles son sus opciones favoritas a la hora de organizar su fiesta ideal. Ya no es la marca la que propone, ahora es el consumidor el que elige.

Las votaciones de más de 15.000 personas a través de www.tuereselorigendelafiesta.com hicieron posible que el Pabellón de la Casa de Campo de Madrid se vistiese de neón en el primer evento "Tú eres el origen de la fiesta" de Ron Brugal, en el que el público es el artífice de todo lo que ocurre, desde la temática hasta la elección del decorado del espacio, los aperitivos, el vestuario del personal e incluso las actividades que se llevaron a cabo durante el evento.

La modelo Laura Sánchez, la bloguera y DJ Brianda Fitz-James Stuart, la presentadora Tania Llasera y los actores Félix Gómez y Adrián Lastra fueron algunos de los invitados que brillaron con luz propia, vestidos de colores flúor e inmersos junto al resto de asistentes en un ambiente de luces de neón y música.

Y nunca mejor dicho, porque precisamente esa fue la estética elegida mayoritariamente por los fans de la marca de ron, para este primer evento: los Maquillajes flúor, camisetas personalizadas con sprays de neón y palos y gafas flúor. Un photocall con complementos adecuados al tipo de fiesta y otras muchas sorpresas fueron solo algunos de los detalles de los que pudieron disfrutar las cerca de 2.000 personas a lo largo de cinco intensas horas, al tiempo que vibraban con el sonido de los DJs The Requesters y Rolling Hackers.

El evento de Madrid se trasladará en los primeros meses de 2012 a Granada y Oviedo, donde el público será nuevamente el decisor de la temática, así como de todos los elementos necesarios para diseñar la fiesta más divertida y original.

PHILIPS SOUND PROJECT EN FACEBOOK

PHILIPS SOUND PROJECT EN FACEBOOK

Philips apuesta por una nueva acción que reúne medios off line no convencionales y on line para la promoción de sus productos “docking station” Fidelio y auriculares. Tango ha sido la agencia encargada de desarrollar la nueva campaña de comunicación, en la que se da continuidad al concepto “Obsesionados por el sonido”. Para ello Tango ha convertido el salón de una casa real en una auténtica sala de conciertos a través de una acción que gira en torno a Facebook bajo el nombre de “Philips Sound Project”.

Partiendo de la idea de la calidad del sonido de los productos de Philips, los chicos de Tango idearon una serie de conciertos que se realizarán durante el año 2012 en salones de casas reales, con un aforo de cuarenta personas. La acción, que consta de dos oleadas, dio comienzo el 1 de diciembre y continuará en las ciudades de Madrid y Barcelona.

El cantante Iván Ferreiro fue el responsable de dar el pistoletazo de salida ofreciendo un concierto exclusivo para  cuarenta blogueros e influenciadores.  Esta primera etapa del proyecto concluirá con una aparición especial en el programa de televisión “El Hormiguero”.

La campaña continúa activa en Facebook donde se comunicarán los nuevos conciertos y se permitirá a los fans acceder a promociones y premios, como entradas a estos eventos tan especiales. Para ello Tango ha desarrollado una aplicación tipo buzz con la que quien acierte las cinco preguntas planteadas entrará a formar parte de un sorteo para hacerse con una de las entradas de los conciertos restantes.

Esta acción cuenta también con un microsite y se activará en las tiendas con diferentes acciones dirigidas al consumidor.

http://www.youtube.com/watch?v=xKFr5K0SNVU&feature=player_embedded

NUEVOS PASOS PARA LA MEDICIÓN ONLINE EN ESPAÑA

NUEVOS PASOS PARA LA MEDICIÓN ONLINE EN ESPAÑA

IAB y AIMC alcanzan nuevos acuerdos de cara a sentar las bases para una racionalización de las mediciones online. Tras el fallo anunciado el pasado mes de octubre en el que el “Interactive Advertising Bureau” (IAB Spain) y la “Asociación para la Investigación de Medios de Comunicación” (AIMC) comunicaban la selección de comScore como empresa ganadora del concurso de medición online para conseguir un sistema de medición digital en el mercado español, ambas asociaciones han desvelado hoy los próximos pasos a seguir para que el medidor único se ponga en funcionamiento de acuerdo a los plazos previstos.

La “Hoja de Ruta” ya aparece con una serie de hitos a alcanzar marcados en el calendario, y desde las juntas directivas de IAB y AIMC se plantea la fecha del 1 de enero de 2012 como referencia para el inicio de la actividad. Hasta la fecha se ha trabajado intensamente en definir un documento con el calendario de acciones que recoge los objetivos fundamentales comprometidos por el medidor. Adicionalmente se ha redactado un marco contractual donde se establecen los compromisos definidos previamente en la hoja de ruta a dos niveles:

- Convenio marco entre ambas asociaciones y comScore, con el que se definen las obligaciones básicas del medidor, así como el reconocimiento del comité de seguimiento.

- Este convenio se “traducirá” en un anexo a incluir en los contratos del medidor con sus clientes.

Por último, y como estaba previsto, se ha aprobado la constitución del comité de seguimiento que vigilará la implementación del calendario comprometido en la hoja de ruta. Este comité tendrá un carácter técnico y reportará directamente a las juntas directivas de IAB y de AIMC. El comité será el interlocutor con comScore, con los auditores y con el comité de clientes.

ESTADO SOCIAL MEDIA MARKETING 2011-2012

ESTADO SOCIAL MEDIA MARKETING 2011-2012

Interesantísimo informe de Brian Solis sobre el estado del Social Media Marketing.

Fue presentado en la pasada Pivot Conference de New York, y se trata de un análisis muy dedicado, cuidado e ilustrativo con grandes insights.

A todos los amantes del tema os recomiendo muy encarecidamente su lectura para estar al tanto de lo que se "cuece" en los fogones más destacados de la alta cocina on line.

http://www.briansolis.com/2011/12/the-state-of-social-marketing-2011-2012/