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La barra del Blue Parrot

NUEVA CAMPAÑA DE NIKE BASADA EN REALIDAD AUMENTADA

NUEVA CAMPAÑA DE NIKE BASADA EN REALIDAD AUMENTADA

La marca deportiva Nike nos sorprende con una nueva campaña basada en realidad aumentada: "Catch the Flash".

"Catch the Flash" es más que una promoción. Es más que un reto virtual. Se trata de una experiencia integrada de producto basada en las chaquetas Nike Vapor Flash (concebidas para correr en condiciones de poca luz), en la que corredores equipados con estas chaquetas y conectados por GPS a través de una aplicación móvil se reparten aleatoriamente por la ciudad, de manera que puedan ser rastreados en su desplazamiento. En esta acción por las calles de Viena los participantes en la promoción debían perseguir a los corredores de Nike para conseguir una foto de ellos. El participante que logrará fotografíar más corredores “flash” ganaba el concurso.

Sin duda una nueva y divertida aplicación de esta tecnología que tanto tiene que darnos que hablar todavía.

http://www.youtube.com/watch?v=GcnSO-5rgGk&feature=player_embedded

¿SENTIDOS ON LINE?

¿SENTIDOS ON LINE?

Reflexionaba el otro día en este mismo blog sobre el Marketing Experiencial, y tras leer hoy una noticia relacionada sobre el tema, me atrevo a dar un paso más. ¿Podemos utilizar los medios on line en un evento o acción experiencial? Tranquilos, la tecnología todavía no nos permite beber una cerveza desde nuestro dispositivo móvil como aquella divertida App del iPhone nos proponía. Todavía.

Sin duda que dotar de interactividad al Marketing Experiencial reforzaría todavía más sus posibilidades. Pues no son elucubraciones, es ya un hecho.

Por primera vez en España, el embajador mundial de Glenfiddich, Ian Millar (desde la destilería en Escocia) y el embajador español, Javier González Peralta (desde Madrid) se unieron virtualmente en la Telefónica Flagship Store para llevar a cabo la primera cata de whisky de malta simultánea e interactiva. Esta cata, retransmitida en directo en diversas plataformas online, se centró en la deconstrucción de Glenfiddich 15 años, un whisky de malta cuya elaboración se basa en el tradicional proceso de maduración de Solera de elaboración de Jerez, junto a un posterior maridaje con una selección de turrones. Durante esta deconstrucción, se explicó la elaboración del citado destilado, basado en el sistema de solera y criaderas de los olorosos de Jerez, un proceso en el que entran las distintas barricas en las que añeja: bourbon, roble americano virgen y bota de oloroso de Jerez y, por último, la cuba de Solera, donde maridan todas ellas. 

González Peralta, brand ambassador de la marca en España, destacó que “apreciar un whisky de malta es como reconocer un buen vino: la diferencia es que su origen es escocés, y que en lugar de uvas se utiliza cebada. Es un licor que nos transporta a una de las tradiciones más arraigadas de Escocia, un viaje a los sentidos para desgranar los matices, aromas y mil sensaciones que deja en el paladar”.

Bebidas espirituosas, grandes caldos, perfumes… y las sensaciones que provocan compartidas  on line. ¿Su imaginación no está ya volando?

La mía sí.

MINUBE.COM REINVENTA LAS GUÍAS DE VIAJES

MINUBE.COM REINVENTA LAS GUÍAS DE VIAJES

La web social de viajes minube.com ha lanzado las Guías de Viaje Sociales, creadas gracias a la colaboración de más de 250.000 viajeros y que mostrarán una selección de los mejores rincones, las fotos más impactantes y las propuestas más divertidas y amenas para disfrutar de decenas de destinos en todo el mundo. La presentación oficial de la web ha tenido lugar en el Museo Thyssen-Bornemisza, institución que colabora en la difusión del proyecto, y con la primicia del acuerdo con eDreams, una de las principales agencias de viajes online de Europa para la distribución de las mismas entre sus viajeros.

Madrid, Barcelona, Granada, Valencia, Cuenca y La Rioja serán las primeras guías en lanzarse, a las que se unirán progresivamente otras ciudades de interés turístico, así como una nueva con los lugares Patrimonio Histórico de la Humanidad en España y las ediciones de La Palma (primera isla en tenerla), Ourense, Elche o Cambrils.Todas ellas estarán disponibles de forma gratuita en unas nuevas aplicaciones para móviles desarrolladas íntegramente por minube.com, y que podrán descargarse en terminales iPad y iPhone en una primera fase, para extenderse posteriormente a terminales con sistema operativo Android y Windows Phone. Todas las guías serán traducidas en español, inglés, francés, portugués-brasileño, italiano y alemán, mientras que algunas de ellas también irán destinadas a viajeros japoneses, gracias a la colaboración de otra start-up española en Japón: Shaking Asia. Otro de los puntos fuertes de esta guía será la posibilidad de ser descargadas íntegramente para consultarlas sin conexión a Internet, lo que ayudará en caso de estar en el extranjero para evitar costes de roaming o no tener conexión.

A la iniciativa de minube.com se ha unido también eDreams, compañía que permitirá la distribución de las Guías de Viaje Sociales entre sus clientes, lo que permitirá incrementar la difusión de las propuestas de los viajeros y ofrecer a su vez información de utilidad a sus clientes en los diferentes destinos.

Los objetivos principales de esta guías son dejar de lado las típicas guías de papel por otras más dinámicas, actualizadas y creadas por los propios viajeros, verdaderos protagonistas de los viajes y considerados como la fuente más fiable a la hora de moverse en un destino. Y el segundo objetivo es dar la oportunidad a estos mismos viajeros de proponer sus guías temáticas denominas “Imprescindibles”, verdaderas joyas en forma de mini-guías que serán incluídas en las guías principales como propuestas complementarias, y que tendrán un coste en España de 0,79€, iva incluido (1,79€ en otros mercados). Para ello se ha integrado el modelo de in-app purchase, pagos a través de aplicaciones internas en aplicaciones generales, una auténtica novedad en las aplicaciones relacionadas con el turismo.

El beneficio de estos “Imprescindibles” se repartirá de forma proporcional con el viajero autor de esta mini-guía, que verá de esa manera recompensada sus ideas y esfuerzo adicional tanto con visibilidad dentro de las guías como con ingresos que le permitan seguir disfrutando de su pasión por los viajes. Los viajeros que quieran proponer planes de viajes o Imprescindibles pueden hacerlo a través de la propia web social de viajes. Todas ellas serán analizadas, y en caso de ser consideradas de valor para los viajeros, incluidas dentro del programa de Guías de Viaje Sociales para dar unas pautas imprescindibles de calidad y normas de uso, así como ser adaptadas a las aplicaciones e incluirlas.

http://www.minube.com/guias-sociales

MANGO SE APUNTA AL MOBILE MARKETING

MANGO SE APUNTA AL MOBILE MARKETING

Parece que las iniciativas de la conocida marca de moda no tienen reposo.

Ahora la agencia Coupies lanza para Mango y H.E. by Mango una campaña a nivel europeo de cupones móviles de descuento en 600 puntos de venta.

Estos descuentos privados -entre un 30 y un 40%- se realizan a través de cupones móviles geolocalizados.

Bajo el lema "Very Exclusive People", la promoción facilita a sus clientes el acceso a los descuentos en seiscientas tiendas de España, Austria, Alemania y Suiza hasta el próximo 24 de diciembre.

Para acceder a los descuentos tan sólo hay que seguir unos sencillos pasos:

- Descargar la aplicación de Coupies en el Android Market o Apple App Store para iPhone.

- Buscar en la aplicación el cupón de Mango o H.E.

- Geolocalizar la tienda de Mango o H.E. más cercana, o bien, dirigirse directamente a tu punto de venta habitual de Mango.

- Elegir los productos que quieras adquirir y canjear el cupón para pagar el precio rebajado -un 40% en compras de dos o más productos, o bien, un 30% en el caso de adquirir un sólo artículo-.

Además, puedes recomendar el cupón de Mango a tus amigos por email, SMS, Facebook o Twitter a través de la propia aplicación.

LINKEDIN: ARMA DE NETWORKING... ¿Y ALGO MÁS?

LINKEDIN: ARMA DE NETWORKING... ¿Y ALGO MÁS?

“Hombre, de 35 a 44 años, con formación de grado superior y residente en Madrid”.

Este es el perfil del usuario medio de LinkedIn según la Asociación Española de Economía Digital, Adigital, que ha elaborado un informe acerca de las características de la red social profesional de mayor aceptación en nuestro territorio. Junto a estos rasgos aparecen otras descripciones, como que “el 58,2% de los usuarios son hombres; el 53,4% residen en Madrid, mientras que el 24,4% en Cataluña; el 93,6% tiene estudios superiores; el 67,2% trabaja por cuenta ajena y el 45,1% tiene más de diez años de experiencia laboral. En este último punto, entre las categorías profesionales citadas más frecuentemente destacan la de responsable de departamento (31,25); adjunto en un departamento (35,2%); propietario (17,6%) o director general (7,3%).

Como curiosidad en cuanto a la publicidad en la red, el 71,3% de los usuarios afirman que nunca han hecho clic en un anuncio publicado en esta plataforma. Sin embargo, entre aquellos que reconocen que su empresa ha utilizado esta fórmula para publicitarse (un 61,7%), el 50% asegura que la experiencia ha sido positiva.

Para ver el estudio completo:

http://www.slideshare.net/adigitalorg/usolinkedinenespaa2011

ACOMPAÑANTE A LA CARTA: EL SOCIAL MEDIA DE KLM

ACOMPAÑANTE A LA CARTA: EL SOCIAL MEDIA DE KLM

¿Quiere mantener una reunión comercial en el avión que tomará mañana? ¿O tal vez refiera tantear a ese chico tan atractivo que viaja al mismo lugar que usted para pasar unos días de vacaciones?

Pues eso ya es posible gracias a que hay marcas que a apuestan de una manera decisiva por las redes sociales, y KLM bien se podría ganar un puesto destacado entre ellas si desarrolla con éxito una nueva apuesta digital: permitir a sus clientes elegir a las personas que tendrán en el asiento de al lado a través de Facebook y LinkedIn.

Hay dos puntos clave: esta opción estará disponible para todos los pasajeros que quieran hacer uso de ella que, obviamente, tendrán que hacer sus perfiles públicos a través de los perfiles de la compañía, tanto en la red de Zuckerberg como en LinkedIn. En el momento del checkin online será cuando los usuarios vean quiénes viajan con ellos en el avión, así de sencillo. Este nuevo servicio estará a disposición de los clientes el próximo año.

Las posibilidades de esta apuesta van más allá que la efectuada por Malaysia Airlines, que puso a disposición de sus clientes la posibilidad de conocer qué amigos de Facebook tomaban su mismo avión.

EL SUBMARINO

EL SUBMARINO

“El Submarino” (Das Boot) es un largometraje alemán de 1981, dirigido por Wolfgang Petersen, basado en la novela homónima de Lothar-Günther Buchheim. Protagonizado por Jürgen Prochnow, Herbert Grönemeyer, Klaus Wennemann en los papeles principales encabezando un largo reparto.

Nominado a 6 premios Oscar y galardonado con el premio "Bayerischer Filmpreis" 1981. El premio "Deutscher Schallplattenpreis" 1982. El premio "Goldene Leinwand" 1982. El premio "Deutscher Filmpreis 1982". El premio "Goldene Kamera" 1985 y el premio "Motion Picture Sound Editors (EEUU)" 1983.

El largometraje contienen un marcado mensaje antibelicista. Uno de los objetivos establecidos por Petersen era guiar a los espectadores a través de un “viaje a la locura”, mostrando en qué consiste en realidad la guerra. Para ello bucea en las angustias de unos soldados alemanes encerrados en un submarino durante la II Guerra Mundial, como metáfora de ambiente aislado y claustrofóbico en el que se encuentra encerrado cualquier ser humano en un conflicto armado.

El resultado es un soberbio y lacerante tratado del ahogo físico, metafísico y moral.  Un pormenorizado estudio de la angustia, sórdido, hiriente y cruel como la guerra misma en el que el espectador sufre ante la incertidumbre del destino de una tripulación que poco importa a que bando pertenece.

Petersen aumentó el suspense al mostrar en contadas ocasiones tomas externas del submarino, excepto cuando estaba en la superficie, y se valió de sonidos para indicar el desarrollo de eventos en el exterior de la nave, mostrando así al público sólo lo que la tripulación podía ver.

El largometraje original de 1981 costó 25 millones de marcos (40 millones de dólares en 1997), lo que significó que fuera el largometraje más caro en la historia del cine alemán. La meticulosa atención que prestó el director a los detalles permitió que lograra el largometraje de submarinos más realista —y una de las películas de guerra más exactas en el relato histórico— vistos hasta ahora. No en vano Hans-Joachim Krug, ex primer oficial del U-219, fue consultor de la película, y también colaboró Heinrich Lehmann-Willenbrock, uno de los capitanes del verdadero U-96.

Sinopsis

Francia, La Rochelle, octubre de 1941. Un submarino alemán tipo VII C, el U-96, sale a la mar desde esa importante base de submarinos, en una misión de patrulla durante la Segunda Guerra Mundial. Junto a su tripulación va también un periodista novato, el teniente Werner (Herbert Grönemeyer), que es el narrador en tercera persona de la trama. La tripulación está compuesta por un grupo de jóvenes marinos que viven días de angustia durante estas patrullas y que cuando están fuera de servicio se extralimitan y se desenfrenan, sabiendo que es posible que no regresen de la próxima misión. Entre ellos están el Jefe de ingenieros Fritz Grade (Klaus Wennemann), el primer teniente (Hubertus Bengsch) un nazi fanático ferviente seguidor de las reglas, y el jefe de máquinas Johann (Erwin Leder), más apegado a los motores que a las personas.

El capitán Henrich Lehmann-Willenbrock (Jürgen Prochnow) es un líder nato, dotado con el don de la comprensión, experimentado y con criterio, por lo que es muy respetado por su tripulación. Su meta es cumplir con su deber lo mejor posible y volver con vida; de su criterio e iniciativas depende la vida propia y la de su tripulación.

Las condiciones de vida a bordo son extremadamente agobiantes por el hacinamiento y la falta de espacio. Tras torpedear con éxito unos barcos de un convoy emergen para comprobar con horror cómo los marinos británicos de un barco aún a flote, arden vivos. También se ven obligados a abandonar a los supervivientes siguiendo órdenes existentes de no rescatarles, no rescatados por el convoy por temor a nuevos torpedeos, y dejados a su suerte por el submarino por la imposibilidad de transportarlos. La vida sigue a bordo del U-96 donde deben aguantar sendas tormentas o aburridos días sin salir a superficie.

Nuevas órdenes los hacen dirigirse al puerto de Vigo para reaprovisionarse. Allí les informan que su objetivo es  dirigirse a la base naval de La Spezia, en Italia, para lo cual deberán cruzar el peligroso estrecho de Gibraltar.

Con el submarino repleto de alimentos frescos y torpedos, los marineros del U-96 inician la travesía. Al llegar a las cercanías del estrecho el capitán decide cruzar durante la noche la barrera de navíos británicos, dejándose llevar por la corriente, pero son descubiertos y atacados por un avión. Con los motores a máxima velocidad, el submarino se sumerge para evitar ser destruido, pero su proa se incrusta en un banco de arena y debe soportar un ataque con cargas de profundidad al ser localizados por los ingleses. A más de 150 metros de profundidad, las filtraciones aparecen por todos lados y el gas cloro de las baterías inunda el compartimiento de máquinas, apareciendo el fantasma de la muerte por asfixia. La lucha por sobrevivir actuando en equipo es ardua, extenuante, casi ahogándose mientras luchan contra las filtraciones. Cada uno a su modo, se convierte en héroe al lograr sus objetivos.

Finalmente, gracias al trabajo en equipo y a la férrea voluntad de su capitán, salen del fondo del mar y ya en la superficie reciben órdenes de navegar a La Rochelle, su punto de partida, donde son recibidos como héroes en el muelle.

Sin embargo, un ataque sorpresa de aviones británicos rompe el solemne momento, y todos corren por la dársena para salvar sus vidas en medio de una lluvia de bombas, el submarino intenta buscar refugio en un muelle antiaéreo, pero es alcanzado por las bombas. El teniente Werner busca desesperadamente al capitán Lehamnn en medio del bombardeo, sospechando que éste ha decidido quedarse en el U-96; Werner finalmente halla a su capitán, gravemente herido por las esquirlas de bombas, tendido junto al muelle. Allí ambos observan al U-96, tocado por las bombas, que empieza a hundirse irremediablemente, mientras Lehmann muere a consecuencia de sus heridas.

Reparto

Jürgen Prochnow ... Capitán Henrich Lehmann-Willenbrock

Herbert Grönemeyer ... Teniente Werner, corresponsal de guerra

Klaus Wennemann ... Ingeniero jefe Fritz Grade

Hubertus Bengsch ... 1° Teniente

Martin Semmelrogge ... 2° Teniente

Bernd Tauber ... Kriechbaum

Erwin Leder ... Johann

Martin May ... Ullman

Heinz Hoenig ... Hinrich

Uwe Ochsenknecht ... Jefe Bosun

 

http://www.dasboot.com/original.htm

CASABLANCA

CASABLANCA

Sin lugar a dudas "Casablanca" se trata de mi película favorita, por encima de muchas otras que me apasionan, pero esta reune en una sola obra una serie de características que la hacen ser especial.

El film, dirigido en 1942 por Michael Curtiz, narra un drama romántico en la ciudad marroquí de Casablanca bajo el control del gobierno de Vichy durante la Segunda Guerra Mundial. La película, basada en la obra teatral “Everybody comes to Rick´s” (Todos vienen al café de Rick) de Murray Burnett y Joan Alison, está protagonizada por Humphrey Bogart en el papel de Rick Blaine e Ingrid Bergman como Ilsa Lund. El desarrollo de la película se centra en el conflicto de Rick entre —usando las palabras de uno de los personajes— el amor y la virtud: Rick deberá escoger entre su amada Ilsa o hacer lo correcto. Su dilema es ayudarla o no a escapar de Casablanca junto a su esposo, uno de los líderes de la resistencia, para que éste pueda continuar su lucha contra los nazis.

Es una de las películas mejor valoradas de la cinematografía estadounidense, ganadora de varios premios Óscar, incluyendo el de mejor película en 1943. En su tiempo el filme tenía todo para destacar ampliamente, con actores renombrados y guionistas notables, sin embargo ninguno de los involucrados en su producción esperaba que éste pudiese ser algo fuera de lo normal. Casablanca tuvo un sólido inicio pero no espectacular y, sin embargo, fue ganando popularidad a medida que pasó el tiempo y se fue colocando siempre entre los primeros lugares de las listas de mejores películas. La crítica ha alabado las actuaciones carismáticas de Bogart y Bergman y la química entre ellos, así como la profundidad de las caracterizaciones, la intensidad de la dirección, el ingenio del guion y el impacto emocional de la obra en su conjunto.

Producción

Casablanca se basa en Todos vienen al café de Rick (Everybody comes to Rick’s) de Murray Burnett y Joan Alison, una obra teatral que nunca fue puesta en escena. Cuando el especialista en análisis literario de la Warner Brothers, Stephen Karnot, leyó la obra, la calificó como una “tontería sofisticada”, no obstante le dio el visto bueno. Enseguida la editora encargada de los guiones, Irene Diamond, convenció al productor Hal B. Wallis para que comprara los derechos por 20.000 $,  el precio más alto jamás pagado por una obra teatral que no hubiese sido puesta en escena.  El proyecto de cine rebautizó la obra como “Casablanca”, quizás intentando imitar el éxito de la película de 1938 “Argel”.  Así pues, el rodaje comenzó el 25 de mayo de 1942 y finalizó el 3 de agosto del mismo año alcanzando un coste de producción de 1.039.000 $, un precio no excepcionalmente alto, pero sí superior al promedio de su tiempo.

El crítico de cine Roger Ebert calificó a Wallis como la clave del equipo creativo por la atención que puso a los detalles de producción (hasta el punto de haber insistido en tener un loro de verdad en el Bar del Loro Azul, (Blue Parrot Bar, en inglés).

Los contratiempos alcanzaron al productor Hal B. Wallis cuando decidió, tras haber terminado el rodaje, que la línea final de la película sería: “Louis, pienso que éste es el comienzo de una hermosa amistad” (“Louis, I think this is the beginning of a beautiful friendship”). Bogart tuvo que ser llamado un mes después de finalizada la filmación para doblar la frase.

Música

La música fue escrita por Max Steiner, compositor que había saltado a la fama por haber sido el artífice de la música de la película “Lo que el viento se llevó”. La canción “As time goes by” de Herman Hupfeld había sido escogida para formar parte de la obra de teatro original, y Steiner tenía previsto reemplazarla por una obra propia. Sin embargo, cuando el compositor quiso crear su propia obra para remplazarla, se encontró con que Ingrid Bergman ya se había cortado el cabello para protagonizar su siguiente papel cinematográfico (María, en Por quién doblan las campanas), por lo que no se podían volver a rodar las escenas en las que aparecía la canción. Por otra parte, cuando se estrenó la película la canción gozó de un resurgimiento que la posicionó 21 semanas en los primeros puestos de las listas de éxitos. Así que Steiner basó por completo la música de la película en dicha canción y en La Marsellesa, el himno nacional francés, transformándolos para que reflejaran diversas situaciones.  De nota excepcional es el «duelo de canciones» en que La Marsellesa compite —interpretada a todo pulmón por una orquesta completa— contra un pequeño grupo de alemanes que cantan «Wacht am Rhein» (Guardia sobre el río Rín) en el piano. Originalmente se había pensado para esta secuencia maestra en la canción «Horst Wessel Lied», que era de facto el segundo himno nacional de la Alemania Nazi, pero éste se encontraba todavía bajo derechos reservados al menos en los países no aliados.

Otras canciones incluidas en la película son “It Had to Be You” y “Knock on Wood”. En una de las escenas de flash back en París, Rick e Ilsa bailan al ritmo de “Perfidia” del compositor mexicano Alberto Domínguez Borrás.

Reparto

Tres actores encabezan la cinta:

Humphrey Bogart como Rick Blaine. El neoyorquino Bogart se consagró en el estrellato gracias a Casablanca. Rick fue su primera interpretación en un rol verdaderamente romántico.

Ingrid Bergman como Ilsa Lund. La web oficial de Bergman menciona a Ilsa como el papel más famoso y perdurable en la dilatada carrera de la actriz sueca.

Paul Henreid como Victor Laszlo. Henreid, actor austríaco que había abandonado su país natal en 1935, rechazó en un principio el papel (ya que pensaba que éste «lo encasillaría para siempre», según declaraciones de Pauline Kael), y sólo lo aceptó cuando recibió la promesa de encabezar el reparto junto a Bogart y Bergman.

Los actores secundarios fueron:

Claude Rains como el capitán Louis Renault. Rains, actor londinense, curiosamente había servido en la Primera Guerra Mundial, en donde efectivamente había alcanzado el grado de capitán. Además como actor había trabajado previamente con Michael Curtiz en Robin de los bosques. Curtiz fue su maestro y se dice que le enseñó “qué no hacer frente a una cámara».

Sydney Greenstreet como el señor Ferrari, propietario del “Blue Parrot”, el club de la competencia. También él era un actor inglés y había protagonizado previamente "El halcón maltés" junto a Lorre y Bogart.

Peter Lorre como el Sr. Ugarte. Lorre fue un actor judío austrohúngaro que había trabajado en Alemania, de la cual emigró tras la llegada de los nazis al poder en 1933. Mas tarde se haría famoso como interpretando varias de las más conocidas películas del género de Terror. 

Conrad Veidt como el mayor Strasser de la Luftwaffe. Veidt, actor alemán, había aparecido en “El gabinete del Doctor Caligari”, en 1920, antes de huir de los nazis (una semana después de haberse casado con una mujer judía), así como en El ladrón de Bagdad y otras películas.

Otros actores con créditos en la película fueron: Dooley Wilson, Joy Page, Madeleine LeBeau, S. Z. Sakall, Curt Bois y John Qualen.

Actores dignos de mención cuyos créditos no aparecen en la película son: Marcel Dalio, Helmut Dantine, Norma Varden, Jean Del Val, Torben Meyer, Dan Seymour y Gregory Gaye.

Gran parte del impacto emocional de la película se atribuye a la numerosa proporción de exiliados europeos y refugiados que participaron como extras y en roles menores. Un testigo de la filmación de la secuencia del duelo de canciones afirmó haber visto a muchos de los actores llorando y haberse dado cuenta “que todos eran en realidad verdaderos refugiados”.Harmetz afirma que estos “le brindaron en una docena de papeles pequeños a Casablanca la comprensión y la desesperación que jamás hubieran podido proveerle los actores centrales del reparto”. Los ciudadanos alemanes que había entre ellos, por ejemplo, debieron guardar el toque de queda al ser considerados como extranjeros enemigos. Irónicamente, además, casi siempre fueron requeridos para la interpretación de soldados nazis, de los cuales ellos mismos habían huido.

Algunos de los actores exiliados que formaron parte del reparto fueron: Wolfgang Zilzer, Hans Twardowski, Ludwig Stössel, Ilka Grünig, Lotte Palfi, Trude Berliner, Louis V. Arco y Richard Ryen.

Sinopsis

Durante la Segunda Guerra Mundial Rick Blaine (Humphrey Bogart), un estadounidense cínico y amargado, expatriado por causas desconocidas y aparentemente neutral a todo cuanto le rodea, administra el local nocturno más popular de Casablanca, el Café de Rick. Éste es un lugar exclusivo y un antro de juego que atrae una clientela variada: marroquíes adinerados, gente de la Francia de Vichy, oficiales de la Alemania nazi, asilados políticos y ladrones.

Una noche, un criminal menor llamado Ugarte (Peter Lorre), llega al club de Rick portando unos documentos valiosos que ha conseguido tras asesinar a dos mensajeros alemanes. Se trata de una especie de salvoconductos que permiten a su poseedor el libre tránsito a través de la Europa controlada por los nazis y llegar, incluso, a la neutral Lisboa, de la cual se podría partir hacia los Estados Unidos. Ugarte planea vender los salvoconductos esa misma noche pero, antes de que la compra-venta tenga lugar, es arrestado por la policía local al mando del Capitán Louis Renault (Claude Rains), un corrupto oficial de la Francia de Vichy que sólo quiere complacer de todas las formas posibles a los nazis. De manera subrepticia, Ugarte deja las cartas al cuidado de Rick porque “de algún modo, debido a que tú me desprecias, eres el único en quien yo confío”.

Entretanto la razón de la amargura de Rick llega de nuevo a su vida. Se trata de su ex-amante, Ilsa Lund (Ingrid Bergman) quien le había abandonado en París sin dar explicaciones y quien, junto a su esposo Victor Laszlo (Paul Henreid), entra al Café esa noche para comprar las cartas. Laszlo es un renombrado líder de la resistencia checa que enfrenta a los nazis. La pareja necesita las cartas para dejar Casablanca y salir hacia los Estados Unidos, desde donde él podría continuar su labor. A la noche siguiente Laszlo, sospechando que Rick tiene las cartas, se entrevista con éste, pero Rick se niega a entregarle los salvoconductos, pidiéndole que le pregunte a su esposa el motivo. El diálogo se ve interrumpido cuando un grupo de oficiales nazis, bajo las órdenes del mayor Strasser (Conrad Veidt), comienza a cantar “Wacht am Rhein”. Enfurecido, Laszlo solicita a la banda del local que interprete La Marsellesa. Laszlo comienza a cantar, solo al inicio, y enseguida el largamente reprimido fervor patriótico se adueña de la muchedumbre y todos se unen al canto, ahogando el de los alemanes. Como represalia, Strasser manda clausurar el club.

Rick sigue resentido con Ilsa, pero esa noche, ella va a su encuentro una vez que el Café ha quedado desierto. Cuando él se niega a darle los documentos, ella lo amenaza con una pistola, pero siendo incapaz de disparar, le confiesa que sigue amándolo y le explica que cuando lo encontró por primera vez y se enamoró de él en París, pensaba que su marido había sido asesinado en un campo de concentración nazi. Pero en cuanto descubrió que Laszlo en realidad había logrado escapar —continua ella explicando—, dejó a Rick sin explicación alguna y regresó a su marido. Le dice, además, que fingió haber abandonado la ciudad para prevenir que Rick se quedara a buscarla y lo capturasen los alemanes. Rick cambia de actitud al conocer el motivo por el cual ella se marchó de su lado y la induce a pensar que se quedará con él cuando Laszlo se vaya.

Laszlo llega al café una vez que se ha ido Ilsa y le dice a Rick que se ha dado cuenta de que “algo” sucede entre ella y Rick. De hecho, intenta provocar que Ilsa y Rick tomen las cartas de libre tránsito, con tal de salvar la vida de ella. Como sea, la policía llega y Laszlo es arrestado bajo un cargo menor. Rick interviene y convence al capitán Renault de liberar a Laszlo, prometiéndole que lo podrá acusar ante la Gestapo por un delito mucho más serio: la posesión de las cartas. Cuando Renault le cuestiona sobre la razón por la que él está haciendo esto, Rick le explica que Ilsa y él partirán para los Estados Unidos.

Más tarde, Laszlo recibe las cartas de parte de Rick, mas cuando Renault trata de arrestarlo Rick traiciona a Renault, obligándolo a punta de pistola a permitir el escape. En el último momento, Rick conduce a Ilsa a que aborde el avión para Lisboa con su marido diciéndole que si ella se queda se arrepentirá “Tal vez no hoy. Tal vez no mañana, pero pronto y para el resto de tus días”.

El mayor Strasser llega en su vehículo, habiendo recibido el chivatazo por parte de Renault, pero Rick le dispara cuando trata de intervenir. Cuando la policía llega, el capitán Renault salva la vida de Rick al ordenar que “capturen a los sospechosos habituales”. Enseguida recomienda que Rick deje Casablanca, sugiriéndole incluso que se una a la Francia Libre en Brazzaville (República del Congo). Ellos se alejan caminando en medio de la neblina con una de las más memorables líneas finales en la historia del cine: “Louis, creo que éste es el principio de una gran amistad”.

Productos y Famosos

Productos y Famosos

¿Quien no ha deseado que en la convención de su compañía los periodistas y fotógrafos se aglomerasen en la puerta, dispuestos a captar la imagen de los famosos de rigor de forma que hasta la gala de los Oscar pareciese, en comparación, una fiesta de graduación?

¿Quien no ha querido contar con el Cristiano Ronaldo o el Messi de turno como maestro de ceremonias en el lanzamiento de su nuevo producto?

La empresa que lo consiguiera alcanzaría no sólo impactar de forma contundente a sus invitados, ya fuesen empleados, clientes o prescriptores, sino que además se obtendría una repercusión en los medios de comunicación que difícilmente se lograría por otros medios.

Es un hecho. Los consumidores del siglo XXI nos hemos vuelto devoradores de imagen, sentados delante de un televisor asimilamos sin atragantarnos a cuantos personajes sean capaces de acercarnos los distintos medios de comunicación. Conocemos su vida y milagros, sus andanzas, amores, aventuras y desventuras. Sabemos la ropa que visten, el perfume que utilizan o el coche que conducen.

A esto se une que cada vez hay más canales donde anunciarse, la audiencia es más selectiva y es difícil captar la atención. Por eso utilizar un rostro famoso en una campaña de comunicación puede aumentar la eficacia de la publicidad, según algunos estudios, en más de un veinticinco por ciento. Hay que lograr la diferenciación de la competencia y la única vía posible es incrementar la notoriedad del recuerdo que dejan esas campañas en el público objetivo.

¿Y que mejor que un famoso para lograrlo? Él será el gancho, la personalización de la marca, el vínculo emocional con el cliente final, una fuente generadora de noticias.

Aparentemente maravilloso, ¿verdad?

Siempre y cuando el “glamour” no nos aleje del verdadero objetivo.

La imagen de marca no es algo con lo que se pueda jugar, y el posicionamiento estratégico o de marketing tampoco.

La labor de las agencias que desarrollamos eventos debe ser siempre asesorar a nuestro cliente y ofrecerle las alternativas más efectivas, incluida la idea de unir la imagen de la compañía con la algún famoso, pero siempre bajo una concepción estratégica. Analizando los pros y los contras que puedan suponer las filias y las fobias que un famoso puede despertar. Midiendo el grado de implicación o compromiso del mismo y, en definitiva, la afinidad entre personaje y marca.

A la hora de contratar a un famoso para vincular su imagen a la de una empresa, hagámoslo profesionalmente. Con este tipo de estrategia de comunicación, utilizada correctamente, se pueden lograr grandes impactos, aunque improvisar o elegir sin un concepto claro de lo que queremos trasmitir nos puede llevar a fracasar y obtener resultados negativos si el cliente no percibe esa afinidad.

Utilicemos el “glamour”, personalicemos la marca, humanicemos la imagen de la compañía, hagámosla cordial, accesible, amena, atractiva, impactante… Aprovechemos el vínculo emocional que el famoso puede generar con los clientes, pero hagámoslo como lo que somos. Profesionales de marketing.

Eventos y Sentidos

Eventos y Sentidos

“El marketing no es una batalla de productos, es una batalla de percepciones”

Al Ries

 

El marketing de los sentidos o marketing “experiencial” son conceptos nuevos que comenzamos a escuchar. Constituyen un nuevo tipo de comunicación en la que el objetivo es establecer una íntima relación entre el consumidor y el producto o marca. En ella, se desarrollan estímulos sensoriales que involucran el producto/marca en presentaciones “vivenciales” que despiertan emociones; sentimientos nacidos desde el percibir y sentir individual. El consumidor aprehende intelectualmente el mensaje desde su sistema sensorial, activando las sensaciones archivadas junto con las nuevas experiencias del producto real. Aprehende y no aprende, puesto que la comunicación moviliza estados de ánimo, afectos, sentimientos y emociones, de forma que el destinatario termina de elaborar en su cerebro un gratificante mensaje “polisensorial”, el cual vuelve a archivar en su sistema de conocimiento, pero ahora enriquecido como una vivencia de mayor valor.

Creación de vivencias.

El mundo de la comunicación se encuentra cada día con una mayor saturación de los medios, con un target bombardeado a mensajes, con cada vez menos posibilidad de diferenciación y con posicionamientos u estereotipos difíciles de variar. En un contexto como este, las posibilidades que presenta la unión de las acciones de marketing below the line en general y los eventos en particular con el marketing experiencial son innumerables, puesto que se trata de construcciones donde es posible desarrollar atractivas vivencias individuales entre el consumidor y el producto/marca; de ahí la importancia de su implementación. A partir de la construcción de acciones de comunicación, dirigidas a despertar una conjunción de sentidos y emociones, es posible activar el interés del público objetivo por los productos y marcas; crear intensas vivencias en los puntos de venta o en congresos, ferias y exposiciones. Estas acciones que relacionan el consumidor con el producto deben ser consideradas seriamente como innovaciones de valor.

Nuevos caminos para la organización de eventos.

La “sensorialidad” de los eventos debe ser resuelta conjuntamente entre los creativos de la agencia de eventos y el departamento de marketing del cliente con el fin de definir claramente qué aspectos del producto o marca deseamos presentar y convertir en vivencias para poder crear una correcta puesta en escena del mensaje polisensorial, de forma que cumpla los objetivos comunicacionales del cliente y rentabilice su inversión.

Esta posibilidad de convertir dichas vivencias en actos gratificantes y atractivos será percibido y considerado por los integrantes del público objetivo como un regalo que viene de la empresa, del producto o de la marca que consumen o aspiran a consumir. El evento como acto vivencial facilita una reconsideración positiva del producto real, debido a que genera una nueva construcción de experiencias desde una percepción directa, apelando a la inteligencia emocional del individuo.

Las luces, la música, la puesta en escena, la calidad y el tacto del material de trabajo e incluso un aroma especialmente diseñado para la ocasión nos remiten a la percepción directa del producto real, cercana a la verdad, a su esencia.  Por lo tanto, la agencia debe crear un nuevo valor agregado al producto o servicio, una gratificación que vaya más allá de la simple identificación o información de sus cualidades. Deberá desarrollar puntos de recuerdo personales que el consumidor retendrá, y que se relacionen con sus deseos y necesidades de forma duradera, generando un “orgullo de pertenencia” por la “comunidad” que forman los usuarios del producto; y como sujeto individual debe sentir volar su imaginación.

Es decir, es dar un paso más. Ya no se trata sólo de utilizar el deseo de emulación del target con el uso de famosos, se trata de llegar al target como individuo, como ser que percibe, siente, piensa, actúa y se relaciona en consecuencia. Por eso los eventos deben buscar cada vez más fomentar la sensación de personalización, de huir del concepto de target como masa incluso cuando se trate de actos multitudinarios. El evento debe “humanizarse”, buscar la cercanía y la complicidad, despertar la imaginación y el concepto “holístico” que nos ofrece el uso de la luz, del sonido, de los espacios, de la producción audiovisual o del trato ofrecido por los profesionales implicados, asociando de esta manera al producto/marca con estados gratificantes que resaltan sus valores, para que la nueva experiencia vivida por el consumidor sea recordada positivamente y de forma empática.

Y esto es algo alcanzable no sólo por empresas de sectores tradicionalmente habituados a trabajar con los sentidos como son la moda o la cosmética. El sector del automóvil, el sector financiero o las empresas tecnológicas, por poner algunos ejemplos, pueden también verse favorecidos por el planteamiento “sensorial” de sus eventos. Convirtiendo caballos, TAEs o gigas en aventuras, puestas de sol o viajes al futuro aportamos un plus a los fríos datos  técnicos. Hacemos que el target “sienta” el producto y desee perpetuar esa sensación. Y el evento, como espacio de reunión, es el lugar idóneo para que se realice esa conversión, porque, como dijo Albert Einstein, “La imaginación es más importante que el conocimiento”.

Haga el intento. Recuerde su último evento y añada esas pequeñas dosis de  sensaciones.

Y ahora, imagine el próximo.

Ese costoso don 2 (la historia de él)

Ese costoso don 2 (la historia de él)

Sonreí, aunque mi gesto no hizo más que arrancarte una ligera respuesta en la comisura de tus labios.

-Me ha gustado conocerte, te dije. Tus ojos, muy abiertos, parecieron querer decirme algo por un momento, pero finalmente te encogiste ligeramente de hombros e hiciste un gesto con las manos. Ese gesto tan tuyo que siempre me recuerda al de la jovencita con trenzas que llevas dentro de ti.

Quizá por ese recuerdo, o quizá por poder prolongar más tiempo esa complicidad que se nos escapaba por momentos, como arena entre las manos, mis dedos volvieron una vez más a buscar el cálido contacto de la piel de tus hombros.

Un ligero estremecimiento tuyo acompañó mi caricia, haciéndome desear perderme en esa calidez, en esa suavidad y en ese perfume que tu piel parecía prometerme.

Me dejé llevar una vez más por las sensaciones, deleitándome plenamente con el tacto de mis manos resbalando por la seda de tu negligé, adivinando bajo ella tus suaves formas.

El contorno de tu cuello y tu nuca desnuda llamaron de nuevo a mis labios, que esclavos acudieron a rendir pleitesía a tu piel. Me dejé arrastrar con los ojos cerrados por la misteriosa ruta de tu espalda, embriagado por el aroma de tu cabello, y paladeando, extasiado, el contacto con tu cuello, el lóbulo de tu oreja derecha. Y de nuevo tu cuello. Y de nuevo tu nuca.

-No podría olvidarte nunca aunque quisiera, te dije.

Abrazado a tu cuerpo, en ese instante, hubiese deseado olvidarlo todo, encadenado a tu cintura eternamente. Asida mi alma a tu presencia con el ansia y la desesperación del náufrago al madero salvador.

Pero en ese mismo momento, cuerpo contra cuerpo, alma con alma, supe que no tenía derecho a llevarte conmigo al abismo oscuro y frío de mi locura y mi incertidumbre.

Muy despacio; mis manos primero, mi espíritu después, me fui separando de ti. Con una última mirada intenté grabar tu imagen en mi retina, quieta en medio de la habitación, con tus ojos, siempre tan llenos de vida, cerrados a mi visión.

Con miedo a qué decir y sin saber qué callar abrí la puerta del cuarto sin atreverme a mirar atrás. Entre nosotros, como tantas veces antes, estaba de nuevo ella. O mejor dicho, su fantasmagórica presencia.

Con paso más inseguro que rápido, salí de allí buscando la salida de tu casa y de tu vida. Justificando, como siempre, una nueva huida y un nuevo adiós.

Al pulsar el botón del ascensor recordé el sobre que me entregaste al llegar, y que deliberadamente deposité sobre la cómoda. Un acto reflejo casi me obliga a volver atrás, pero de nuevo el miedo agarrotó mis piernas para impedirme olvidar mis pesadillas.

Obcecadamente me dediqué a mirar el cristal esmerilado de la puerta del ascensor mientras los segundos se transformaban en siglos, y una extraña sensación de vértigo se apoderaba de la boca de mi estómago.

Aun sabiendo que en ese sobre se encontraban probablemente las palabras que indultarían por fin mi atormentada alma, decidí conformarme con la tranquilidad que produce la certidumbre del infierno conocido. Tras una eternidad esperando en ese descansillo vacío, abrí las puertas del ascensor y de mi fuga.

-¡Falco!

Tu voz retumbó en mi interior haciéndome temblar como a un niño en una noche de tormenta.

-¡Falco!

En un último acto desesperado, mi pie derecho se interpuso en el camino de las puertas que se cerraban, mientras mi mirada se quedó fija en tu imagen, desmadejada y nerviosa, que se acercaba a mí con el sobre en la mano.

La luz del descansillo reflejándose brillante a tu espalda te hacía aparecer ante mí con un aura resplandeciente, como salida de un sueño, con los rayos de sol atravesando tu melena suelta. Como la primera vez que te vi. Como mi Dama del Lago surgiendo ante el caballero postrado.

- Toma, lo has olvidado.

Tus palabras me hicieron volver de la ensoñación y te vi ahí, tendiendo hacia mí el sobre cerrado.

Como en  el borde de un precipicio, instantes antes de un último vuelo y el impacto final contra las rocas, las imágenes de una vida vacía vinieron a mis ojos, sabiendo que si no aceptaba tu sobre diría adiós a mi última esperanza de conjurar su fantasma.

Pudo ser una sonrisa, o un amago de sonrisa. Pudieron ser palabras que no surgieron porque sólo hablaron nuestros ojos. Tan solo fue un gesto mientras que las puertas, al cerrarse, te alejaban de mí. El ascensor se deslizaba despacio. En él, en la superficie de sus brillantes paredes, junto a mí, viajaba la última visión que tuve al asomarme a la profundidad de tu mirada.

- Llámame, te dije como despedida, siempre que quieras.

Mi postrera petición de auxilio, porque sabía que no habría llamada. Ambos sabíamos que los fantasmas no se dejan vencer por las llamadas de teléfono, y a los dos la vida nos ha enseñado a paladear un minuto de paraíso en el erial de la existencia cotidiana, sin pensar en nada más.

Y me pregunté durante mucho tiempo, y aún sigo preguntándomelo, por qué en esos momentos se quedan grabados detalles tan nimios. Una eternidad con la vista puesta en un solo mensaje: "Impida que los niños viajen solos".

Quizá no seamos más que niños a los que han sacado de su cuarto de juegos para encerrarnos en una habitación oscura, y que seguimos buscando el camino de vuelta a nuestros caballitos, nuestras casitas y los cuentos de antes de dormir. Sólo niños indefensos a los que nos han llevado de la casa de chocolate y caramelo a la mazmorra del ogro y la bruja.

Y me lo pregunto también ahora mientras, apoyado en una cámara, indiferente a los gritos histéricos del director de turno contra todo y contra todos, mis ojos no pueden separarse de la visión de tu escote, oculto sólo a medias por la bata, mientras te mueves como una reina en medio del plató.

- Qué manía la tuya, - me repito teniendo el cuidado de mantener las mandíbulas bien apretadas- de querer acabar solo y borracho en una barra de bar. Al fin y al cabo no eres más que una de las miles de vidas, de historias, de sueños o de quimeras que van a morir frente al frío acantilado de madera, ladrillo o zinc en cuya cima no ondean gallardetes de reinos perdidos, sino grifos de cerveza y etiquetas multicolores de bebidas. Aunque estandartes o licores vengan a significar lo mismo: imaginarios mundos por descubrir, explorar y recorrer, borrando las miserias y la monotonía que arrastramos cada día, y que llegamos a vislumbrar, por un instante, entre el alcohol que se disuelve en nuestras copas: La llegada a la Isla del Tesoro, al país de Fantasía o a las minas del rey Salomón. Inocentes sueños que la vida va transformando en sueños más húmedos o en psicotrópicas pesadillas.

- ¿Estáis dormidos? ¿Úrsula, terminas ya con el maquillaje o no?

La voz del director me devuelve a la realidad mientras un extraño olor a jazmines me envuelve.

Vuelvo a mirarte a los ojos, a tus profundos ojos. No se si es la luz del plató o mi propia imaginación, pero por un momento puedo ver mi imagen reflejada en tus pupilas, y aunque mi propia mirada ha perdido ya inocencia y pureza, sustituidas por deseo y por miedo, todavía me es posible apreciar un brillo que delata al niño que sigue buscando la lámpara maravillosa y a una niña a quien el príncipe calza por fin con el perdido zapato de cristal.

- ¿Estamos ya? ¿Listos?... ¡Acción!

Mecánicamente aprieto el botón de grabación.

Huele a jazmines... No lo había pensado antes, pero me gustan los jazmines. Me gusta mucho el olor a jazmines. ¿Olerá así cuando los fantasmas desaparecen?

Ese costoso don 1 (la historia de ella)

Ese costoso don 1 (la historia de ella)

Esta es la adaptación de un relato corto de una buena amiga y mejor escritora.

Gracias a su historia surgió esta versión y la réplica vista por el otro protagonista.

 

Sonreíste, y yo traté de hacerlo, pero la sonrisa desapareció mucho antes de llegar a mi boca.

Me ha gustado conocerte, dijiste. Y yo busqué palabras con las que corresponder a las tuyas, pero parecía que todas se hubieran escapado por un agujero negro que, sin saber cómo, había aparecido justo en el centro de mi cabeza. Por eso me encogí ligeramente de hombros e hice un gesto con las manos. Uno de esos gestos indefinidos a los que recurrimos para que hablen por nosotros.

Quizá por mi silencio, o quién sabe por qué, tus dedos volvieron a acariciar mis hombros. Y tuve que hacer un esfuerzo para que mi piel no me traicionara,  y para que mis ojos no te describieran, sobre la superficie del espejo en la que se reflejaban, todos los secreto de mi alma; y para no girarme ciento ochenta grados cuando tus manos resbalaron  por la seda de mi negligé color marfil. Y tuve que luchar para no dejar escapar mis emociones cuando tus labios rozaron mi nuca y mi cuello, y besaron el lóbulo de mi oreja derecha,  y de nuevo mi cuello, y de nuevo  mi nuca.

No podría olvidarte aunque quisiera, dijiste. Y yo, cerrando  fuertemente los ojos, y tratando de hacer eterno aquel instante, atesoré tus palabras en ese rincón solitario que es mi alma, y las incrusté en mi piel.

Y, aún con los ojos cerrados, oí abrirse la puerta de la habitación, un largo silencio y, de nuevo, el sonido que me hizo saber que ya entre nosotros se encontraba ella.

Agité la cabeza obligándome a regresar a la realidad. Qué diferente el calor de tus manos de aquel intenso frío que me produjo sentir sobre mi cuerpo el crepé  de la blusa. ¡Qué  fría era, y qué solitaria estaba!

Sobre la cómoda, cercano a mi collar de plata y jade, continuaba el sobre, que no habías abierto cuando te lo di, y que dejaste sobre ella sin un gesto de menos o de más.

Me había dicho una vez y otra que no te llamaría, que no lo haría nunca, pero aquello era distinto, y corrí  para alcanzarte, al tiempo que con una sola mano abotonaba ojales con los botones que no les correspondían.

Escuché el clic y el sonido metálico de las puertas del ascensor, abriéndose ya.

- ¡Falco!, -te llamé no sé si temblorosa o un poco avergonzada- ¡Falco! 

Con el pie derecho impediste que las puertas se cerraran. Y ya muy cerca de tus ojos, pero a una prudencial distancia de ti, te alargué el sobre.

- Toma, lo has olvidado.

Pudo ser una sonrisa, o un amago de sonrisa. Pudieron ser palabras encadenadas unas a otras. Tan  sólo fue un gesto mientras que las puertas, al cerrarse, te alejaban de mí y de mi vida. El ascensor se deslizaba despacio. En él, en la superficie de sus brillantes paredes, junto a ti, viajaba mi pensamiento.

Llámame, habías dicho como despedida,  siempre que quieras.

Y yo pensé, mientras arrugaba el sobre en mi mano: no, no te llamaré, me importas demasiado.

Y me pregunté durante mucho tiempo, y aún sigo preguntándomelo, por qué en esos momentos se  quedan grabados detalles tan nimios: la calidez del pelo suave y largo de la moqueta del pasillo bajo mis pies descalzos, el crujir de mi falda y su resbalar entre mis rodillas; el aroma a rosas de un ambientador quién sabe si barato o caro.

Me lo pregunto también ahora cuando tus manos, ¡no podrías imaginar cuánto las añoro!, reposan sobre una de las cámaras, la que tú manejas como nadie, que parece que se ha quedado alelada, y el director, girando sobre si mismo, da voces como un poseso, y jura y perjura, y amenaza con sustituir a todos. A ti no, princesa, -me dice acariciando mi mejilla-, como si no le conociera, o sus exabruptos me preocuparan.

Y me lo pregunto ahora, mientras tus ojos, que hoy parecen más oscuros, resbalan una vez y otra por mi  escote que esta maldita bata deja tan a la vista, y tu boca totalmente cerrada me susurra palabras que nunca me dirás, y las manos de Úrsula se afanan en encontrar el milagro que le permita disimular, aún más, las arrugas de mi cara.

Qué manía la tuya, -me digo-, de llegar siempre tarde a todo, princesa. Y me consuelo recordando las palabras del príncipe de los agrestes brezales de Cornualles: "si en plena juventud se supiese todo sobre la armonía y la gracia ya no se llamaría juventud". Y me las repito, una y otra vez, mientras espero a que retorne la calma, y a que se escuchen las palabras mágicas que poniendo en acción las cámaras me regalen el costoso don del olvido.

El suelo es áspero. Y está  frío. Las manos de Úrsula también. No, no es a rosas, huele a jazmines. Me gustan los jazmines, me gusta mucho el olor a jazmines.

EL VUELO DEL KAMIKAZE

EL VUELO DEL KAMIKAZE

Era el invierno del 2006. Le conocí una noche en Madrid, en un pequeño y tranquilo bar, con nombre de título de bolero, en la zona de Huertas. Uno de esos locales que por fuera parecen anodinos, pero que una vez dentro te hacen sentirte rodeado de una atmósfera especial. No sé muy bien por qué entré, probablemente porque parecía estar casi vacío, y eso concordaba perfectamente con cómo me sentía aquel día.

Al llegar ni siquiera me fijé en él, sólo le vi después de haber pedido una copa, encender un cigarrillo y dejarme llevar por la tenue luz y la suave música de jazz que daban personalidad al local. Estaba sentado solo en un rincón, escribiendo en una especie de agenda o diario de tapas de papel envejecido, con unos libros, un paquete de tabaco, un cenicero a medio llenar y una copa sobre la mesita baja que tenía delante de él.

No era ni muy alto ni muy bajo, ni guapo ni feo, ni demasiado joven ni demasiado viejo. El típico tío que no llamaría mi atención cuando se entra en un local de moda, pero en el que te terminas fijando si te tomas el tiempo suficiente para volver a mirar al cabo de un rato. Tenía el pelo castaño oscuro, ondulado y no demasiado largo, una nariz que dotaba de personalidad al rostro y una barba incipiente que endurecía en parte sus rasgos. El jersey negro de cuello vuelto y un gesto un tanto sufrido en su cara le otorgaban una apariencia melancólica, entre duro y bohemio.

Pero fueron sus ojos los que me llamaron la atención, o mejor dicho, lo que sus ojos transmitían. En ellos parecía habitar un fulgor especial, pero no de forma fija, sino que ese brillo ascendía y descendía mientras el mensaje que se podía leer en aquella mirada parecía pasar de la ilusión a la tristeza más profunda. No eran unos ojos grandes, ni unos ojos perfectos según el canon estético que impera, pero eran ojos vivos, ojos que han vivido. Como esas joyas antiguas, quizás desfasadas, que no terminan de ajustarse al gusto de hoy pero que están dotadas de un halo especial que te hace fijarte en ellas y atrapan tu imaginación al pensar en la cantidad de historias que habrán protagonizado.

Escribía y fumaba a la vez, completamente absorto y aparentemente ajeno a lo que ocurría a su alrededor. Sólo de vez en cuando levantaba la cabeza y su mirada se perdía a través de las cristaleras del local hacia la calle poco iluminada.

-“O es un poeta, o el típico “culturetas” que juega a filósofo, o uno más con mal de amores.”– Pensé según le miraba.

Pero había algo más en él. Algo que no terminaba de entender en su gesto y que despertaba mi curiosidad. Dentro de ese aire melancólico que le rodeaba se adivinaba algo más profundo, como una fuerza o una determinación desconocida y que me empezaba a intrigar.

-“Eres tonta.” – Me dije.

-“Si te acercas y le preguntas, seguro que te da una explicación de lo más anodina y vulgar sobre lo que hace… eso si no se trata del típico que se dedica a ligar poniendo esa pose interesante.”

Decidí dejar mi imaginación tranquila, encender otro cigarrillo y concentrarme en el tema de Miles Davis que comenzaba a sonar en ese momento.

Se llamaba Falco. Su apellido nunca lo supe, como no supe jamás tantas cosas que debía atesorar en su interior.

Ahora, pasado el tiempo, me sigue pareciendo increíble que se pueda llegar a saber tanto de alguien, y a la vez desconocer los aspectos más básicos y cotidianos de esa persona.

-“Me estoy confesando antes de irme”.- Fue la respuesta que me lanzó, acompañada de una leve sonrisa, a mi pregunta de qué hacía escribiendo tan concentrado.

Reconozco que su frase me desconcertó. No era algo que me esperase.

Cuando finalmente me dejé llevar por mi curiosidad y me acerqué a él con la copa en una mano y el cigarrillo en la otra, estaba preparada para escuchar cualquier otra cosa, menos algo así.

Mi primera intención fue reírme, pero algo me dijo que él estaba hablando en serio y reprimí esa muestra de incredulidad.

-“No, ahora fuera de bromas, ¿qué haces? ¿eres escritor? ¿es una carta para alguien?”- comenté, intentando usar un tono curioso pero algo desenfadado.

Él levantó de nuevo la vista de sus papeles y me miró con esos ojos suyos, ahora con expresión de cansancio y cierta tristeza.

–“¿No has visto nunca a un hombre decir adiós?”- me dijo lentamente.

Aquella respuesta lanzada, mientras seguía con mis ojos pendientes de su mirada, me dejaron sin palabras. Intenté balbucear una disculpa y volver a la barra un tanto avergonzada, pero él, al mismo tiempo que hacía un gesto tranquilizador con la mano, continuó: -“Siéntate si quieres, no estoy escribiendo sobre nada inconfesable”.

Cerró su agenda y apartó los libros para dejarme espacio donde apoyar mi copa.

Me acomodé a su lado mientras intentaba darle una explicación sobre mis actos:

-“Perdona, es que te vi aquí, escribiendo tan concentrado, que me ha llamado la atención. Ahora es raro ver gente hacerlo, y más si es en un sitio como este.”- hice una pequeña pausa y proseguí: -“Tengo un defecto, y es que soy muy curiosa, si algo me intriga, me invade la necesidad de saber por qué sucede.”-

Él me escuchaba asintiendo, mientras su mano izquierda jugaba con una alianza dorada que llevaba en el dedo anular de la mano derecha.

-“¿Estás casado?”- dije sin pensar.

-“Si… estoy casado… o eso quiero creer”- respondió él en tono triste, mientras bajaba los ojos y se miraba el anillo.

-“¿Problemas sentimentales? Bienvenido al club.”- comenté, intentando utilizar un tono distendido. –“Por cierto, mi nombre es Ariadna.”- le extendí mi mano en señal de saludo, quizás por preservar un poco su intimidad, y la mía, en vez de intentar el par de besos tan habitual. Él la tomó entre las suyas, y mirándome a los ojos me dijo: -“Un placer conocerte, Ariadna… un hermoso nombre mitológico, aunque su historia de desamor con Teseo no sea tan bella”.

-“Bueno, estas cosas pasan, lo importante es poder decir al final que fue bonito mientras duró.”- lo dije con una media sonrisa e intentando mantener cierto aire desenfadado.

-“El recuerdo de lo que fue bello y fue bueno.” Me respondió, mientras tomaba un nuevo un cigarrillo del paquete encima de la mesa.

-“¿Eso es de una canción de Serrat, verdad?”-le contesté.

-“Si…”- me dijo con un gesto que luchaba por parecer sonrisa. – “Lucía.”-

En ese momento dudé si prolongar más la conversación. Parecía evidente que no era un tipo que intentaría ligar conmigo, lo cual agradecí profundamente, pero no estaba muy segura hacia dónde podría seguir una charla como esa. Pero algo dentro de mí deseaba saber más de él, conocer el por qué de ese brillo en sus ojos y, aún más, de aquello que se ocultaba más profundamente tras ellos.

Mi parte más racional me avisaba que tal vez no me gustaría lo que a lo mejor descubría, pero mi curiosidad se había desatado desde que había visto aquella dichosa mirada suya.

Él también pareció dudar de seguir la conversación, como un tanto reticente a abandonar su improvisado aislamiento en aquel rincón del local. Finalmente, con un ligero suspiro, volvió a observarme unos instantes hasta que se decidió a seguir hablando: -“Este es un sitio tranquilo, y la música es buena, uno puede estar concentrado aquí… estar solo sin estarlo.”- comentó, a modo de explicación.

-“Y fue donde hablamos la primera vez…”- continuó con un susurro y mirando de nuevo su alianza.

-“¿La quieres mucho?”- Me sorprendí a mi misma haciendo semejante pregunta. Él también pareció quedar impresionado con mis palabras, y con un ligero respingo subió de nuevo su vista y volvió a mirarme directamente. –“¿Y cómo no hacerlo si ella es el amor de mi vida, mi amor verdadero?”-. Lo dijo con una seriedad y una rotundidad que de nuevo reprimieron un primer impulso por mi parte de reírme. Y sus ojos. Mientras pronunciaba aquellas palabras pude ver en su mirada ese amor del que me hablaba, lo real que era para él, y la profundidad de ese sentimiento. Sentí vértigo.

-“¿Cómo estás tan seguro de que es así?, ¿Cómo puedes saber que ella es tu amor verdadero?, ¿Que no es una relación como otras que, supongo, habrás tenido?”- Conseguí cuestionarle a duras penas, mientras me recuperaba de la impresión que me había causado lo que vi en aquellos ojos.

De manera muy tranquila, las palabras empezaron a brotar de su interior al mismo tiempo que el fulgor volvía a sus pupilas: -“¿Has sentido alguna vez nacer en ti la sensación de la perfección?, ¿de encontrar a la persona que te hace sentirte pleno después de haber vivido mutilado, de ver florecer tu lado más sublime, tener la sensación de compartirlo todo junto a aquella a la que tu alma ha buscado desde el principio de los tiempos, la que es capaz de que des lo mejor de ti mismo?, ¿de sentir que, por fin, junto a esa persona, la existencia alcanza su verdadero sentido?, ¿sabes lo que es la plenitud de pasar del  “yo” al “nosotros”?, ¿la plenitud de la renuncia y de la entrega, de ser íntimamente consciente de desear la felicidad de la otra persona sin exigir nada a cambio, ni siquiera la felicidad propia? ¿la plenitud de dar por el mero hecho de haberme encontrado a mí mismo?, ¿sabes lo que es, por fin, saber que has alcanzado a sentir lo que es el AMOR, por encima del espacio, del tiempo o de la propia materia?”.- Me estremecí. No, no era la mirada de un loco, ni siquiera la de alguien alterado o en exceso vehemente. Era la mirada de alguien de verdad enamorado, de alguien que, mientras habla, está viendo la imagen de su ser amado con los ojos bien abiertos.

Me recuperé un poco a tiempo de comprobar que él me miraba como esperando alguna respuesta por mi parte. Yo podía entender en cierta medida lo que me acababa de decir, pero a mis 35 años jamás había llegado a sentir algo así. Incapaz de argumentar algo y, lo reconozco ahora, con una punzada de envidia, decidí contraatacar: -“¿Y si todo eso es así, por qué estás aquí solo?”- A su rostro volvió el gesto triste mientras me contestaba: -“Mi amor, por grande que sea, no deja de ser humano, y por lo tanto imperfecto. Muchas veces, el más elevado sentimiento no llega a la persona amada porque no sabemos expresarlo, de forma que toda la calidez, la paz, la pasión y la ternura que queremos transmitir llega diluida… y el amado, al no sentir en plenitud nuestra respuesta, languidece, cae, se levanta, y de nuevo busca a su alrededor…”- Al terminar sus palabras, bajó la mirada y se movió para encender un nuevo cigarrillo.

-“¿Entonces?, ¿os habéis separado?”- pregunté con una mezcla de vergüenza y tristeza.

-“Nos hemos dado un tiempo”- me dijo sin levantar la vista mientras volvía a jugar con la alianza de su dedo anular.

-“¿Para saber lo que quiere?”

-“Para saber a quién quiere.”

Me quedé helada… de nuevo no me esperaba algo así. Hasta ese momento había pensado que estaba ante alguien que pasaba un mal momento con su pareja. Uno de esos momentos de duda en el que los miedos, las obligaciones, la rutina y la convivencia diaria nos hacen plantearnos la vida, y un temor irracional sale a flote, nos confunde, incapacitándonos para avanzar en nuestro camino vital y en nuestros afectos.

-“Eso quiere decir que… ¿hay otra persona?”

-“La hay”- contestó sin levantar la vista. -“Alguien con quien ha sentido la alegría, el cariño, la admiración y el deseo que yo no he sabido transmitir”- continuó.

No acerté qué responder… me pude imaginar la situación en la que se encontraba, pero me sentía incapaz de dar una palabra de ánimo o de hacer el típico comentario para quitar hierro al asunto. Me di cuenta que dijese lo que dijese, sonaría a palabra hueca, y decidí respetar su dolor con mi silencio.

Él se levanto de pronto, aplastando a la vez el cigarrillo en el cenicero, y comenzó a recoger sus cosas.

-“Creo que por esta noche ya has escuchado bastantes penas… lamento no haber podido regalarte una conversación más animada.”- dijo mientras se ponía su cazadora y recuperaba de la mesa su cuaderno y sus libros.

-“Ha sido un placer hablar contigo, Ariadna, aunque temo haberte aburrido con mis cosas.”-

-“Para mi también ha sido un placer, Falco.”- dije, a la vez que estrechaba la mano que me ofrecía en señal de despedida.

-“Ánimo y suerte.”- añadí, mientras él ya salía del local.

Me quedé sentada, mirando la puerta por la que acababa de marcharse, mientras mi cabeza intentaba asimilar todo lo que había sucedido desde que se me había ocurrido entrar en aquel bar.

Sentí pena por él, por su dolor desgarrador, por ese amor tan grande que le desangraba. Y sentí pena por mí, por mis miedos, por mi manera de escapar siempre, por mi soledad, por mi incapacidad para vivir un sentimiento como el suyo. Y sentí pena por todos, por una sociedad en la que hemos perdido la capacidad de dejar aflorar nuestro yo más íntimo, la capacidad de entregarnos, la capacidad de mirar las cosas con ojos de niño, con inocencia, con ilusión… Y también tuve envidia de su amor. Y de ella. Por un momento tuve envidia de ella.

No dormí bien. Últimamente no lo hacía, pero aquella noche no pude desprenderme de la imagen de aquellos ojos que pasaban de reflejar la mayor de las ilusiones a transmitir una infinita pena. El día me pasó como en una nube, incapaz de concentrarme en nada, como esperando algo. Al caer la noche, los pasos me llevaron, no sé muy bien cómo, de nuevo a la puerta de aquel bar. Llovía, pero encendí un cigarrillo sin atreverme a entrar, dejando que el agua cayese sobre mi pelo, empapándolo. ¿Qué hacía?, ¿Qué esperaba encontrar allí?, ¿Saciar mi curiosidad sobre su historia o algo más?, ¿quería zambullirme en la profundidad de aquellos ojos y descubrir lo que ocultaban en su fondo?, ¿quería saber, tal vez, después de 35 años y tantas historias fallidas, lo que significaba AMAR?.

Tiré la colilla al suelo, la pisé con mi bota haciendo girar la suela una y otra vez y, resuelta, entré en el local. Nada más cruzar la puerta respiré hondo y miré a mi alrededor: La misma sensación del día anterior, La misma atmósfera, la misma luz tenue, el mismo jazz… y el mismo rincón donde, de nuevo, estaba él.

En aquella ocasión el “hola Falco” y el “hola Ariadna” surgieron de forma natural, como si encontrarnos allí formase parte de la rutina habitual de nuestras vidas. De nuevo el amistoso apretón de manos y de nuevo su invitación a sentarme.

Aquella noche descubrí más de su historia. Cómo se conocieron, la familiaridad que sintieron al hablar, la confianza, la calidez, la facilidad, la complicidad… los sentimientos que ambos sintieron renacer, las sensaciones nuevas que experimentaban cada día que se veían. El primer beso, “su nochevieja”, la primera vez que hicieron el amor, las lágrimas de alegría, la isla de Lanzarote, la sensación de haber encontrado lo siempre anhelado…

Y a través de aquellos ojos y de aquellas palabras me fui adentrando en su mundo mágico, acompañándole en aquel viaje entre los recuerdos, que brotaban de él con calidez, con ternura y con cierta melancolía, pero con la convicción de tratarse de algo real, de algo todavía vivo y presente, no de imágenes del pasado.

Compartí con él la ilusión de cuando decidieron vivir juntos, de “descubrir” su casa en una tranquila zona de Madrid, de cómo hicieron el amor nada más firmar el contrato. La compra de muebles, los bricolajes, los viajes, los sueños compartidos a ritmo de una canción de Serrat.

Y también fui descubriéndola a ella, a su “pajarillo”, como él la llamaba casi con lágrimas en los ojos. Su pasado, su familia, sus amigos, su forma de ser, su fuerza, sus miedos, sus dolores, su búsqueda permanente.

Aquella noche, a través de aquellos ojos y de aquellas palabras, entendí un poco más el camino del amor, de lo que significa sentir que la vida es aridez, y piedras, y vacío. Que el sendero agota, desespera, mina, nos recuerda a cada paso la soledad del caminante. Y entendí lo que significa encontrar, en medio de ese desierto de sentimientos, una flor, una rosa roja, tu propia rosa. Esa rosa que es más bella por estar bañada por el rocío de la mañana y contrasta con el secarral que la rodea. Como el amor, que resulta más hermoso y más limpio cuando está humedecido por las lágrimas.

De nuevo fue él quien me hizo regresar de esa especie de trance hipnótico en el que me encontraba:

-“Tengo la sensación de estar aburriéndote con mis cosas, no tengo arreglo, lo siento”- me dijo con una leve sonrisa de disculpa.

-“Al contrario Falco, me encanta que estés compartiendo conmigo algo tan personal.”- contesté acercando mis manos para tocar las suyas.

Él se desprendió del contacto, encendiendo un nuevo cigarrillo. Las volutas de humo rodearon su rostro mientras me miraba.

-“Gracias.”- dijo con voz suave.

Para romper el impasse me fijé en su cuaderno y le pregunté: -“¿Y eso que escribes que son?, ¿poemas?, ¿cartas?”-

-“De todo un poco”- me contestó. –“Hace años, en una época en la que estaba solo, durante las vacaciones en las que me marchaba a bucear, aprovechaba las noches junto al mar para escribir en un cuaderno, al que titulé  “el diario del peregrino”. En él reflejaba mis impresiones, mis ideas, mis miedos y mis miserias. Una manera de hacer salir a la superficie todo aquello que guardamos oculto en nuestro interior y que nos lastra.”- hizo una pequeña pausa para volver a mirarme fijamente.

-“Este cuaderno es algo parecido, aunque ahora lo llame “el diario del kamikaze.”

-“¿Por qué kamikaze?, ¿esos no eran unos japoneses fanáticos que se inmolaban estrellando sus aviones?”- respondí sorprendida.

-“Era gente normal, como tu y como yo, con una causa para vivir y una causa para pelear. Y lo hacían incluso frente a los acontecimientos en su contra. La única cuestión es que se rebelaban contra la sensación de impotencia, de verse arrastrados, se rebelaban contra la humillación y lo denigrante de verse rendidos y sin respeto. Finalmente, lo que distingue a un kamikaze de otra persona, es que se reserva el derecho de decidir por sí mismo dónde y cómo libra su último combate. De optar porque el punto final no lo pongan otros, sino que lo pone uno mismo.”-

Estaba como agarrotada, mirándole fijamente a los ojos. Unos ojos que ahora mostraban determinación y entereza, pero no dureza. Al contrario, no dejaban de transmitirme cierta dulzura.

-“Yo no se rendirme, no puedo… no quiero. Pelearé por mi amor con todas mis fuerzas, aunque nadie me lo pida, hasta dejar mi último átomo de energía. Después, pase lo que pase, al menos sabré que lo di todo por quien amaba, y que mi pelea fue digna del amor que siento por ella.”- terminó de hablar e hizo ademán de recostarse en el asiento, como cansado tras liberarse de una tensión.

-“Creo que de nuevo te estoy abrumando con mis historias.”- dijo, más relajado, con una sonrisa.

-“Que va… sólo es… que no dejas de sorprenderme.”- estaba algo afectada por lo que me acababa de contar.

-“Te voy a aburrir, y acabaras escapando de aquí, como me suele terminar pasando con todas las mujeres.”- comentó con una mueca que pretendía resultar irónica, pero que evidentemente denotaba sufrimiento.

Se puso de pie de pronto, sin darme tiempo a reaccionar, y con la misma meticulosidad del día anterior, comenzó a recoger sus cosas.

-“No me voy a arriesgar a que pase, así que creo que es mejor que te deje terminar tu copa tranquilamente.”- añadió mientras guardaba el tabaco en su cazadora y me dedicaba una sonrisa.

-“Un placer de nuevo, Ariadna… y gracias por tu paciencia para escucharme.”- su mano de nuevo se acercó a mí, a modo de despedida.

-“Es un privilegio poder hacerlo, Falco”- contesté mientras nuestros dedos se unían y mis ojos miraban los suyos.

Encendí un nuevo cigarrillo mientras él salía del bar y me dedicaba un gesto de saludo antes de perderse en la oscura y lluviosa noche. La vidriera mojada del local y la tenue luz de las farolas, que se reflejaba en el agua, daban un toque irreal a la imagen del exterior. En mi interior sentía esa misma sensación de irrealidad.

Sus historias, sus vivencias, su amor y su dolor, todo ello se mezclaba con mis propias experiencias, mis sueños, con mis propios miedos y con mis propios deseos.

Quería saber más, necesitaba saber más. Había llegado demasiado lejos, había vislumbrado imágenes que ya no me permitían dejar que aquel extraño encuentro terminara así.

Aquella noche mis sueños se llenaron de imágenes de felicidad, de ilusiones compartidas en los que él y ella eran protagonistas, para dejar de serlo al instante mientras sus rostros se transformaban en el mío y en el de mis relaciones anteriores. Pero irremediablemente todo aquel baile onírico terminaba siempre en la instantánea de sus ojos, de su mirada, de su cara encuadrada por una cinta de seda blanca con un círculo rojo en su centro, que ceñía su frente y sus sienes.

En aquellos días, mi visita a aquel bar se convirtió en algo cotidiano y familiar, como el zumo de por la mañana, el último cigarrillo antes de apagar la luz de mi mesita de noche o la soledad de mi cama. Una rutina que me aliviaba de mi monotonía diaria: los atascos, mi trabajo, mis compañeros, mis comidas rápidas, mi agenda llena, mi contestador vacío… Cada vez con la misma duda antes de entrar y cada vez con la agradable sorpresa de verle a él, sentado en su sitio de siempre, con su cuaderno, sus libros y su sempiterno paquete de “Marlboro” a medio consumir. Y ese mismo aire melancólico. Y esa misma mirada. Esos mismos ojos. Sus ojos.

Durante cada una de las veladas que siguieron continuó mi particular viaje a Ítaca de la mano de sus historias. Fui participe de la organización de su boda, de las ilusiones y proyectos que fueron construyendo día a día, de los momentos tensos, de los momentos de apoyo mutuo, de comprensión y de intimidad más profunda. De mohines enfurruñados, de risas, de caricias, de besos. Estuve con ellos, bañada por el sol, la tarde de junio en que se prometieron, con las manos entrelazadas y un brillo mágico en los ojos, compartir sus vidas eternamente. Bailé junto a ellos la danza del amor, viajé al corazón de África transportada por sus ilusiones, me embelesé como él fotografiando el cuerpo desnudo de ella, soñé con los niños que soñaron tener, hice cuentas para comprar su casita en la playa, su refugio, junto al mar que tanto amaban, lloré de amor por ella con él… Y también vi venir los negros nubarrones, sus problemas en el trabajo, la incertidumbre que empezó a invadir la vida de ella, los silencios de él por no agobiar, la pequeña grieta que presagiaba la fractura.

Y compartí con él la vigilia de la noche en que ella no volvió a casa hasta el amanecer, y su intento de cambio, y la sensación de cómo la tierra se desliza bajo los pies, y la proximidad del abismo… y la caída al vacío.

Lloré la ausencia de ella, compartí con él la desesperación, los fantasmas, las noches eternas, la cama fría… las heridas de los recuerdos, las heridas de los hechos, las medias verdades, las mentiras, la horrorosa certidumbre de la presencia de otro. Me mantuve a su lado mientras sus sentimientos se plasmaban en versos y cartas, mientras inflaba globos de colores con los que alegrarla o elegía flores con las que regalarla. Sentí como mi corazón se partía y mi alma lloraba cuando él supo que su amor anhelaba otro amor, otras manos y otros besos. Me esforcé con él en demostrar lo mejor de si mismo, en expresar todo aquel caudal de amor que bullía en su interior. Intenté ser fuerte mientras él lo era, recé con él pidiendo fe para seguir creyendo en el amor, esperanza para seguir peleando y consuelo para ambos. Y finalmente le acompañé la mañana en que decidió alejarse para darle a ella su espacio. Para dejar volar a su “pajarillo” sin ataduras. Para entregarle su último regalo de amor: su propia soledad.

En otras circunstancias habría llorado. No sólo por él. No sólo por ella. Hubiese llorado también por mí. Por haber tenido la oportunidad de haber sentido, tan siquiera una vez, que alguien me amaba como amaba este hombre que me había abierto su corazón de aquella manera y me miraba con aquellos ojos.

Pero no sólo me adentré en aquella relación, mi viaje también me llevó a lo más íntimo de su alma, a sus anhelos personales, a sus sueños, a conocer su pasado, sus derrotas, sus armaduras y sus miedos. A escalar con él su acantilado, a mirar las puestas de sol, a subir a su barco y poner proa mar adentro, y a abandonarnos junto a las olas en la playa solitaria de una isla perdida.

Sus ojos me hablaron de egoísmos, de orgullos, de huidas, de perezas, de silencios y de ausencias. Pero también de nobleza, de amistad, de fuerza, de valores y de honor. Me transportaron a momentos de victoria y de derrota, de soledad y compañía, de amor y de olvido. Y finalmente me dejaron frente a la imagen de un cuadro que representaba un árido camino y una rosa, roja y viva, en su centro.

-“Ese camino es mi vida, y esa rosa es ella”- me dijo con calma mientras parecía mirar al infinito.

Sus palabras me hicieron volver al mundo real, a aquel bar de Huertas, y al rincón que ahora me era tan familiar.

Las emociones, las sensaciones y los sentimientos que ahora bullían en mi interior, removidos por aquella especie de rito iniciático que había vivido con él desde que le conocí, apenas me permitían hablar.

-“¿Y ahora qué?… ¿hay algo que puedas hacer o decir para recuperarla?”- conseguí preguntar.

-“Todo lo que pude hacer o decir ya tuvo su momento… si ella ya no lo sabe, ahora no tiene sentido. Es ella la que debe decidir, y yo sólo puedo esperar y confiar.”- sus palabras brotaron de su boca con tristeza, pero no con resignación.

-“Si he llegado hasta aquí no voy a rendirme ahora, debo tener fe y confiar en el amor.”- lo dijo mientras volvía a jugar, por enésima vez, con su anillo de boda.

-“¿Y después, y si a pesar de todo ella te deja, dónde irás, qué harás?”- la pregunta me surgió de sopetón, con cierta vehemencia, como para hacerle ver la inutilidad de empecinarse en una batalla imposible de ganar.

-“¿Después?. Esta pelea la emprendí a todo o nada… si recupero su amor recupero aquello que me da la vida… si pierdo… en el último instante, me quedará el consuelo de haber sabido lo que es amar”.- aquellas palabras las pronunció sin rabia, con madurada determinación, con una tranquilidad que daba miedo.

–“¿Dónde podría huir?” – prosiguió – “Si ella llena mi mundo, no puedo huir más que en ella.”

-“¿Entonces?”- pregunte casi sin aliento, aunque ya creía saber la respuesta.

-“Entonces yo tomaré la última decisión, aquella que nadie me puede robar… y emprenderé mi último vuelo”.- me habló mirándome directamente, y volví a perderme en aquellos ojos, a cegarme con su brillo, un brillo que se transformó en la imagen de un solitario avión, volando sobre el mar en dirección a una puesta de sol.

Bajé los ojos hacia el suelo, sin poderme mover, sintiendo que una tensión interior me agarrotaba, pero a pesar de esa sensación de parálisis que casi nublaba mis sentidos, aún pude oír sus palabras, muy suaves y delicadas, casi susurradas: -“Adiós Ariadna, ha sido un placer, como siempre… y recuerda una cosa… la mitología cuenta que, pese al dolor de ser abandonada por Teseo, al final Ariadna recibió el regalo de ser amada por el mismo dios Baco. Haz como ella… confía en que a ti también te espera tu dios.”-

Por primera vez desde que le conocí, sentí sus labios, delicadamente, besar mi rostro, pero no me atreví a mirar, ni pude mover un músculo. Y sólo escuché ya cómo la puerta del local se abría primero y luego se cerraba.

Aquella noche lloré. Derramé lágrimas de tristeza y de alegría. Mi alma abrió las compuertas que mantenían mis sentimientos embalsados, y estos se derramaron con fuerza, después de tanto tiempo contenidos. Llore por mí, por mi vida, por lo que había hecho y lo que dejé de hacer. Lloré por el amor, por el miedo, por la soledad. Llore por lo divino y por lo humano. Lloré por la hermosura de una puesta de sol y por el horror de una ciudad deshumanizada. Lloré por los que son conscientes y por los que no quieren ver nada. Lloré por él, por ella, por todos aquellos que nos sentimos perdidos en el camino. Y lloré por un mundo que no nos deja llorar.

No era ni muy alto ni muy bajo, ni guapo ni feo, ni demasiado joven ni demasiado viejo. El típico tío que no llamaría mi atención cuando se entra en un local de moda, pero en el que te terminas fijando si te tomas el tiempo suficiente para volver a mirar al cabo de un rato. Tenía el pelo castaño oscuro, ondulado y no demasiado largo, una nariz que dotaba de personalidad al rostro y una barba incipiente que endurecía en parte sus rasgos. El jersey negro de cuello vuelto y un gesto un tanto sufrido en su cara le otorgaban una apariencia melancólica, entre duro y bohemio. Pero fueron sus ojos los que me llamaron la atención, o mejor dicho. Lo que sus ojos transmitían.

Él amó con esos ojos. Amar con los ojos cerrados es amar ciegamente. Amar con los ojos abiertos tal vez sea amar con locura: es aceptarlo todo, las virtudes y los defectos, lo bueno y lo malo, apasionadamente. El amó como un loco.

Nunca volví a verle. Regresé al bar varios días más, pero su rincón, que ya era nuestro rincón, permanecía vacío.

Jamás supe cómo terminó su relación, si ahora será feliz, si ella volvió a ser el centro de su vida, y aquel tiempo que compartimos no es para él más que una parte de un mal sueño para olvidar. O finalmente tomó su decisión, y en plena derrota optó por el último gesto de orgullo, y emprendió aquel solitario vuelo.

La vida se complace en jugar con nosotros como si fuésemos muñecos, y algunas veces nuestra esperanza se ve premiada, pero otras muchas se ríe con nuestro fracaso. No sé cómo resultaría aquella tirada de dados para él. Sólo sé que, pese al tiempo que ha pasado, yo no he conseguido olvidarle. Y mientras espero la llegada de mi dios, algunas noches, vuelvo a ver aquellos ojos, y sueño de nuevo con el vuelo de mi kamikaze.

¿Publicidad convencional vs Publicidad on line o Everywhere Marketing?

¿Publicidad convencional vs Publicidad on line o Everywhere Marketing?

Mucho se ha hablado de las virtudes y los defectos de la publicidad on line y la publicidad convencional.

Lo cierto, es que estos últimos años ha estado lleno de malas noticias para el sector publicitario de medios convencionales: la inversión publicitaria en televisión, radio y medios gráficos analógicos ha ido cayendo de un 8 a un 15% desde 2008.

Paralelamente, los medios no convencionales, o BTL, han seguido captando cada vez mayor inversión por parte de los anunciantes, que ven en ellos una herramienta bidireccional, medible y con un claro ROI.

Contrarrestando esto, encontramos que la publicidad on line ha crecido en España de un 13 a un 15% anualmente.

¿Acaso está llegando el fin de la publicidad convencional?

Categóricamente no, ya que mientras exista televisión y televidentes, radio y oyentes, periódicos y revistas y lectores, seguirá existiendo la publicidad convencional.

Entonces, ¿cómo sería la campaña publicitaria ideal?

Obviamente, depende de la empresa, sus productos, sus servicios, sus clientes y sus objetivos, ya que un buen mix de medios tiene en cuenta todos estos factores para llegar a su público con el mayor éxito posible.

Por ejemplo, si yo vendo paquetes de vacaciones para jubilados, por el tipo de público al que me dirijo, no me será rentable realizar una gran campaña on line, mientras que la opción de publicidad convencional, patrocinio, publicity y otras acciones de marketing serán las más adecuadas para llegar a ese target en concreto.

Sin embargo, y teniendo en cuenta la generación de nativos digitales que viene en camino, cada vez más, el marketing y la publicidad digital, ya sea a través de publicidad propiamente dicha o de presencia y gestión de contenidos en las redes sociales, tendrán una mayor relevancia en la planeación publicitaria.

Ante esta situación se impone en modelo de “everywhere marketing”, es decir, una concepción estratégica de la comunicación –que incluye tanto publicidad convencional, BTL, on line, mobile, etc,- que defina el mensaje a transmitir y los medios adecuados para llegar a nuestro target, y que adapte la creatividad a las características más señaladas efectivas de cada uno de los soportes establecidos, sin por ello perder en ningún momento el concepto primigenio.

De esta manera creamos una idea a transmitir, elegimos las herramientas adecuadas y logramos hacer llegar el mensaje en cualquier lugar y mediante cualquier medio al alcance de nuestro target.

Por eso, es muy importante tener siempre presente los objetivos de la empresa y el target primario al que se dirige para crear una campaña de comunicación que sea capaz de generar la mejor combinación de medios y estilos publicitarios y así asegure el éxito de la acción.

PUENTES, VIADUCTOS Y CAMINOS A NINGUNA PARTE

PUENTES, VIADUCTOS Y CAMINOS A NINGUNA PARTE

Un año más y justo en un momento que la crisis económica, el paro y la desconfianza de los mercados nos agitan con la fuerza de un huracán que amenza con arrastrarnos -mientras nuestros políticos se desgañitan en todos los foros intentado convencer a propios y extraños de nuestra seriedad como país- se produce uno de esos anacronismos que tan poco bien hacen a la imagen de España. Me refiero a nuestros afamados "puentes" vacacionales, y en el caso que nos ocupa, este disparate festivo que nos aparece en vísperas de Navidad y que supone la celebración en días alternos de nuestra Constitución y de la Inmaculada.

Este año el calendario ha situado estas celebraciones un martes y un jueves, con lo que, de oca a oca y tiro por que me toca, los previsores trabajadores que guardan algún día libre, los funcionarios con sus utilísimos "moscosos" o cualquier hijo de vecino medianamente avispado ha conseguido encadenar, en el mejor de los casos, nueve jornadas seguidas de asueto laboral.

El problema no es de quien ha podido tomarse esos días de descanso. El problema está en un gobierno, una clase política y unos dirigentes sociales que no han puesto coto a semejante disparate productivo.

Cuando se dice que uno de los problemas estructurales de la economía española es su baja tasa de productividad, mantener este tipo de calendarios festivos supone unas pérdidas económicas de una cuantía importantísima, y reducen nuestra imagen de seriedad en el exterior y nuestra credibilidad. Pero hasta la fecha no se han tomado medidas para racionalizar las fechas y ponernos en paridad con nuestro entorno. No se trata de reducir derechos entre los trabajadores, pero si de compatibilizar estos derechos con una lógica distribución de las jornadas no laborables, trasladando las fiestas a lunes o viernes, de manera que no nos dediquemos a "construir" puentes que no nos llevarán a ninguna parte.

Sabiendo que en las últimas encuestas realizadas más del 70% de los ciudadanos apoyaría esta reforma del calendario laboral, se entiende todavía menos la desidia de nuestros dirigentes a la hora de llegar a un acuerdo e incluirlo en nuestra legislación. Así mismo, es un disparate esgrimir como razonamiento contrario a la necesidad de esta reforma los intereses del sector turístico, pues la demostración palpable de esta falacia se observa en los resultados de ocupación hotelera prevista durante esta semana, que no se espera sea mayor del 60%. Al contrario, la implantación de medidas que racionalicen las festividades llevaría consigo la homogeneización de calendarios, la posibilidad de organizar las posibles salidas con más tiempo y la oferta de paquetes especiales por parte de agencias de viajes y hosteleros susceptibles de ser adquiridas por mayor número de personas.

Como país, ganaríamos en competitividad y en credibilidad de cara al exterior, como trabajadores se podría disfrutar de manera ordenada de los días de descanso, empresarialmente se organizarían mejor las taréas y nuestro sector turístico podría realizar previsiones de venta de una manera más efectiva y con una oferta más acorde a las necesidades.

Vivimos en un mundo globalizado, y todo aquello que nos acerque a nuestro entorno, a la larga nos hace mas fuertes y mejores. Y este tipo de medidas son necesarias para garantizar una estructura que nos permita crecer, hacer frente a los momentos de recesión con mayor preparación, mejorar nuestra imagen y aumentar la confianza en nuestro sistema y promover un mejor futuro para los ciudadanos, eliminado del camino vías que, sin lugar a dudas, sólo llevan a callejones sin salida.

Promocionando Eventos con apoyo de Redes Sociales

Promocionando Eventos con apoyo de Redes Sociales

La oferta de eventos, fundamentalmente de eventos profesionales, ha crecido de manera exponencial en los últimos años. Por ese motivo, los organizadores se han visto en la necesidad de reforzar sus mensajes y los medios para informar a sus potenciales asistentes. En este sentido, la utilización de las redes sociales como herramienta informativa de contacto aporta un plus de inmediatez y de diferenciación con la competencia que debe ser aprovechado.

Antes del Evento

#1: En el momento del registro

No es necesario, y de hecho no es conveniente, esperar al día del evento para generar word of mouth (wom) sobre el mismo. Si queremos tener notoriedad y conseguir repercusión debemos aprovechar los puntos previos de interacción con nuestro público asistente como puede ser el momento de la inscripción. Podemos contar para este aspecto con servicios como Eventbrite (punto de venta de entradas para eventos) donde los asistentes comparten información sobre el acto en las distintas redes sociales en el momento en el que se registran. Los beneficios son claros, por cada 45 "me gusta" en facebook se genera una nueva venta (con precio de venta 60$), es decir, cada "like-box" tiene un valor de 1,34$.

#2: Compartiendo detalles sobre el evento

Los incentivos económicos son una técnica válida para motivar que los asistentes compartan detalles sobre el evento que va a tener lugar. Como ejemplo tenemos la próxima reunión sobre Marketing Online que se celebrará en San Diego, California, donde te hacen un descuento de 100$ si compartes información del evento con tus amigos en las redes sociales.

#3: Creación del hashtag compartiendo detalles sobre el evento

En toda la comunicación y publicidad del evento se ha de promocionar de forma conveniente el hashtag asociado al mismo, de manera que se anime al público a usarlo desde un principio y se evite en la medida de lo posible variaciones sobre el hashtag original que dificulte el seguimiento de la conversación.

#4: Personalizar el evento en función del feedback de tus clientes

Conocer las expectativas de tu público objetivo acerca del evento que estás preparando supone un input importantísimo para hacer del mismo un éxito.Para lograr esta información podemos hacer uso de algunas herramientas que te permiten generar cuestionarios sencillos como es el caso de TwtPoll que ya está siendo usada por gigantes como la CNN, Microsoft, Time, Nintendo, T-Mobile, Nokia y muchos otros.

Durante el Evento

#5: Creación de un backchannel

El backchannel supone un segundo espacio de proyección donde se muestran en tiempo real las conversaciones de la gente relacionadas con una determinada disertación. Es decir, el backchannel posee la capacidad de transformar la conferencia clásica unidireccional, donde una persona habla y el resto escucha pasivamente, en una conversación viva entre docenas de personas, presentes o no en el evento. El backchannel derriba los muros de los salones de conferencias, añadiendo una nueva dimensión a la experiencia de las presentaciones. Representa uno de los triunfos de la Web 2.0 como herramienta de intercambio y polinización de ideas.

#6: Evento virtual

Si no tenemos suficiente espacio físico para el volumen de demanda de asistentes, o numerosas personas interesadas en el evento no han podido desplazarse al mismo, podemos contar con la opción de vender entradas virtuales. Todo ello acompañado de soluciones de video streaming ofrece una solución muy interesante para las empresas. Las preguntas de los asistentes virtuales pueden ser expuestas y respondidas gracias a la creación de un backchannel que permita su participación activa.

Así mismo, podemos incluir la visita virtual al área expositiva, con acceso a los stands virtuales  y su información correspondiente.

#7: Compartiendo Imágenes

Involucrar a los propios asistentes en la creación del material audiovisual del evento, a través de un mínimo incentivo como puede ser un concurso a "la foto más divertida", es una manera más de reforzar la satisfacción de los asistentes al evento. La creación de una cuenta oficial en Flickr nos sirve como plataforma para hacer llegar el reportaje gráfico del evento a todos aquellos que estén interesados, facilitando además la compartición de las instantáneas de los asistentes en las redes sociales, lo que además supone la prolongación en el tiempo del propio evento y una manera de reforzar su imagen.

 Después del Evento

#8: Dar acceso a las presentaciones y vídeos de la jornada

La propia web de la empresa se convierte en el principal lugar de acceso a toda la información recopilada del acto. Dicha web comunicada con los canales Youtube, Slideshare y Flickr proporciona todo el contenido audiovisual necesario para recordar los aspectos más relevantes de la sesión, generando además tráfico web adicional a la empresa.

 Conclusión

Las redes sociales deben ser vistas como una manera revolucionaria no sólo de informar sobre un evento y facilitar la inscripción en el mismo,  suponen una nueva manera de plantear el propio evento rompiendo las barreras del lugar de celebración, de su capacidad e incluso de la imposibilidad física de asistir a todas las actividades del evento.

El resultado de su uso deriva en una mayor satisfacción para los asistentes, una importante diferenciación con respecto a la competencia, una mejora en nuestra imagen de marca y, por supuesto, una mayor rentabilidad para este tipo de actos.

¿Twitter vs. Facebook o Twitter & Facebook?

¿Twitter vs. Facebook o Twitter & Facebook?

El 14 de noviembre Twitter añadió una nueva pestaña: “Actividad”, ante el descontento de los usuarios la quitó al día siguiente pero anunció que sería temporal, así fue y la semana pasada la volvimos a tener arriba de nuestro Timeline en el lugar donde estaba “Retweets”.

A pesar de la diferencia tan grande entre ambas redes -y algunas veces precisamente por ella-  se observa cómo compiten Facebook y Twitter cuando comienzan a parecerse y cuando los usuarios hablan de preferir un tipo de interacción a otra, la que todo lo sabe de sus contactos y todo lo puede mostrar a ellos y la que permite una interacción y actualización rápida y discreta dirigida sólo a quienes están interesados en seguirla.

Competencia:

Tras los últimos cambios que han hecho en ambas redes, se ha hablado de la ‘Twitterización’ de Facebook  hace unos pocos meses y la semana pasada leíamos sobre ‘facebookización’ de Twitter. Facebook comenzó a parecerse al pajarillo cuando incluyó filtros (listas), stream (Timeline), highlights (Trending Topics) y quitó la restricción de los 5000 amigos máximo y añadió el botón de “suscribir” (seguir) de modo que los contenidos públicos se actualicen para todos los seguidores, ya no sólo los amigos.

El gran cambio de Twitter, con el hashtag #PestañaActividad ha sido muy comentado por los usuarios, discutido y reclamado. En la pestaña Retweets podíamos ver qué retuiteaban a quienes seguimos y quién había dado Retweet a alguno de nuestros mensajes. Ahora, además de eso podemos ver los tweets que se han marcado como favoritos, propios y ajenos, los nuevos seguidores que tenemos y a quién han comenzado a seguir nuestros contactos. Como la pestaña lo dice, es la actividad de nuestra red, de lo que muchos usuarios nos quejamos es que antes teníamos noticias sobre lo que directamente se relacionaba con nosotros (retweets, favoritos, seguidores) con este cambio podemos saberlo de otros, algo más propio de Facebook.

Esta división entre quienes prefieren Facebook a Twitter también está marcada estadísticamente, en 2010 un estudio de Digital Surgeons comparaba los más de 500 millones usuarios de Facebook con los 106 millones de Twitter.

¿Realmente hay necesidad de que se copien o en su diferencia radica  la preferencia de los usuarios?

Complemento:

Ante la llegada de Google Plus, de la misma manera que se tratan el libro de caras y el pajaro azul como competencia hay quienes los ven como un complemento con el que compite directamente el desarrollo de la actividad en G+ que en una sola red tiene esas dos formas de relación: la que todo lo comparte y anuncia y la rapidez que da un mensaje corto y etiquetado.

Como siempre todo dependerá también del uso que se les de a ambas redes, así como de si se trata de conectar Twitter con un perfil o con una página de Facebook, pero es posible utilizar aplicaciones que las realimienten y nos den resultados. A continuación, las ventajas y desventajas de sumarlos.

Ventajas:

- Twitter + Facebook: No es necesario entrar a Facebook para actualizar tu estado. Twitter acelera el proceso de compartir para después sentarse con calma en Facebook a responder, hacer comentarios y cualquier tipo de interacción que quieras generar a partir del contenido de esos tweet

-  Facebook + Twitter: en el caso de actualizar desde una página de Facebook tu Timeline de Twitter generas circulación en tu página, una forma de atraer hacia su contenido y conseguir entre tus seguidores de Twitter fans de Facebook. Si se trata de un perfil pasará lo mismo pero ese acceso dependerá de tu nivel de privacidad en Facebook.

Desventajas:

-  Twitter + Facebook: siempre dependerá del contenido pero pensando en que a pesar de los cambios en Facebook el TL de Twitter se mueve más rápido que las actualizaciones de Facebook y en ocasiones puede haber un exceso de publicaciones en Facebook por tu parte, lo que puede cansar a tus amigos, suscriptores o fans en Facebook.

-  Facebook + Twitter: aunque es un mal menor, incluyes un paso más para llegar al contenido que compartes,  ya que cuando actualizas con un link a cualquier contenido externo a tu página y éste aparece en Twitter tendrán primero que pasar por tu perfil o página en Facebook. En este punto también es necesario tener en cuenta el nivel de privacidad seleccionado para esa actividad, ya que si no marcas ese contenido como público y lo mandas en un tweet, aquellos que no sean tus amigos no podrán acceder a él.

Al ser distintas en esencia  es posible verlas como una suma en lugar de una división, sea porque se prefiere una forma de relación online a otra o porque es posible unirlas y crear una doble relación con una sola actuación, de modo que no sea necesario decantarse por alguna sino emplear ambas como complemento dirigidas al mismo lugar.

 

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Caprabo y Unilever unidas por la solidaridad

Caprabo y Unilever unidas por la solidaridad

Caprabo y Unilever se unen por primera vez para poner en marcha una iniciativa solidaria con el objetivo de colaborar en el desarrollo de los proyectos de ayuda a la mujer en situación de pobreza. La iniciativa se llevará a cabo a través de dos organizaciones, el Casal dels Infants y Brac. El acuerdo establece la donación del 5% de las ventas de productos de perfumería y cuidado personal de doce marcas de Unilever que se realicen hasta finales de año en toda la red de supermercados Caprabo. De este modo, el consumidor que adquiera cualquier producto de las marcas Dove, Rexona, Axe, Sunsilk, Pond’s, Timotei, Moussel, Williams expert, S3, Vaselina, Royal Ambrée y Badedas, llevará a cabo una pequeña acción que marcará una gran diferencia real y contribuirá en la mejora de la calidad de vida de esas mujeres y su familia, apoyando en la labor social que realizan ambas organizaciones.

Por una parte, los fondos que se entreguen al Casal dels Infants, entidad de referencia en Cataluña en la lucha contra la pobreza infantil, irán destinados al proyecto Vínculos, que apoya a madres con hijos e hijas de 0 a 3 años que viven en situación de desamparo y exclusión social. En cuanto a BRAC (Comité de Fomento Rural de Bangladesh), la mayor ONG a nivel mundial de ayuda a personas extremadamente pobres, el proyecto social al que irán destinados los fondos recogidos, opera con mujeres cuyas vidas están dominadas por la pobreza extrema, el analfabetismo, las enfermedades y otras desventajas.

Es la primera vez que Caprabo y Unilever unen sus fuerzas en beneficio de dos proyectos solidarios, si bien ambas empresas ya han colaborado con los sectores más necesitados en numerosas ocasiones. Josep Barceló, Director Comercial de Caprabo, ha destacado que: “la capacidad y volumen de Caprabo permiten hacer de altavoz en causas solidarias como la que hemos puesto en marcha con Unilever. En nuestras tiendas, entran cada día más de 300.000 personas y pensamos que podemos contribuir a sensibilizar sobre problemáticas que tenemos muy cerca de nuestros hogares”.

Ana Palencia, directora de comunicación de Unilever España afirma que, “cuando te involucras en un proyecto así te das cuenta que consiguiendo la cifra que nos hemos propuesto podemos ayudar a muchas mujeres que sobreviven con menos de un euro al día. Una gran experiencia que nos ha enseñado mucho y nos ha dejado comprobar in situ la situación de esas familias y como poder ayudarlas”.

ScrOOn lanza la Social Media Console

ScrOOn lanza la Social Media Console

ScrOOn, compañía especializada en marketing social, ha presentado la Social Media Console, una interfaz web de social CMS que permite gestionar la presencia de la marca en las redes sociales como Facebook, YouTube y Twitter a nivel local e internacional.

Diseñada para facilitar el trabajo diario de los community manager, la Social Media Console combina todas las herramientas necesarias para:


- animar las comunidades de las marcas en Facebook, YouTube, Twitter
- organizar los equipos de community management de cada comunidad y determinar su nivel de intervención, que trabajen para el anunciante o una agencia
- programar la publicación y la despublicación de los contenidos  (vídeo, foto, audio, flash, texto) y mensajes de la marcas en sus muros Facebook, su canal de YouTube y cuenta Twitter
- crear fácilmente operaciones de marketing en Facebook (invitaciones, encuestas, concursos, cupones, etc.) en las tabs
- moderar las contribuciones de los miembros de la comunidad de la marca
- medir la audiencia y la actividad en las comunidades de la marca


Según Njara Zafimehy, CEO de ScrOOn, "gracias a la Social Media Console los community managers disponen de una solución profesional que les ahorra un tiempo valioso para centrarse mejor en el corazón de su misión: acercar la marca a sus consumidores e involucrarlos en una experiencia social única".

Activistas SMS para Amnistía Internacional

Activistas SMS para Amnistía Internacional

Muchas organizaciones no gubernamentales se financian casi exclusivamente con las donaciones periódicas de sus socios. Amnistía Internacional es una de ellas: sus explícitos mensajes de denuncia y presión a las autoridades o entidades privadas que atentan contra los derechos humanos limitan considerablemente sus fuentes de ingresos.

Para captar nuevos "activistas SMS" la oficina sueca de Amnistía Internacional ha lanzado una campaña multimedia que, a la vista de su éxito local, va a ser difundida próximamente a nivel global. Se trata de una aplicación para iPhone desarrollada por la agencia Garbergs, cuyo nombre lo dice todo: "slide to unlock". Y es que basta con deslizar el dedo para abrir el candado que priva de libertad al preso de conciencia que aparece en la pantalla del dispositivo móvil.

La campaña también incluye piezas para la versión de iPad del diario sueco DN, pantallas digitales de exterior y gráficas convencionales.